Despedida de Silvia

Ella se hizo un sitio a nuestro lado.

En las noches de tormenta prefería salir de su camarote para enfrentar la tempestad que refugiarse en la bodega.

Hablaba continuamente. Le gustaba abrir su corazón en la mesa y no tenía miedo de los delirios, de los sueños ni de la esperanza.

Tenía sincera la sonrisa.

Ayer nos reunimos para celebrar el tiempo compartido. Todo el mundo sonreía y algunas veces la emoción nos dejaba callados.

En mi laboratorio virtual comencé a “revelar” las imágenes que poco a poco comenzaron a tomar forma en la cubeta. Mi reflejo se perdió en la oscuridad de las paredes y mi locura me pareció solamente una más entre todas las que habitan el mundo.

Agradezco lo que me ha dejado y para ella son estas fotografías.

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La serie completa está en este enlace: Flickr


Roberto Molero

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La cascada del Tabayón

El hayedo se viste de gala antes de que llegue el invierno, pero hay otras estaciones además del otoño. Pensábamos encontrar una primavera incipiente con tímidos brotes verdes, sin embargo el bosque madrugador ya impone sus tonos rutilantes.
Botas, mochilas, bocadillos, agua…Una rutina que no ha llegado a volverse tediosa. Recorrimos este lugar hace tan solo cuatro días y me he apresurado en procesar las fotos para compartirlas este viernes.

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Un pequeño chubasco nos sorprendió en el camino, un poco escasa resultó la comida, una vez más caminando al compás de mi respiración, dirigiendo la mirada alternativamente hacia el suelo y al paisaje, escuchando el sonido del mundo arañado por el agua y acompañado por completo me sentí feliz.

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Roberto Molero
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La serie completa la componen 88 fotografías que puedes ver y descargar en Flickr

Cartoneras (Resumen de un proyecto)

En estos días y hasta el 20 de Mayo del 2017 se exponen en el Bosque de la Maga Colibrí los trabajos realizados en varios centros municipales de Gijón. En estos talleres se realizaron obras colectivas utilizando materiales reciclados. EMTUSA ha financiado esta actividad propuesta por el equipo Tres Brujas. El 1 de Abril del año pasado publiqué una entrada en este blog con el título de” Cartoneras“.

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A continuación podéis ver algunos vídeos relacionados:

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Veo a la gente a mi alrededor nadando en un mundo en el que sobran muchas cosas. Vivo en medio de un bombardeo constante de información, publicidad, noticias, folletos informativos, carteles, anuncios… Todos parecer luchar encarnizadamente para hacerse un sitio preferente en el mercado de consumo, para llamar mi atención y para que me deje seducir por su propuesta.
En medio de esta batalla infinita aparece este oasis de cartón. Hay un turno para todos y libertad para elegir; se convierte ese excedente de recursos en una obra artística, hablamos un poco de nosotros mismos en vez de los famosos de turno, usamos cola para pegar en lugar de Control+C y conversamos entre nosotros sin una cámara como intermediario.

Después de haber participado reflexiono un poco mas sobre la experiencia. He tenido que tomar decisiones, ponerme manos a la obra y hacerlo en colaboración con otras personas. Pocas cosas ofrecen tanto por tan poco.

Termino con unas fotos de la exposición para los que no puedan acercarse a verla en directo.

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Roberto Molero

La cabaña

Algunos días sopla un viento frío y aterrador. Escucho distraído sus garras arañando mis ventanas.
Es mi turno; he de atravesar la tormenta, las gélidas aguas de la pereza, el desolado paraje de la indiferencia con sus primeros brotes de incomprensión.
No me lamento. Las toscas cicatrices protegen mi piel. Siento su contundencia arropando las zonas mas expuestas a la tempestad.

Sin embargo esta mañana hemos decidido quedarnos en la cabaña. He prendido un fuego que se renueva cada instante. Tus ojos tiemblan incandescentes mientras el tiempo se va ralentizando hasta que palpita casi imperceptible.

Allí estaba el amor. Justo a tu lado, con miles de aristas pero con una sola cara.

Allí estábamos de nuevo, los dos juntos, descifrando enigmas de domingo un día entre semana.

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Toda la información de este lugar en: Cabañas en los árboles


Roberto Molero

Noreña

Otro cuento, otra biblioteca y nuevas fotografías… Primero la sala expectante, el silencio contraído esperando desaparecer de forma inminente y el conjuro de una bruja que comienza a extenderse para llenar todos los espacios.

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Los niños dudan, se acercan precavidos, vencen sus temores, salpican de sudor las letras invisibles. Los hay que se muestran superiores como si vinieran de vuelta, y los que llegan despistados; pero poco a poco van siendo sometidos por el poder de las palabras. Uno a uno se va dejando arrastrar por una corriente invencible para desaparecer del mundo conocido. Libres de su propia piel y de todos los límites dibujan emociones en sus caras mientras flotan en su nueva dimensión.

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Enumero las vivencias que me hacen mantenerme erguido, las que me vuelven valiente y me predisponen a levantarme una vez más. Les quito la etiqueta de cosas grandes y pequeñas para poder sumarlas.
Asciendo sin mirar al abismo y tengo la impresión de haber superado una barrera que no admite marcha atrás.

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Junto a los demás cierro los ojos para recibir la lluvia de cuentos. Me empapan las manos y los pies por dentro de los zapatos, mojan mi ropa hasta fundirla con mi piel.
No me importa averiguar si una historia es real o inverosímil, pero quiero comprender lo que pretende de mi. Estoy demasiado acostumbrado a escuchar las ideas que me venden, las que me quieren convencer, iluminar y salvarme de las tinieblas. Algunas pocas veces simplemente se regalan. Alguien las deposita suavemente a mis pies sin esperar nada a cambio. Cuando esto sucede me siento profundamente agradecido.  Me hace falta creer que en cada uno de nosotros reside el poder de cambiarlo todo.
La serie completa de fotografías contiene 94 imágenes que puedes ver en el siguiente enlace: Flickr

Roberto Molero

La ruta del agua

“El agua por su camino
yo a tu lado y tu al mio
a fundirse en el mar”

Así dicen los versos de una de mis canciones. Hoy seguimos sus pasos.
Partiendo de pueblo de Mogarraz iniciamos esta ruta circular dispuestos a disfrutar del dia.

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Empezaba con unos pequeños versos y quisiera terminar con un poema que ha escrito Silvia esta semana para la ocasión. Un placer poder contar con ella. Un saludo:

•Corrientes inversas•

Serpentean los ríos de tu conciencia,
viaja tu mente a las fosas de piedra.
El agua de sal es color luna nueva,
va el agua dulce en corrientes inversas.
Respira un vapor, conviértete en niebla,
ya da lo mismo los puentes que tiendas.
“Destrúyelos tiempo, destrúyelos tierra,
desmorona las luces y enciende las velas”.
Hay ríos que enfrían y ríos que queman,
vertientes de vida y orillas de arena.
Los árboles huecos (heridas de guerra).
Murmullos del agua (oda a las estrellas).
Da igual lo que pienses, da igual lo que creas,
a todos nos mueve la misma marea.
Silvia Molero ( 13 años)

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Roberto Molero
P.D. Gracias a Adrián por la última fotografía.

Mogarraz

Los rostros de 388 vecinos de los años sesenta miran al visitante desde la fachada de la casa que habitaron.

Se trata de una obra del afamado pintor salmantino natural de Mogarraz Florencio Maíllo.

Emboscados en sus calles de piedra fijan sus miradas antiguas en nuestros pasos de turista.

Hay una historia en cada esquina, un milagro en cada rostro, un lazo inmenso que nos rodea a todos los seres de todos los tiempos.

Captando momentos que tal vez existieron y respirando un aire aparentemente limpio recorro el empedrado, lanzo miradas a las esquinas, como ese pescador que envía su sedal al espacio preciso esperando alcanzar la captura soñada.

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Roberto Molero

Casa rural Cabo la Aldea

Si me fuera posible, no dejaría pasar la oportunidad de saborear los detalles hermosos de la vida. No pasaría corriendo de un trabajo a otro por el túnel mas rápido.
Si pudiera tener un momento quisiera conservarlo sin prisa.
Tal vez una casa rural el la sierra de Francia (Salamanca). La sombra de un encaje en la pared, la mezcla de luces o el calor de las llamas pudieran formar el escenario perfecto para tal propósito.

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Si se presentara una oportunidad no dudaría en volver a pasarla contigo, interpretando el mundo a mi manera, arropado por el infinito manto de estrellas que sin duda se ocultan tímidas esta noche.

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Roberto Molero

Abuelos

Llueve sinceramente sobre los prados y antes de que se cierre el día sobre si mismo me siento a escribir una vez más en el camino.

Fugaz cada momento. Siento pasar el tiempo dejando una profunda herida  que desaparece al instante en un mar sin tierra a la vista.

Encuentro una imagen perdida, una prueba de luz, un testimonio de las horas empleadas, arañazos de frustración y de orgullo, la suave caricia de una melodía, un golpe de efecto o el recuerdo de unos versos…

 “Mirad a ese que está buscando la paz

Con una guitarra y sonrisas en la faz

No puede ser tan ingenuo

Tiene que saber la verdad

A la guerra no se le puede cantar”

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El 12 de Marzo falleció la última de las abuelas. Se fue apagando tan lentamente que sentí su ausencia como un susurro.  Por el mismo sitio que se marchó llegaron a mi cabeza los recuerdos del tiempo que compartimos.

Tuve la suerte de convivir mucho tiempo con todos mis abuelos. Repaso las marcas que quedaron impresas en mi piel y veo que forman el abrigo que me mantiene a salvo en la tempestad.

¿Porqué no convertir una ausencia en todas las presencias, imaginar la muerte como la cara de la vida o desatar los lazos que me ahogan para cantar mis infantiles melodías?

Repasando mis apuntes, apuntalando pensamientos, capturando imágenes del día dejo algunas muestras y un enlace.

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El enlace prometido con unas fotografías en memoria de( la abuela).

Roberto Molero.

Biblioteca Municipal Fernando de los Rios

Recorremos la mitad de la península. La primavera permanece escondida aunque se presiente su inminente llegada. En Fuenlabrada se encuentra nuestro destino. Beatriz despliega su carro lleno de libros y comienza su recorrido literario desde un poco antes de nacer. Me quedo suspendido en la sala, pegado al obturador silencioso de mi cámara para capturar algunas imágenes y sin embargo es el discurso el que capta mi atención.
Me atrapa la sencillez, la profundidad y la relevancia de cada escalón.

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El cuento es como una canción, ansío recorrer cada nota y volver a escuchar de nuevo su melodía.

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A veces me parece que debemos volver a la fórmula inicial, a preguntar el por qué de cada cosa, de donde venimos y hacia donde vamos…

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Miles de repuestas buscan encajar en su lugar. Se forma un inmenso amasijo de conceptos aparentemente imposibles de solucionar, como una madeja de lana enredada.

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Y de pronto uno de los extremos aparece, la aguja del pajar. Un espacio tan elástico que puede abarcarlo todo, incluso el alfa y el omega.
“Erase una vez…”

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Se pueden ver todas las fotos en el siguiente enlace: Flickr .

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Roberto Molero