Sensaciones

Canoas

La mente se desplaza veloz por el espacio exterior atravesando galaxias enteras hasta llegar a nuestro sistema solar… Por fin aterrizamos en el planeta azul.

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En un vehículo especial nos acercamos al inicio de nuestro viaje.

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Hay un parque vacío, esperando silencioso, sediento del continuo movimiento que ha impulsado su diseño.

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Se prepara el corazón, se tensan los tendones, el óxido se sienta en el salón a esperar el momento más oportuno…

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Los protagonistas de la aventura revisan los últimos detalles, anotan con cuidado instrucciones precisas para los momentos inesperados…

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Comienza el baile. Se cruzan los vientos, las dudas, los miedos y suena la campana.

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Llegando a destino recorremos el mismo camino de vuelta. Volvemos al espacio exterior, al mundo intangible. Sin embargo la actividad física nos ha despertado un apetito feroz. Una cuestión que requiere respuesta…

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Por último dejo una canción por debajo de la puerta.
Feliz semana.

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Roberto Molero

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Los 50

El ocho de Enero el calendario me recordaba el día de mi cumpleaños. Hubo celebración especial, como otras veces. Paseando por la playa el mar me hacía llegar luces en las cresta de sus olas, justo en frente del Bosque de la Maga Colibrí.

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Unos pocos días antes de esto, en León, caminamos por la ciudad para reencontrarnos con nuestros rincones favoritos.

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El sol teñía las pareces de la catedral a la hora del crepúsculo.

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Nos reunimos de nuevo, nos alegramos, renovamos los lazos que nos mantienen unidos al abrigo de una cerveza…

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Al final de la historia empieza un nuevo viernes. Silvio Rodríguez compuso una canción que se ajusta perfectamente a mi mañana. Os dejo un pequeño video con mi interpretación. Se titula “Paladar”, y comienza diciendo : Llego al club de los cincuenta…
La dedico a todos los que ya llegaron y para los que van a llegar.
Hasta el próximo.

Roberto Molero

La mina y Luanco

Comenzar el año también consiste en seguir haciendo lo de siempre. Incluso padecer la típica enfermedad estacional y guardar un poco menos de reposo de lo que sería aconsejable.

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Voy añadiendo nuevas imágenes al espacio de siempre; como por ejemplo: el cartel de la casa de baños con su melena encadenada…

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Esas botellas reutilizables que me proyectan hacia un mundo sostenible donde no se considera necesario refundir el vidrio tras un solo uso.

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Me coloco en el cristal rodeando con mis manos la óptica precisa. Me asomo al mundo microscópico de otro tiempo.

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Herramientas precisas que arrastran una sombra de miedo que late con una fuerza misteriosa…

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Allí queda todo lo que es mejor que no se vea. Tras el cerrojo a punto de sembrar cenizas persiste una esperanza…

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Siempre quise accionar uno de estos y ver como estalla en mil pedazos la cueva de las pesadillas…

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La medida de las cosas…

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Las cosas demasiado complejas…

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El azúcar de la urgencia y el peligro…

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El peso de lo desconocido…

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Un detalle robusto en extremo…

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Navegantes sin horizonte ni espuma…

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Siempre llega un momento en el que ya no puedes más…

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Una calle arropada por la noche con luz artificial…

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Preparando la aventura…

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Aterrizaje en el puerto…

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Luces de arena…

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Sofía y Patricia…

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Un retrato de muchos tiempos e innumerables lugares…

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Cada día se me parece un poco al anterior pero con algo diferente. Dejo los enlaces a las serie completas del museo de la mina y Luanco.

Veremos (si se nos concede esa gracia) lo que nos depara el nuevo año. Atropo los buenos deseos para la estación seca. No puedo desear otra cosa que salir al encuentro del destino e intentar ver con claridad  como el príncipe Ashitaka en ” La princesa Mononoke”  de Miyazaki.

Saludos en el nuevo año.

Roberto Molero

Las Médulas

La tierra rota de esta particular zona del norte de León se expone a la intemperie. La fractura conforma su peculiar orografía. La niebla cubre parcialmente la escena desvelando a cada instante lo que le parece oportuno. En medio de este baile atravesamos su estructura.
De esta manera termina el año. Aunque no es un final de verdad, porque siempre queda algo hacia delante. Solamente son marcas en una linea continua.

Al final de una pendiente prolongada, me resulta necesario detenerme un instante para observarlo todo. El camino recorrido que desciende paulatinamente hasta desaparecer por completo y también el que se ha de transitar… A veces esquivo, parcialmente escondido, inevitable…

Pequeños son los pasos que permiten el desplazamiento, sobre ellos veremos lo que nos depara el futuro.
Feliz aterrizaje en el 2018.

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La serie completa en flickr

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Roberto Molero

¡Feliz Navidad!

Otro día más., caminando por las calles de siempre, viviendo entre los mismos encuadres, inevitablemente un poco mayores, con suerte algo más conscientes…Así nos veo a través del visor de mi cámara.
Levanto un poco las sombras en la foto que comparto deseando lo mismo en ese instante que te pertenece.
¡Feliz Navidad!

 

Roberto Molero

El Zoo

En América, en el estado de Ohio, hay una ciudad que recibe el nombre de Toledo. Allí visitamos el zoológico.

La mañana fresca parecía hacerme olvidar por un momento las ideas oscuras que me asolaban aquellos días. Me había obsesionado con pensamientos truculentos acerca de la escasa capacidad de razonamiento global. Me invadía la impresión de que era demasiado fácil reunir una multitud tras una pancarta. Y Sobre todo, lo que más me inquietaba era el hecho de que no importara que la mayor parte no supiera ni lo que estaba escrito en ella.
Una vez más la vida me sorprendió en lo cotidiano para recordarme que cada una de las monedas que abrazamos parecen tener (al menos) dos caras.

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Las rejas pueden reflejar la idea de libertad con mayor fuerza que la blanca paloma. La muerte pone en evidencia el valor de la vida, la locura apremia la razón… y los días cotidianos… reposan en mi estantería, frágiles y borrosos esperando por los que han de llegar.

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Roberto Molero

En el parque

Ya regresa el viernes sediento de mensajes. Me mira desde su cómodo asiento.  Gracias a su posición va y viene sin merecerlo, y yo sin embargo, me encuentro navegando en estos días tan cortos,  acorralado entre  fotos y  palabras.

Cuando volvimos de América este verano regresé cargado de imágenes. Hoy desvelo la visita a un parque en las inmediaciones de Detroit.

Son estos momentos sencillos los que acaban componiendo la vida. A los lados solamente relleno, un amasijo de noticias y obligaciones de algún modo inevitables.

En el parque puse a prueba hasta lo que no existía, lo arriesgué todo, supe lo que era perder y también ganar.  Levanté mi piel en las rodillas, descubrí sangre, dolor y también a esperar que el tiempo se volviera mi aliado.

Años más tarde, al filo de las tinieblas, no solo el espacio permanece. Todo sigue meciéndose del mismo modo, con idéntico ritmo.

Probamos un mundo que no sabe diferente a la luna, el que no tiene prisa por llegar a ningún sitio, el que no se limita por la cordura… y de esa forma consciente estamos allí, reviviendo el tiempo… dormido… tan solo en apariencia…

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La serie completa: Flickr

 

Roberto Molero

Mil mariposas

Si estableciera una correlación entre el hombre y la tierra el tiempo sería el agua. Los Torrentes que van erosionando las partes más blandas de la superficie, los cauces establecidos, los canales subterráneos… serían sus instrumentos.

La esfera celeste sería el marco donde se desarrolla la acción, el encuadre que coloca en su lugar cada elemento. Las estaciones, los días entre noches serían el sumidero por el que se va todo lo que existe…

La vida de un ser individual sería no más que un ejercicio, un juego inocente de persecución y engaño, un dibujo en la niebla de la mañana.

Agradezco esta visión, ese punto de vista descentralizado donde tiene sentido plantar flores en la maceta de la ventana, cocinar un pescado para los amigos, tejer una chaqueta de punto e incluso publicar una fotografía.

Esas pequeñas cosas, las que pareciera que carecen de importancia, crean pequeñas raíces, afianzan el terreno poniendo freno a la erosión.

La casa de las Mil mariposas es una casa que está en Asturias, cerca de Cangas de Onis. Volvimos a ese lugar que no conocíamos con la esperanza de siempre.
El ir cumpliendo años me parece que me hace más consciente y a la vez más vulnerable.
El amor se mueve por todas partes, esquivo a veces y a menudo incomprensible, pero de nuevo estábamos allí con papel y lápiz jugando a vivir.
Afuera el agua furiosa golpeaba la ventana impotente y el fuego nos abrazaba las pupilas para siempre.

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Como curiosidad antes de la última imagen: La campana de la ermita está hecha con un bomba de la guerra civil.

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Roberto Molero

El congresista

Vengo de participar en un congreso de enfermería neurológica. He hecho mi composición de lugar y al regreso he pensado que podría compartir mis impresiones en el blog:

He visto que los grandes laboratorios farmacéuticos pagan las facturas. Proporcionan los medios necesarios, los viajes, comidas, alojamientos, etc… Además invierten parte de su presupuesto en investigación y desarrollo. La participación es numerosa. Como en cualquier otra empresa la viabilidad económica es imprescindible. El gasto precisa ingreso. Hay publicidad. Se regalan bolsas, bolígrafos y otros artículos con sus marcas comerciales impresas.

La publicidad ha demostrado su eficacia en el mundo. Se invierte muchísimo dinero en ella porque funciona. La publicidad en su esencia se enfoca en las emociones, no informa y su objetivo está determinado por el consumo.

(Bajo mi humilde punto de vista) la publicidad no debería tener lugar en este medio. Los medicamentos deberían ser prescritos por el especialista correspondiente, atendiendo a su eficacia y pertinencia asociada a la patología que se desea tratar. Nada mas.
Cuando escucho en la televisión: “este anuncio es de un medicamento…” Lo primero que pienso es que no debería anunciarse ningún medicamento.

La enfermería debería ser una de las partes esenciales sobre la que pivotara todo el sistema sanitario. Es el estamento profesional más numeroso y está colocado en la esfera intermedia. Esto le aporta la visión más completa y más integradora.
Deberíamos dejar más espacio al debate. Necesitamos poner en común nuestra experiencia.

Para que un equipo multidisciplinar pueda funcionar de manera efectiva tienen que establecerse canales de comunicación adecuados. Nos hace muchísima falta.

Más importante que el Qué y el Cómo está el Porqué. Lo que me pareció más interesante fue la charla impartida por Federico de Montalvo sobre legislación y ética del cuidado. Es fácil perderse en un mundo que gira tan veloz. ¿Cual es la dirección que debemos tomar? Me pareció muy alentador constatar que hay quien piensa que es necesario promover leyes, normas y límites destinados a proteger de forma efectiva a los sectores más vulnerables de la población. Muchas veces albergo mis dudas al respecto.

Añado a estas palabras las fotografías propias de este espacio. Como de costumbre sigo buscando una imagen equilibrada que despierte interés en si misma. Algunas aparecen en el hotel, otras en el aeropuerto y algunas por las calles de Valencia en las inmediaciones del lugar donde se celebró el encuentro. No falta el reflejo de la parte de atrás, la despensa, lo que no se quiere mostrar, pero que inevitablemente, nos acompaña  en nuestro camino. También hay belleza en la oscuridad aunque hay veces que es imposible de apreciar.

Al final una nota de color, en esta ocasión a cargo de uno de esos cuadros abstractos que estaba colgado en la habitación donde dormía.

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Dejo el enlace a la serie completa de fotografías: Flickr

Roberto Molero

La casa del lago

Cuando todo esto acabe y consiga ahorrar lo suficiente compraré una casa junto al lago. Al despertar escucharé el suave murmullo del agua moviéndose cuidadosamente a mi lado. Casi puedo oler las tostadas recién hechas y escuchar como el ruido del exprimidor contamina el sonido de la música por breves instantes. Ella estará despierta y todavía enamorada.

Cuando termine el asedio y se presente la oportunidad compraré un barco. Será un velero que esperará amarrado justo a la puerta de la casa. Podré sentarme con los pies por fuera de la borda a cantar una enorme lista de canciones. Al caer la tarde me deslizaré por la superficie acristalada cabalgando su montura. Solo el ruido del agua, solo el susurro del viento. Ella estará conmigo contando estrellas.

Durante el invierno, cuando el hielo se imponga, encenderé una chimenea interminable, dibujaré sus lenguas de fuego en el lienzo y escucharé sus cuentos imposibles. Aún estaré enamorado.

De este modo iremos contando juntos las estaciones, apilando versos y componiendo canciones hasta que llegue el final.

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Estaba escribiendo mientras en realidad pensaba en un poema. Lo que uno quiere de verdad no es “tan sencillo” de lograr. No se puede limitar lo que en esencia es infinito.

Están preciosas estas casas a la orilla del lago, es cierto, pero no creo que sea mi camino y no me lamento por ello. Estaba pensando como integrar lo que se ha quedado al margen en el cuerpo principal, como hacer frente a los grandes retos de nuestro tiempo.

Se multiplican las tareas urgentes que no admiten demora y quiero estar ahí. Reconozco la desigualdad, la pobreza de mis recursos comparada con la envergadura de los problemas que debiera afrontar, pero no es eso lo que más me preocupa. Lo esencial… ¿no debiera estar en la actitud?
Escucho de nuevo el poema que me lo dice todo.

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Después de este recitado que me deja la piel de gallina uno ya no sabe por donde seguir.
Voy a cambiar el carrete virtual por uno de aspecto diferente, desciendo a lo tangible, donde tal vez me pueda encontrar.
La tarde deja un breve espacio a la imaginación. Ya me olvido de intentar comprender porqué sucede cada cosa.

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Por un instante habito un lugar donde transita la amistad, la risa, el trabajo, la palabra, el arte, el amor, sobre todo el amor…
Armado de este modo me dirijo a la próxima contienda. Si pierdo, tendré la seguridad de haber estado en el juego, y eso, hoy por hoy, es todo lo que necesito.

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Roberto Molero