Playa de Ballota (leyes y trampas)

Nos acercábamos a la playa furiosa de olas, el agua golpeaba las rocas sin cuidado. Descendía el coche por un camino de piedra con una orografía tan particular que producía la sensación de llevarnos irremediablemente a caer en las fauces de esa enorme masa de agua en movimiento.

Luego, caminando cerca de la orilla, a pesar del balanceo desesperado, el mar siempre consigue transmitir una descomunal sensación de equilibrio. El agua y la tierra encajan a la perfección como amantes sedientos.

Dejar pasar el tiempo entre el sonido profundo de sal mojada y nada más.

Más tarde llegar a casa y descargar unas cuantas fotografías para intentar retratar una parte del momento. Tantas veces resulta imposible…

Internet el gigante abraza los terminales y nos permite una maravillosa conexión entre personas muy alejadas en el espacio y el tiempo. Cada momento en este mar internauta lleno de posibilidades aparecen ventanas emergentes pidiendo aprobación para aplicar sus particulares políticas de privacidad. La ley de protección de datos ha hecho su aparición estelar.

De alguna manera la ley ha llegado a a bañar las relaciones humanas tratando de ordenar, proteger y acomodar sus elementos. Gracias a ella no podemos abusar libremente del poder, hay artículos que nos prohiben apropiarnos de lo que no nos pertenece y a pesar de ser un simple individuo tenemos ciertos derechos que no pueden ser vulnerados sin consecuencias. Una maravilla.

La ley es una herramienta tan poderosa y necesaria que nunca me gusta tomarla a la ligera. Firmar un documento para transformarla requiere atención, cuidado y cabeza fría. No se debería hacer por venganza o despecho. La ley no debería redactarse con la mente puesta en la represalia sino en la protección de quien pueda ser injustamente perjudicado.

Todo esto viene a cuenta para explicar la sensación que tengo de que la (ya no tan nueva) ley de protección de datos nos está golpeando en la cara.

El abuso de los datos personales, la venta de los mismos y el tráfico de intereses se ha normalizado. Para entrar en cualquier página de cierto peso se nos requiere aceptar unas condiciones que se relatan en documentos inmensos e incomprensibles para el usuario. El resultado es firmar un cheque en blanco para que la ley ampare cualquier uso que quieran hacer.

Para mi este es un ejemplo claro en el que la ley llega para proteger a las grandes empresas que utilizan estos datos y les supone un gran beneficio poder manejarlos: Facebook, Amazon, Netflix, Apple…

Gracias a esto les basta presentarte un documento a firmar que les autorice. Por el contrario el usuario individual se encuentra ante la disyuntiva de aceptar sus condiciones o no utilizar sus servicios. Esta ley nos perjudica a casi todos. No sirve para nada bueno. Eso si, permite multar a particulares que no tengan en regla esos documentos inútiles bien construidos en su web.

Mientras navego por cada rincón que me interesa, acepto todo lo que me requieren y soy consciente de que estoy expuesto a cualquier abuso de información. He decidido aceptar el riesgo e intentar caminar por el rumbo que se adapte más a mis pies. Aunque sea imposible, es preferible para mi a la alternativa de cerrar todas las puertas.

Creo que ya es hora de poner fotografías de esa playa de la que hablaba:

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Roberto Molero

4 comentarios

  1. La simple posesión de un móvil ya “desnuda nuestras verguenzas” indecentemente, y lo que nos espía va mucho más allá de cualquier ley de protección de datos…..ahhh, e impunemente, claro

  2. Las fotos muy bonitas y de agradecer que las compartas aunque casi nunca comente. Es un disfrute egoísta, discúlpame.
    Por otro lado no deberías aceptar todo. No lleva mucho tiempo y te ahorrará disgustos aceptar solo lo indispensable para la navegación, Esto último como ya indicas en el texto es mucho. No aportes más.

  3. Para mi este es un ejemplo claro en el que la ley llega para proteger a las grandes empresas que utilizan estos datos y les supone un gran beneficio poder manejarlos: Facebook, Amazon, Netflix, Apple… Por desgracia, es así. Las fotos estupendas. Las reflexiones muy, muy acertadas. A seguir en este juego. Lo otro, como bien dices es cerrar todas las puertas. Pa…. lante. Y a seguir el camino

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