Pirineos 1991 Diapositivas

La información corre apresuradamente por todas las plataformas, las más clásicas y las modernas. En estos días donde se hace necesario utilizar los canales de forma eficiente he visto claramente deficiencias preocupantes.

En realidad no hay nada nuevo bajo el sol. Una cuneta cegada por la maleza será incapaz de drenar el terreno cuando llegue la tormenta. Y es que la forma de enfrentarnos a la ansiada información ha ido sufriendo daños estructurales desde hace mucho tiempo.

Realmente hoy no podemos quejarnos de falta de información, pero seguramente no será difícil aceptar que la inundación podría ser más peligrosa que la sequía. Así lo he vivido en estos días donde la noticia se repite hasta la saciedad. La temática única y la insistencia pueden ser un enemigo peligroso. Gritar un millón de veces que se ha abierto una ventana puede dar la impresión errónea de que se han abierto un millón. Pero el problema más importante se ha puesto de manifiesto en forma de contradicción. Se han publicado desde hace mucho tiempo noticias dispares que nos cuentan cosas opuestas. Los defensores del equilibrio se han intentado defender contrastando diferentes fuentes, pero en esta situación excepcional parece imposible salir airoso con una idea clara entre tantas que no lo son.

He visto que además de los problemas que arrastran desde hace décadas las noticias emitidas a través de la televisión, la prensa y la radio se suman las derivadas de la red. Las primeras continúan teñidas con intereses políticos, pensadas para satisfacer intereses concretos. Internet por su parte nos alimenta con una cantidad de falsedades imposibles de digerir.

Ajenas a estas preocupaciones llegan las fotografías que vienen a continuación y no tienen absolutamente nada que ver con el mundo plasmado en la escena anterior.

Tal vez la primera vez que visité Pirineos fuera en la luna de miel. Recién casados todo tiene un color especial.

Hay una imagen donde estamos recogiendo basura en una bolsa. Se trataba de documentar el sueño de los Alegres recolectores de inmundicias. Se trata de una asociación concebida con el objetivo de dejar el mundo un poco más limpio. Nunca llegamos a formalizarla, aunque teníamos ya muchos detalles en la cabeza. De todas formas de manera no oficial llevamos al monte siempre una bolsa vacía con la intención de ir un poco más allá de dejar el espacio como lo encontramos y abrazar la idea de una mejora.

Aparece también nuestro inseparable coche, un dos caballos que apodábamos “Dosqui” y que nos enseñó una manera de viajar: Tranquilidad, poca prisa por llegar, la pretensión de disfrutar cada metro del trayecto… Hasta tiene su propia canción que se puede escuchar aquí:

Dos Caballos

El resto del reportaje está compuesto por los clásicos paisajes y rayos de sol que suelen acompañar estas excursiones. Con suerte tal vez puedas percibir ese aroma a novedad y apertura que yo veo claramente.

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Roberto Molero

5 comentarios

  1. Da gusto veros a cualquier edad. Son preciosas además de tener un contenido vital especial. Gracias por compartir. Madre Pablo es igual que tú. Hace mucho que no lo veo y espero que esté bien al igual que vosotros y toda la familia. Me encanta el detalle del coche. Pero lo mejor de todo es que ahora estáis igual de enamorados que en esas fotos. Os felicito amores!!!

  2. El primer coche que se tiene es siempre el que mejores recuerdos nos trae, aún tengo presente el olor y el tacto del volante del 127 que me llevó por carreteras de León, Asturias y Galicia que hoy me daría miedo transitar con coches mucho más (teóricamente) fiables. Bonitas fotos, con saber añejo, mejoran con los años como el buen vino. Un abrazo!, Paco

  3. Preciosas fotos. Me gustan porque veo al Roberto que recuerdo. Disfruté mucho en el Pirineo. Recuerdos imborrables de Pineta y la gasganta del Añisclo con una fuente inolvidable en el medio. Un abrazo, Roberto y espero que estés bien en estos tiempos difíciles.

  4. Da gusto veros tan felices, la verdad las fotos una pasada . me trae recuerdos muy gratos, esa zona de los pirineos la cascada de cola de caballo …, el coche un histórico de aquellos tiempos que cuando el queria teníamos que detenernos pero no lo cambiabamos por otro .Espero que esteis bien.Un abrazo.

  5. Gracias Rober por compartir estas preciosas diapositivas con tod@s nosotr@s, imagino el gran valor que tienen para vosotros. Conozco el paisaje porque yo también hice la ruta con toda mi familia hace muchos años. Solo que yo no tenía un dos caballos.
    Un abrazo
    Herminia

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