Zamora

La semana pasada nuestros pasos nos llevaron a Zamora. Beatriz tenía trabajo en la biblioteca y yo me apunté al viaje en condición de acompañante-chofer.
Nada más llegar me di cuenta de que a veces el trabajo es algo más que trabajo. Nos recibieron Lucía y José dispuestos en todo momento a ofrecernos todo lo imaginable para nuestra comodidad.
Traigo unas imágenes robadas al paseo de la tarde. No puedo fotografiar lo realmente importante, lo que se siente al descubrir que lo perfecto no tiene por qué ser imposible.
Mientras el sol doraba la superficie empedrada, la conversación nos perfilaba como personas que comparten muchas ideas esenciales.
Parte del trabajo que les ocupa tiene que ver con procurar a los niños un espacio abierto, un campo en el que se pueda sembrar un futuro mejor. Puede ser una de esas cosas que realmente merecen la pena.
Tendamos un puente desde nuestro momento adulto al otro lado. Caminemos un poco por aquella infancia desterrada inevitablemente al olvido. Juguemos a contar como hacía el Conde Draco de barrio sésamo entre risas desmesuradas.

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Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis columnas, tres calles, tres personas…(Risas y truenos)

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El pórtico de la iglesia, la ciudad, la catedral…

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Arcos recurrentes de un castillo, dos mujeres, el muro de una iglesia, una estatua…

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El pozo en el patio, la armadura que no quiere desaparecer…

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Su silueta, una pequeña actividad en la biblioteca, un mensaje de esperanza, una reunión, una dirección posible, un pedacito de igualdad, una película de cincuenta segundos…

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Roberto Molero

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6 comments

  1. Es un don Roberto, eso que tienes, para extraer de cada experiencia pasajera, un instante especial que dejar suspendido en el tiempo. Gracias por compartirlo.

  2. ¡¡¡Qué preciosa es Zamora!!! Gracias por estas miradas fotográficas tan únicas, Roberto. Y maravillosa la actividad con los bebés!!! Cuando un duende como Bea cuenta un cuento, el mundo se pone de mil colores.

  3. ¡Bellísima ciudad, Zamora! Y cuando la compañía es tan grata, más hermosa aún. Gracias por estas imágenes tan cercanas y tan lejanas a l mismo tiempo.

  4. Mi querido amigo!! ahora entiendo porque en los pasillos de nuestros hospitales cuando coincidimos en un verano , en Cantoblanco recuerdas?? andabas a veces ausente, claro tenias todo esto en la cabeza.
    Lindo lo de Bea, dale un beso fuerte de mi parte, Y vamos viendo si cuando vengáis a Madrid organizamos un cuenta cuentos en mi tienda, Previa difusión a mis contactos .
    Los viernes no abro al público.
    Un abrazo y besos a los cinco !!

  5. Este Roberto Molero es una fábrica andante de poesía visual. De poesía pensamientera. Él sabe en qué tecla pisarle al piano de la cotidianeidad para que suene eso: exactamente lo que él desea que suene. Dichoso piano que algunos se empeñan en desafinar a patadas, mientras este hombre bueno, este buen hombre que es un buen pájaro, saca fuerzas de flaqueza para hacer que los armónicos no sean sólo esos conjuntos musicales que el ser humano descubrió un día. Roberto Molero, el fabricante de poesía a todo color, a golpe de belleza, nos hace armónicos a todos. Y eso sí que es dar la nota.
    Enhorabuena por tus trabajos y por tu perspectiva.
    José, el de las fotos de Zamora.

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