Anaga

Desde la parte alta de Puerto de la Cruz puedo ver hoy mismo el reflejo de aquellos días pasados. En el lago Martianez nos bañábamos tranquilamente en compañía del sonido de un mar embravecido. Nos acompañaban las locas historias de Mortadelo y Filemón y nos reíamos.
Brilla el color blanco al contacto con el sol radiante de la mañana. Por el paseo marítimo se camina sin el peso de la preocupación. Una campana sobre la línea del horizonte pretende permanecer muda por tiempo indefinido. Era un niño cuando visité la isla por primera vez de la mano de mi madre ausente. Mi hermano estaba conmigo y también era un niño incluso más pequeño que yo.

.

.

.

.

Uno de las muchas rutas que discurren en el parque Natural de Anaga es el “camino de los sentidos”. El recorrido está dispuesto para invitar al caminante a “sentir el bosque”.
Todo el mundo se ha acostumbrado a abrir los ojos, aunque cada uno mire a diferente profundidad, sin embargo, otras percepciones precisan algo más de concentración o costumbre. Además un blog de fotografía no puede mostrar el olor de los rincones umbríos, el tacto de las hojas desnudas, la sensación térmica del momento o sobre todo lo demás, su sonido particular.
Pongo a trabajar mis sentidos y en silencio te invito a utilizar los tuyos. A salvar ese pequeño obstáculo aparentemente imposible con un poco de imaginación al abrigo de los recuerdos.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Llegamos a nuestro alojamiento provisional de nuestro reciente viaje un instante antes de que termine el día. Los rayos de luz se van recostando lentamente como si quisieran alinearse con el horizonte antes de desaparecer. La Gomera se distingue sobre un mar de nubes. Parece un ser dormido flotando apaciblemente en el cielo sobre las frías aguas del océano.

.

.


Roberto Molero

Anuncios

7 comments

  1. El tiempo vuela, dicen los humanos sabios. Parece un recuerdo lejano, y también parece que fue ayer. Aún nos siento inexpertos y asombrados, poco acostumbrados a los años venideros.

    Allí en los recodos cálidos de los bosques profundos, en sus escondites frágiles, allí me gusta desentumecer el alma, y arrojar la mente a un ejercicio de tranquila reflexión.
    Un abrazo, mi joven hermano.

  2. Querido yerno, me encanta tu sensibilidad y sabes trasmitirla, es un don que Dios te ha dado y a nosotros por tenerte, te quiere tu suegra

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s