El tiempo que nos pertenece

En la playa de la Franca proyectan su sombra doce sombrillas sobre la arena blanca. ¿Porqué buscar un encuadre propicio? Tal vez se haya convertido en un ejercicio cansino y repetitivo. Una manía personal que me coloca en el arcén del camino. Cada minuto pasa veloz ante nosotros, ante todos. Como platos de comida en una cinta transportadora voy eligiendo los mas atractivos. ¿Hasta donde soy capaz de saborearlos?

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La entrada a la cueva del Pindal permanece cerrada. Desde la antesala veo el horizonte. Sin poder penetrar las entrañas de la tierra me conformo con una imagen arrancada a la oscuridad. Meto los ojos entre los barrotes e inhalo el inconfundible aroma del silencio.

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Los acantilado que circundan el espacio rugen impacientes. Vuelvo a extender mis redes en busca de una nueva captura, en busca del agua mas verde. Entre tanto me vuelvo a preguntar si mi mente se ha deformado. Si camino pausadamente por un camino sin destino ni retorno.

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Un hombre desconocido se interna en el mar. Unas horas antes era yo quien refrescaba mi cuerpo en las mismas aguas. Ahora busco la luz que se ceba en el extremo, encuadro, mido y atrapo un instante.

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Abro la puerta del álbum familiar. Aquellos que compartimos el suelo, la comida y la incertidumbre.

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Sin querer evitarlo se desvía la imagen a una simple alga que descansa en la arena. En si misma encierra un enorme cofre de misterios. ¿Donde ha estado antes? ¿Así comenzó la vida en la tierra? ¿De qué se alimenta? A su lado el agua y la roca se acurrucan uno junto al otro acomodando el espacio en el tiempo.

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Y así, de esta manera sencilla, llegamos al final una vez más. Sumo algunos interrogantes a los que ya tenía, me pregunto si una fotografía puede hacer las veces de una almohada para recostarte, o de una caricia para recobrar el aliento, o de una palabra, o de una llama o de un afilado machete que desmenuce la realidad en pequeños fragmentos que poder imaginar, o para recobrar el tiempo que nos pertenece.

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Roberto Molero

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3 comments

  1. Que costa que mar y que cuerpos pero no puede se estáis tod@s impresionantes de modelos de vista Roberto a si no se vale eso es doler ventaja tener cuerpo s en la familia y amigos con cuerpo za y tu de fotógrafo onde vamos a parar los demás mortales…jaaa un stock de tu compi y gracias por otro viernes con sorpresa y regalos para la vista…cuidaros todos famili

  2. gracias por seguir compartiendo conmigo retazos de tu vida, y reflejos de tú retina, un abrazo. Paco

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