La laguna negra

Situémonos por un momento al norte de la provincia de Soria, en el corazón del espacio natural Sierra de Urbión, a 1753 m de altitud. Este lugar cuenta con una antiquísima leyenda que relata la historia de Alvargonzález:
“A la muerte de sus padres, se encontró con una cuantiosa herencia. Con casa, ganado y un buen lote de tierras, por lo que no le fue difícil hallar esposa. Encontró el amor en una bella muchacha de las tierras del Burgo, con la que tuvo tres hijos. La vida le sonreía, y había encontrado la felicidad.

Casados sus dos vástagos mayores las esposas de estos, soñaban continuamente con el caudal del suegro. Obsesión que se convirtió en enfermiza. Salió una mañana Alvargonzález a dar un paseo, después de caminar un rato, eligió un olmo para descansar. Se quedó transpuesto y en su sueño vio a sus hijos como le asesinaban. Según abrió los ojos se dio cuenta que el sueño se cumplía, cuatro puñaladas y un hachazo en el cuello terminaron con su vida. Su cuerpo fue arrojado con una piedra atada en los pies, a la Laguna Negra que se dice no tiene fondo. Ésta se convirtió en su eterna tumba.”

.

.

.

.

Tremenda historia que se repite con diferentes protagonistas y lugares del mundo una y otra vez. La fortuna que viene y que se torna en desastre en un instante trágico.

.

.

.

El asesinato como medio para alcanzar un objetivo personal. Venderlo todo, apostarlo todo. ¿Es esencial de la naturaleza humana? Parece que tendremos que aceptar esa carga. Son muchos los ejemplos que corroboran la hipótesis.

.

.

.

Por otro lado parece inadecuado un pensamiento tan negro como el que relata esta historia en un marco tan espectacular. La brisa de origen glaciar, el nacimiento del río. La roca filtrada por la vegetación…Todo el ambiente me trae aromas de esperanza.

.

.

.

Estamos hechos de pedazos rotos. En nuestra composición se encuentra una amalgama infinita de elementos opuestos. Tenemos velas, remos, y un timón que nos permite variar el rumbo en este mar ausente de costas.

.

.

.

Me gusta imaginar que podemos llegar a ser luminosos a pesar de lo que cuenta la leyenda de la laguna negra. Capaces de modelar nuestro futuro, nuestra incapacidad o nuestro destino.

.

.

.

La historia nos indica el abismo, el callejón sin salida que debemos evitar. La música nos acompaña marcando un ritmo adecuado para caminar.

.

.

.

La poesía puede ser un equipaje vital en el viaje. Yo en el poema que cierra esta serie encuentro lo que necesitaba. Una luz para continuar en la dirección que parece correcta. Aprender a buscar la que nos pertenece. Renovarse en el agua negra, en tu verde y en mi azul.

.

.

.

Llegaron los asesinos
hasta la Laguna Negra,
agua transparente y muda
que enorme muro de piedra,
donde los buitres anidan
y el eco duerme, rodea;
agua clara donde beben
las águilas de la sierra,
donde el jabalí del monte
y el ciervo y el corzo abrevan;
agua pura y silenciosa
que copia cosas eternas;
agua impasible que guarda
en su seno las estrellas.

Antonio Machado


Roberto Molero

Anuncios

3 comments

  1. Que historia tan dramática enmarcada en un paisaje idílico inmortalizado en estas fotografías que compartes. Muchas Gracias Roberto. Angel Díez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s