Relato de un viaje.

 

Sentado en una silla virtual me propongo escribir una nueva historia. Utilizaré para ello tres jirones de un recuerdo reciente, algunas imágenes encarceladas y un poco de maltrecha imaginación.

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Encadenado a la realidad virtual donde todo es posible temo que nos perdamos en el inmenso pantano de lo probable y no podamos encontrar una salida en este codiciosos laberinto.

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Detengámonos un momento en la estatua que fuma. Alguien ha intervenido con humor. Una persona indignada desmontó esta creación al minuto siguiente de tomar esta foto.
Hubiera sido más acertada una botella de vidrio, los dedos parecen estar preparados para el cigarro, y hay que reconocer que poco daño le puede hacer el humo dada su condición inerte.

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El animal me estaba esperando en el patio. Me acordé de Mar y su afición por estos felinos y tomé la decisión de hacerle un retrato.

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La biblioteca pública albergaba en este momento un supermercado con fantásticas ideas. En estanterías de cartón dispuestos en cajas imposibles se ofrecen a los visitantes los más exquisitos productos.

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En la feria, la vista de un hombre solitario se proyecta hacia la izquierda en busca de ilustraciones. Éstas permanecen suspendidas en una colosal pared de tubos de cartón.

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Desde el avión se puede ver como los Alpes crean su propio espectáculo natural. Veo la nieve meticulosamente dispuesta en las cumbres, la niebla intentando apoderarse del espacio y el cielo gris intentando fundirse en el vacío.

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Cerca de casa, mientras compramos nuestro helado otros disfrutan del suyo. La sonrisa es abierta. En el encuadre que se muestra el futuro que se imagina parece esperanzador. ¿No te parece?

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Instrumentos inusuales despliegan sus voces en la plaza de Neptuno.

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Sobre una pared aislada recojo un dibujo. Lleva un collar extraño. El brazo izquierdo ya no se puede distinguir. Diría que solicita calma, y seguramente será más que necesaria.

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Al lado de la casa que alquilamos tomé esta última fotografía.

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Como temía al principio hemos ido recorriendo un camino desordenado. Propongo un pequeño vídeo para intentar darle un poco de sentido a esta entrada. No llega a cuatro minutos, contiene cientos de imágenes y es el relato de un viaje a Bolonia en cuatro capítulos. Hasta la próxima.

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Roberto Molero

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5 comments

  1. Me ha encantado el video ,todo fotos ,música ,precioso, muy tierno , gracias por poner, estos videos , tan bellos !!

  2. Magnífico relato, y excelente fotografía. Le sacas rendimiento a esa OMD M1.
    Un vídeo de alto rendimiento, en su guión y contenido.
    Me gustó.
    Un beso hermano.

  3. Muy bonitas las imágenes. Me ha encantado también la música del video. Bea y la niña, una imagen entrañable, sobre un fondo que parece quiere contarnos secretos que han visto.
    Gracias por compartirlo.
    Marisa.

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