En tránsito

Pescando momentos deliciosos o escogiendo minutos inolvidables. En equilibrio inestable sobre un mar inventado por completo. No estoy seguro de cual será nuestro destino esta mañana. El viento racheado tan pronto sopla violento como desaparece como los Ojos del Guadiana. En el aire solo quedan los sueños y mi corazón palpita sediento, inseguro, traficante de emociones y sembrado de deseos.

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Una secuencia de colores adherida a la fachada de un edificio comienza a ubicarme en el mapa.

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Con una sola llamada el mundo comienza a girar.

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Tras el burladero se desarrollan las primeras escenas de la mañana:

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Se escuchan sonidos inusuales. Es el día de las fuerzas armadas y un grupo de aviones militares circulan sobre el Paseo de la Castellana. A Beatriz se le encoge el corazón, como si escuchara las sirenas que se oyen en las películas, como si de pronto fueran a comenzar a soltar de sus tripas todo su arsenal.

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Escondidos entre las ramas esperamos. Me invaden sombríos pensamientos. Hemos sido capaces de desarrollar un organismo complejo diseñado para destruir. Al fin tenemos máquinas de guerra para mantener la paz. Triste paradoja.

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Tal vez es el viento del sur quien me lleva al antiguo matadero. Un gran espacio dedicado a actividades culturales. Entro en la exposición de la mano de Javier.

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Una mujer espera cerca de la sede de la Fundación Germán Sanchez Ruipérez.

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Enormes árboles me incorporan al exterior.

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En la terraza de un bar espero mi enlace entre destinos.

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A mi lado continúa silbando la vida.  El silencio trata de imponerse y el pensamiento intenta decidirse entre presentarse como el agua clara o como arcilla turbia.

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Subimos a casa de Maria Pascual. Todo se ve muy claro desde arriba. En estos momentos expone en el Bosque de la Maga Colibrí. Es una persona encantadora. Añado las imágenes del encuentro a este extraño viaje.

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Este es el último párrafo antes de la última imagen. Pero el final puede estar más cerca del principio de lo que imaginamos.

A veces dejamos al descubierto los arañazos de la edad. Otras veces preferimos ignorarlos o cubrirlos con cuidado. De todas formas no son más que detalles. A través de lo que nos muestra el espejo de hoy nos veo a todos vestidos con la camiseta del mismo equipo: doce pares de costillas. Entre tanto lleguemos a nuestro destino y mientras no se demuestre lo contrario todos somos pasajeros en tránsito.
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Roberto Molero

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7 comments

  1. María G. C. Sánchez. Me gustó mucho Matadero, una gran apuesta por la Cultura. Y me gustan mucho tus entradas . Abrazotes

  2. Gracias, Roberto. Tus imágenes no nos dejan indiferentes, ficticias o reales, todas llevan un soplo de belleza.
    Marisa.

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