París (continuación)

Arranca el año nuevo lleno de días por estrenar, lo cual me resulta extremadamente gratificante. La vida es un círculo sin marcas donde nos empeñamos en dibujar señales. Yo pretendo aprovechar la presente para arrancar un motor que no ha tenido tiempo de pararse. Quisiera empezar este nuevo ciclo terminando con una serie de fotografías hechas este verano. Todo son imágenes. Miles y miles se multiplican en mi retina, en cada instante, como una corriente en continuo movimiento. Congelar un momento es mi forma de saborearlas.
Hay algo que nos reúne a todos en el mismo recipiente, a los seres humanos y a los que no lo son, a los colores y a los grandes espacios… Una especie de fuerza misteriosa que no resulta fácil de definir, pero que se percibe en algunas ocasiones con total claridad.
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Me cuelo en los andenes, en los días cotidianos de los que surcan los espacios una y otra vez como animales enjaulados. Me sumerjo en sus pensamientos con mis torpes herramientas.
– Salut, ça va ? Tu t’appelles comment ?
– Bonjour. Je m’appelle Franck. Et toi, comment tu t’appelles ?
– Je m’appelle Arnaud.
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La calle respira un aire menos viciado. Una organista canta su historia sonriendo a la audiencia. Veo tantos escenarios superpuestos que se me van cayendo poco a poco de las manos. Ruedan de forma irregular por una superficie imperfecta hasta quedar inmóviles ante mis ojos.
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Tengo la sensación de que percibimos una porción tan pequeña de las cosas que suceden a nuestro alrededor que nos impide extraer conclusiones acertadas. Viajamos en túneles aparentemente infinitos, circulando por territorios que creemos nuevos, alimentando esperanzas transitadas y colocando las piedras del camino en lugares más cómodos para tropezar de una forma más ordenada.
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A pesar de todo estoy convencido de que todos los túneles han de tener huecos de ventilación o respiraderos ocultos. En nuestro aparente movimiento y entre la desorientación que continuamente pretende acompañarnos se encuentran los apoyos: los abrazos, las sonrisas y el sentido del humor. En el extremo de nuestra continua metamorfosis ¿encontraremos al fin una salida? …Eso espero.

Roberto Molero

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