La Ñora

Pasito a pasito hemos llegado al último viernes del año. La serie de fotografías que protagoniza esta entrada es realmente reciente; de esta misma semana.
Hace unos dieciséis años que nos trasladamos a Gijón desde el interior. Así como la montaña había hecho mella en nuestros corazones, el mar no había tenido tiempo de labrar nuestra costa. En unos pocos días el continuo desdibujarse del horizonte comenzó a enamorarnos.
.

.
Todos los días Beatriz y yo acudimos a la cita con la arena, el ruido incesante del agua y los ojos hambrientos de nuestros hijos.
.

.

.
La playa de la Ñora fue nuestro destino preferido. Repetimos una y otra vez, como una melodía insistente que se resiste a ser sustituida.
.

.
De este modo sencillo nos empapamos de inmensidad.
.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.
Este día de invierno (en el que pude avivar muchos recuerdos) me pareció un marco excelente para despedir el año. En lo cotidiano reside la inmensa fuerza de lo realmente excepcional. La lista de regalos crece exponencialmente hasta convertirse en monstruosa: la luz, la espuma que se ofrece sin recelo, las puertas que permanecen abiertas de par en par carentes de cerraduras…
Cruzo una línea nueva en esta tarde que ya no anhela oscuridad. Hacia atrás queda un camino para recordar y hacia delante se oculta el que debiéramos recorrer juntos. Lanzo la última botella mientras formulo mis deseos.
.

Roberto Molero

Anuncios

5 comments

  1. Me encantaría estar ahí. Tengo muy buenos recuerdos en vuestra compañía. Magníficas fotos, gracias Roberto

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s