Ucieda

Estamos en Septiembre de este mismo año. Ni ha terminado el verano ni ha comenzado el otoño. Hemos encontrado una rendija en la poblada agenda para colarnos por ella y disfrutar de un paseo por estos bosques de Cantabria.
Muchas veces me acuerdo de esa película escrita y dirigida por Jamie Uys en 1980 que fue filmada enteramente en Botsuana : Los dioses deben estar locos (The Gods Must Be Crazy). Al principio de la historia un narrador reflexiona sobre la vida, la libertad y las obligaciones que nos imponemos. Pensamos que somos libres porque emitimos un voto cada cuatro años, pero nos plegamos a las exigencias del despertador, de los impuestos, las señales de tráfico y la tiranía de la publicidad.
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En el otro extremo Uys nos presenta una tribu africana donde aquellos hombres viven realmente libres y felices hasta que aparece en escena una botella de coca-cola que articula el desarrollo de la trama.
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Calzarse las botas es un placer absoluto que me lleva directamente a un espacio despojado de obligaciones cotidianas, poblado de colores ambiciosos e inundado de aromas infantiles, de sensaciones inmediatas.
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Al final de estas pequeñas reflexiones llegamos a este lugar que no estaba esperando por nosotros, pero que nos permite el paso sin restricciones.
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Los enormes árboles se clavan en mi memoria. Cuando era un niño me producían una inmensa pena las noticias de los incendios forestales. Lloraba desconsoladamente por la vida de estas criaturas tan fantásticas.
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Es una sensación que no me ha abandonado del todo. Ahora lloro menos y lo hago menos intensamente.
El mayor de los despropósitos sería no disfrutar de toda esta abundancia, permanecer insensible y pasar a su lado sin empaparme de la inagotable secuencia de formas y colores que se exhibe ante nosotros tan abiertamente.


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Hasta aquí llega la tira de imágenes que componen esta entrada. Muchas rutas surcan estos bosques invitándonos intensamente a recorrerlas todas. En la parte baja, cerca del río donde se dejan los coches, hay un área recreativa con mesas y barbacoas preparadas para pasar el día.
Yo me vuelvo a mis horarios, a las noches de guardia en el hospital, a poner las 7:00 en el despertador y a cumplir con los pagos mensuales.
Anhelo convertirme en un hombre de los bosques, comer únicamente cuando tenga hambre, dormir si el sueño me vence y amar constantemente sin interrupciones.
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Roberto Molero

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9 comments

  1. Que bonito: lo que escribes, las fotos, lo que expresas…..Es una maravilla poder compartirlo aunque sea en la distancia.

  2. Hermoso relato y espectaculares fotos como siempre. Buscaré la película de Jamie Uys para disfrutar mas aun de este viaje interactivo.
    Mil gracias.

  3. Lo cierto es que quien no conozca la película le recomiendo que se ponga a buscarla para verla. Un trabajo muy muy grandote.
    Un saludo.

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