Futuroscope

Hace algunos años, cuando usaba habitualmente pantalones cortos me preguntaba como sería el mundo en el futuro. Los amigos de entonces paseábamos sobre las bicicletas mientras charlábamos despreocupadamente. Nos gustaba imaginar que sería de nosotros en aquel lejano año 2000. Pasaríamos de niños a adultos de los de verdad. Y el mundo nos ofrecería adelantos tecnológicos inimaginables.
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Es cierto que hay muchas cosas que no podíamos imaginar. Nunca se me hubiera ocurrido que el protagonismo de la informática creciera del modo que lo ha hecho. Me sorprende el apego incondicional al teléfono móvil, la prosperidad de Mc Donalds y de Telepizza, y muchas cosas más.
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A veces tengo la impresión de que hemos corrido demasiado rápido, y que en esa carrera alocada hemos perdido muchas de las cosas que atesorábamos amorosamente en los bolsillos.
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No penséis que reniego del futuro que vivimos ni del que nos queda por llegar, o que pretendo refugiarme en la añoranza de las máquinas de escribir y las cámaras fotográficas puramente mecánicas. Seguramente el futuro ha venido para quedarse, y mientras sigamos avanzando tan rápidamente no puedo permitirme mirar hacia atrás con demasiado detenimiento.
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Hoy paseo por el futuro de ayer. Voy caminando despacio entre pasillos repletos de gente que busca señales escritas en lienzos extraordinarios.
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Escucho una música misteriosa que emana de un órgano celeste iluminado por cinco soles. No se cual es el valor de lo imaginario en relación con lo tangible.
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Ganar altura para ver más lejos… ¿lo que va suceder puede haber dejado huellas?
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Tal vez el futuro no esté tan lejos como había imaginado.
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Al otro lado de la esquina se mezcla lo que creía con lo que pensaba. Lo que recordaba va cambando de color y el tiempo adopta valores diferentes al contacto con la atmósfera.
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Ya regreso al momento presente, al que me acompaña cada día. A veces parece que todo es posible, otras sin embargo nos dibujan un espacio vacío y carente de oxígeno.
Sueño un camino intenso: no me importa si es por senderos de piedra o por caminos aéreos que surgen de una imaginación desbordante.
Sea como sea me propongo almacenar en el desván a los días perdidos, a los olvidados, los que quedaron relegados y nunca alcanzaron su destino.
Me aferro a lo que realmente me alienta en un espacio donde no se admiten condiciones.
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Roberto Molero

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4 comments

  1. Como no encontrar el coraje para dejar un comentario, sin antes darte las gracias, por estos hermosos regalos que recibimos cada viernes. Una referencia temporal que me marca la velocidad con la que transcurren los días de la semana. Y no falla, cada vez que veo al despertar y encender el movil, en mi correo, el nuevo mail de “Roberto Molero”, me digo: NO YA ES VIERNES!!! Y así el último día de la semana empieza con una alegría hermosa, a veces por descubrir que ya empieza el fin de semana, pero sobre todo con la felicidad de viajar por tus relatos y fotografías a esos mundos fantásticos que nos regalás!!!
    Seguí así por favor!!! Yo me comprometo a animarte cada viernes!!!
    Mil gracias!!!!

  2. El futuro siempre me inquieta. Ya desde niño imaginaba aquellos trajes de plexiglás que parecía que en el año 2000 tan lejano nos vestirían a todos. Érase una vez el año 2000… de Victor Manuel y/o Kubrick con aquella peli-Odisea futurista adobada con Strauss nos predestinaban un futuro metálico como el de estas fotos de Futuroscope. Ya vimos que el futuro no es así, que con la misma ropa de algodón de siempre, tal vez imitado con fibra, y con un móvil en la mano estamos conectados con el mundo supuestamente globalizado.
    Y mientras… la distancia entre pobres y ricos aumenta y el dinero se larga de los países como puede.

    Las fotos son bellas, sin duda lo son, pero es un arte frívolo y caro, aunque funcional; trata de fundirse a veces con los elementos primordiales pero es un colágeno compuesto en laboratorio en una hermosa cara hecha de vivencias. Reivindico un futuro que tenga más que ver con la ética que con la estética… esas ciudades irreales para jugar en mundos y espacios virtuales y de sensaciones me indignan algo en los tiempos que corren. Juguetes caros para soñar en lo que será… tal vez solo para algunos.
    Las fotos excelentes, como siempre.

    JN

  3. Roberto:
    Declaro que me gustan tus reportaje , a mi también me da vértigo el futuro va todo muy rápido ,creo que vamos hacia el futuro lo que pasa que la velocidad es exponencial, cada vez mas y mas rápido

    Un saludo

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