El bosque de Huelgoat

¡Volveremos! Siempre pienso lo mismo cuando me sumerjo en alguno de los numerosos bosques que pueblan el planeta. No se trata en realidad de una promesa ni de un firme propósito inquebrantable, ni tiene nada que ver con la frecuente y perniciosa costumbre de imponerme obligaciones. Ni tan siquiera me refiero al hecho de regresar a ese mismo lugar.
Se trata más bien de una rotación fisiológica de sucesos que se repiten invariablemente. Uno de ellas es la necesidad de volver a perderme entre rocas y matorrales.
Entre los árboles me siento en casa. Acompañado por las ramas, escucho, miro y pienso de forma más natural. Alejado del asfato me invade una profunda sensación de libertad. Siento que volvemos a una fórmula inicial, a un punto desde el cual podemos retomar el camino por senderos menos tortuosos; evitar los pantanos y los errores anteriores. La vida es exigente. Me descoloco frecuentemente entre sus múltiples complicaciones, las luces de colores y los mensajes que tan repetidamente usan el modo imperativo: ¡compre!¡viaje!¡disfrute!¡sonría!¡pague!… Pero en el bosque todo es mucho más fácil. Buscar el camino – encontrar el camino. Supongo que es una de las razones por las que vuelvo a él una y otra vez…

Recuerdo que aquel día caminábamos despreocupadamente, la maraña de hojas nos abrazaba por completo. Yo recobré la sensación de serenidad y disfruté abiertamente del placer de vivir sin prisa.

Las sombras me hablaron esa tarde más abiertamente de lo que lo hicieron las luces. Me quedé con ellas mientras…

…jugábamos alegremente al escondite en un lugar perfecto para sufrir una emboscada.

El Bosque de Huelgoat se encuentra en la localidad del mismo nombre, en el Parque Natural Regional de Armórica. En bretón su nombre significa “bosque alto”. Ubicado en el cruce de numerosas vías romanas procedentes de los Montes de Arrèes, se extiende a lo largo de más de 600 hectáreas. Existe constancia de la existencia de un campo galo-romano conocido como ” Campo de Arturo “, que fue utilizado tras la conquista de la Galia por las legiones romanas de Julio César…

En este escenario sorprendente todo son historias, mitos y panoramas donde prevalece la fantasía. Una leyenda habla de un intento fallido de hacer sopa. El mismísimo Dios habría tenido la ocurrencia de prepararse un puchero bien calentito utilizando gran cantidad de granito. Al resultar una pasta grumosa, la arrojó muy enfadado sobre Huelgoat dando como resultado el fantástico caos de piedras que hemos podido contemplar.

Roberto Molero

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