Piratas

Puedo ver en sus caras el reflejo de los días pasados. Los sangrientos combates, la penuria, el poso que dejaron los días de calma en alta mar y las tormentas que mil veces les hicieron asomarse al abismo. La vida se concentra en un único presente y su valor es tan efímero y tan intenso como la brisa fresca que se pretende respirar.

Las cicatrices que adornan sus rostros despiertos me hablan de incertidumbre, de intensidad y furia. Sus ojos hambrientos otean incesantes el futuro inmediato.

En la bodega se retiran cada noche a macerar sus afiladas experiencias, les he visto gritar al viento: ¡ Un día más y seguimos con vida! A pesar de los descomunales embates recibidos aún continúan de pie esperando la llegada del siguiente.

Cuando las sombras se adueñan del barco se mezclan con la intimidad que ofrece la penumbra. Haciendo honor a su forma de vida se imponen los excesos, los bailes frenéticos, las representaciones, las historias de fantasmas que te hacen temblar las piernas.

Algunas veces, después de una terrible batalla, los supervivientes se detienen un instante para saborear ese momento desbordante. Bañados con joyas, enjabonados con tesoros y enjuagados de riquezas los piratas enarbolan la bandera del triunfo entre sonoras risotadas.

Se cumplen once años desde que se embarcaron en esta cruzada y desde entonces continúan recorriendo las costas meridionales, saqueando ilusiones, ocupando las casas habitadas e imponiendo sus leyes sin encontrar un rival que logre reunir el valor suficiente para hacerles frente.

Parecen invencibles. En éste medio propio de las leyendas se desenvuelven con entusiasmo y convicción. Sin pensárselo dos veces se enfrentarían a cualquier rival a pesar de una palpable superioridad del supuesto enemigo.

Aunque las peleas son frecuentes y sus palabras rudas hacen saltar chispas al cruzarse, forman entre ellos una piña inseparable. La pequeña cáscara de nuez que transporta a la tripulación les convierte en esculturas fabricadas con la misma masa: Puntos de colores en el basto océano, amantes de los espacios abiertos, caminantes en busca de un destino al que no van a esperar sentados…

Mientras suena la alarma y el grupo se prepara para la inminente batalla me quedo solo en la estancia.
Siento esa calma que precede a la tempestad y el miedo va invadiendo lentamente mis rincones vacíos.
Sin temor a represalias levanto mi copa por los todos los guerreros. Soy cobarde, incapaz de ceñirme una espada, pero si elijo bien mi compañía, no me resultará tan amarga esta derrota.

Roberto Molero

Anuncios

6 comments

  1. Habría disfrutado lo indecible si desde el palo de mesana de mi bergantín hubiera podido ver esa magnifica fiesta de las piratas que tan certeramente has captado. Mi pata de palo ya no me lo permite y solo desde cubierta y alimentandome de tus entrañables fotografias sigo, varado en tierra firme, viviendo y recordando viejas batallas a traves de tu lente. Gracias Roberto

  2. Esta aventura tiene un verdadero “comodoro” que es Beatriz.
    Por sus manos pasan y han pasado durante muchos años todos los hilos de la trama. La planificación de los movimientos, el desarrollo de los planes y la distribución de los botines. Aquí hay un verdadero Moriarty, un cerebro entre las sombras. Mi más sincero reconocimiento a este maestro del crimen organizado.

  3. C@ntaba Serrat:
    Todos los piratas tienen un lorito que habla en francés,
    al que relatan el glosario de una historia que no es
    la que cuentan del corsario. Ni tampoco lo contrario.
    Grande RM. y Cia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s