Alto Campoo

Fui un “Boy scout” de los realmente convencidos. Muchos años se llenaron de excursiones, campamentos, juegos, veladas a la luz de las estrellas… Durante mucho tiempo fui monitor; llevaba conmigo a un número enorme de niños por la montaña.
Me recuerdo muy joven en todos los sentidos, excesivamente joven…

Llegué a las pistas de esquí antes de darme cuenta de lo que estaba pasando. No tenía intención de recordar nada, pero hay corrientes que son inevitables…

Me costó un esfuerzo desmedido meterme en estas botas enormes y rígidas.

En la primera clase nos sorprendió una lluvia intensa. Secamos los conocimientos adquiridos en el calor del albergue. Aprovecho algunos minutos para perderme por lugares curiosamente familiares…

Al día siguiente nos empleamos a fondo: peleamos con el viento, la nieve y el enorme desconocimiento que arrastraron las mínimas cosas que aprendimos ayer.

Por la tarde visitamos el castillo de Argüeso. Nos desplegamos por la zona que corresponde a los asaltantes: un patio bañado por un sol inquieto.

Exploramos sus entrañas: el lugar que pertenece a los defensores.

La nueva mañana se agita presurosa. Desde el burladero observo los momentos de descanso y la gente que atrapa bolsas de calor en el aire.

Cansados nos acercamos a los minutos que cierran la tarde. El nacimiento del Ebro, la lluvia que regresa, el camino de piedra que despide a las aguas al emprender su largo viaje… Rezagado, capturo dos imágenes que intentaban evadirse:

Resulta increible que ya estemos en el último de los días.

Desde el telesilla se respira un aire con efectos hipnóticos.

Me parece ver a extraños personajes cruzando la ladera…

Todos se aprietan para firmar la despedida. Me siento uno más en el grupo: a veces muy mayor para algunos, otras veces muy torpe para otros, pero uno más que ocupó su lugar en la mesa de cada día. Azotado por recuerdos hambrientos deposito el equipo en la tienda de alquiler. Al cerrar los ojos me deslizo por una cortina blanca sin final. Voy juntando las rodillas y separando los talones…

Dejo una ventana abierta para otras imágenes. Puedes verlas pinchando AQUÍ

Roberto Molero

Anuncios

6 comments

  1. No se que me gusta mas, si esos momentos congelados, o la poesía que los acompaña. Por cierto las mejores fotos están en la ventana.

  2. Ese o esa radio me llevo a casa de mi abuelo. Recuerdos de mi niñez. Gracias Roberto.
    Guayo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s