La clase

Buenos días a todos.
Hoy podemos hacer raíces cuadradas o contar un cuento. Que levanten la manos los que quieran matemáticas.


Lo bueno de la vida es que hay gustos para todo.
De todas formas vamos a contar una historia; esta vez ha sido por mayoría aplastante…

Había una vez un dios llamado Vale que vivía entre muchos otros dioses iguales que él. Vale creó el tiempo y el espacio. Luego con su nuevo juguete se entretuvo inventando nuevas piezas para ese tablero de incalculables dimensiones.
(No es necesario tomar notas).

Infinitos mundos se crearon en el espacio-tiempo donde todos convivían en armonía. Con el fin de poder librarse de las ideas viejas y poder progresar Midra creó la muerte y entre todos la sellaron con un lazo que ninguno de los dioses podía deshacer por si mismo.

Pero un día Vale se enamoró de uno de los juguetes que había creado. En vano intentó evitar la muerte de su amor. Lo replicó durante innumerables ciclos, pero en su corazón había dejado un espacio que no podía llenar.

Vale se reunió en secreto con Talve y con Silgui y les convenció para unir sus fuerzas y así vencer a la muerte.

Entre los tres crearon un único amuleto. Le dieron la forma de un caleidoscopio y convinieron en que al hacerlo girar nueve veces se podría utilizar su triple poder sin ninguna limitación.

Sin apenas darse cuenta, había nacido una diferencia: unos dioses podían llegar más lejos que otros. La diferencia les llevó a la inquietud, a la duda y más tarde a la desdicha.

Conocido este asunto, todos los dioses se reunieron para discutirlo y al fin llegaron a un acuerdo: decidieron empezar de nuevo. Abandonaron nuestro mundo y muchos otros a su propia suerte y sellaron todas las conexiones entre ellos.

Vale creó el olvido con la esperanza de encontrar la paz en su corazón; pero el olvido se extendió vertiginosamente contagiándolo todo.

Pasó el tiempo y cuando los recuerdos se habían extinguido Aftes encontró un extraño objeto. Se pasaba las tardes haciéndolo girar para ver las formas y los colores que le mostraba.

Casualmente, al llegar a la novena vuelta, descubrió el magnífico secreto que ocultaba.

Temió revelar tan preciado tesoro. No quería perderlo y no quería olvidarlo.

Pero su celo se volvió excesivo, le hizo sospechoso y fue descubierto.

Los dioses, reunidos de nuevo, se cuestionaron la importancia de aquel objeto, su origen, su esencia…

Fue larga y ardua la tarea de discernir. Algunos decían que era necesario destruirlo y otros que era un objeto con un valor incalculable que había que proteger.

El propio estudio del caleidoscopio fue la llave que les hizo recordar los mundos que habían olvidado.

Así pues, decidieron probar si aquel hallazgo era realmente peligroso experimentando con esos juguetes del pasado.

Llevaron el caleidoscopio a nuestro planeta. Cien veces simultáneas, cien sucesos posibles y así se harían una idea de lo que podría pasar.

Éste es el cofre que encierra el poder infinito que reunieron los tres dioses: Vale, Talve y Silgui. Solamente tienes que hacerlo girar nueve veces.

Ahora dime: ¿Qué vas a hacer tú?

Un niño me dijo: Comer tantos helados como quiera sin que me duela la barriga.

Ha dado en uno de los clavos (o con una de las claves): el beneficio propio. Gran parte de los sucesos discurrieron en esa dirección.

Pero tal vez, con un poder ilimitado quisieras aspirar a algo mas…

Otro niño dijo: yo terminaría con la guerra.
¡Qué tierno! Es lo que todos escriben en el día de la paz. Pero es una idea tan poco desarrollada… ¿Cómo vas a hacerlo? ¿Desintegrando las armas?¿o a las personas armadas?…

Y a vosotros, ¿qué se os ocurre? ¿Qué vais a hacer cuando lo tengáis en vuestras manos?

Es posible que esta historia simplemente encierre una pregunta para quien se atreva a contestarla.
Colorín colorado…

…escribid un comentario si os ha gustado.

Roberto Molero

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6 comments

  1. Escribí el relato del Caleidoscopio el lunes para esta serie de fotografías, tal vez pensando en una hipotética clase.
    Lo más frecuente es encontrar los caminos cerrados, nos enseñan las rutas, lo que significa cada cosa, como debemos interpretar cada señal.
    Repetimos lo que aprendemos y lo que escuchamos, pero nuestra creatividad, iniciativa y pensamiento autónomo se van quedando atrofiados a medida que vamos acumulando años a nuestra espalda.
    Esto es lo que me gusta de este relato, la ausencia de moraleja, el punto en el que te sitúa y el desafío que propone.
    Con los años vamos aprendiendo a ser más educados que sinceros, y esto hace que nuestras reflexiones en voz alta difieran de los sueños internos, pero no deja de ser un reto más en este supuesto ejercicio de mirar hacia dentro.
    ¿Qué es lo que haríamos con la lámpara de Aladino?¿Qué le pediríamos a nuestra hada madrina? Es tan difícil de contestar como interesante puede resultar la respuesta.

  2. Las fotografías de esta serie parecen estar tomadas desde un lugar escondido, una pequeña ventana que desvela lo que sucede en un lugar cerrado. La luz llega desde tres puntos diferentes. En la primera toma (un plano general de la clase) puede verse uno de los tres flash utilizados detrás de la puerta, apoyado a la derecha de la imagen hay otro que permanece en reposo. No creo que vuelva a colarme de este modo en una clase con semejante parafernalia. Terminaba de completar un curso de iluminación creativa (Strobist) y me movía el ímpetu arrollador de quien necesita aplicar los conocimientos recién adquiridos.
    Beatriz coordinaba un proyecto de una revista digital para el colegio y me “contrató” como reportero gráfico para la ocasión.
    Creo que las imágenes tienen la capacidad de mostrar un “lugar común”, algo que todos somos capaces de reconocer, aquellos años de colegio.

  3. Hola Roberto, Me ha encantado el cuento, creo que esta tarde…. pensaré lo que pediría. Aunque creo que no encuentre nada mejor que pedir, que sentirme feliz.. Ese deseo implica tantas cosas!!!! Que ya está. No pediré nada más.

    Las fotos son tan transparentes, como los personajes que has captado. Maravillosas personitas!!!!!.

    Es un gustor asomarse a tu objetivo.

    Charo de Colinas.

  4. Genial Roberto!! Las fotos,como siempre,magistrales y el cuento me parece muy bien porque asi,puedes implicar al observador….
    A mi me gustaria que,despues de dar mis nueve vueltas,cubriese TODO EL
    PLANETA de una luz “especial” e hiciera que todos los seres DESPERTARAN y fuésemos todos más conscientes de nuestras vidas,de nuestros actos,palabras,pensamientos,…….creo que así, valoraríamos cada “minuto” de nuestra vida (que es un REGALO) y me encantaría que nos involucráramos más en mimar nuestra maravillosa y MADRE NATURALEZA y agradecerla lo que de ella recibimos.
    Estamos dormidos y somos ignorantes….Mi caleidoscopio sería,como dije”para despertar”
    Bonito cuento Roberto. Ojalá fuera verdad!
    Un abrazo

  5. Me dispuse a dar mis nueve vueltas encontré unos destellos pequeñitos muy intensos eran muchos , había otros tonos más iluminados,en un instante los destellos se unieron , se observó una luz más intensa eran esos grandes deseos.que tienen los que no les permiten estudiar , tienen que trabajar una inmensidad de horas , acarrear el doble de su peso,…etc…entonces le dijeron al vale que estaban muy cansados ,este se lo pensó ,os propongo dormir , jugar , comer a cambio me tenéis que ayudar a que todos los niños estén como vosotros ,jugando, riendo compartiendo un poco de felicidad…….tras estos destellos se observan unas nítidas,grandes fotografías de una gran calidad que de vez en cuando nos sorprenden nuevamente ……….

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