Archivo de indianos

En Colombres se encuentra un edificio singular que alberga documentación e información diversa referente a la emigración española. Puedes ver los detalles pinchando en el siguiente enlace: Aquí.

Hay un precioso lugar donde parece brotar de la tierra el edificio que preside la Quinta Guadalupe.  Hay una sala que contiene información referente al recibimiento de niños y familias en Méjico en la época de la guerra civil española. Había desfiles, una comitiva oficial, un discurso, banderas y todo el protocolo necesario para celebrar la llegada de los emigrantes.

No pude menos que hacer un paralelismo y pensar en la situación que sufren actualmente miles de desplazados sirios en las fronteras europeas sobreviviendo en campos de refugiados; malviviendo en una cárcel de la que no se puede salir ni hacia delante ni hacia atrás a la espera de nada. Emigración forzosa que empezó en el año 2011 y no parece que vaya a tener una rápida solución. Haciendo cuentas con los dedos ya son 9 años desde entonces.

“A principios de 2016, la cifra de refugiados llegó en torno a los cinco millones, lo que convierte esta huida en uno de los mayores éxodos de la historia reciente, puesto que le corresponde casi al 25 % de la población total de Siria. La Guerra Civil Siria causa más desplazados que cualquier otro conflicto en el mundo y todos los días 6000 sirios escapan de su país por la guerra. Además muchos sirios mueren, incluso los niños más pequeños, al intentar escapar de esta guerra refugiándose en otros países.”

Soy consciente de que no estamos en la misma situación, soy capaz de comprender que estoy mirando por una pequeña rendija un complejo entramado de sucesos, pero no puedo dejar de sentir un peso en el alma.

Todo un pueblo desplazado por la guerra y la violencia extrema llega a las puertas de Europa donde no encuentra nada más que una valla electrificada. Muchas decisiones se toman teniendo el miedo como consejero. De todas formas esto no ha impedido que en 2017 Europa reciba sin ruborizarse el premio princesa de la concordia.

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Tomo nota de algunos detalles que se muestran y que me hacen imaginar esos viajes inmensos de regreso incierto.

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Si no fuera improcedente criticaría las políticas que nos aíslan y las que nos infunden miedo. Hay una tendencia a  la autodeterminación, a tomar las decisiones que nos beneficien y abandonar las que nos puedan perjudicar, como si fuéramos entes aislados capaces de sobrevivir en un mar donde el resto se hunde.

Si no estuviera prohibido diría que todos formamos parte de la misma trama y hemos de ponernos de acuerdo cada vez en más cosas, pues vivimos en un mundo cada vez más globalizado.

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Dejo un enlace a la serie completa :  Flickr

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Roberto Molero

Museo marítimo de Asturias

Echar la vista atrás y sobre la borda escudriñar lo que el horizonte intuye. Todas las vidas parecen encajar en el mismo escenario: los anhelos, la emoción del momento, las penurias y las recompensas.

Cuando visitamos el museo marítimo en Luanco sentí que nos recibieron con entusiasmo. El deseo de mostrar lo que hemos aprendido parece una parte importante del ser humano.

Mucho cambió la vida en un solo siglo. No siempre hemos tenido en casa un baño con una ducha de agua caliente o un sistema de calefacción. Saber valorar los logros obtenidos nos proporciona un marco excelente para poder disfrutar de los lujos que a menudo nos pasan desapercibidos.

Me llamaba la atención que los buques de guerra embarcaban a gran cantidad de niños para poder desarrollar sus labores bélicas de forma eficiente.

El mar impone leyes de dureza extrema y no resulta sencillo nadar en su seno sin perder el aliento.

Paseo en medio de una fuente inagotable de palabras precisas: arbotante, toldilla, trinquete, mesana…

La evolución va dejando un rastro que se puede observar parcialmente desde la ventana que abre el museo a su mundo.

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Dejo, como viene siendo habitual, un enlace a las 71 fotografías que componen el reportaje de la visita: Flickr.

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Roberto Molero

 

Raquetas de nieve

Un día para enterrar los momentos oscuros, un espacio para recorrer sin prisa. El aire limpio y un horizonte aparentemente interminable. Pocas cosas me resultan más gratificantes que caminar por la montaña cubierta de nieve. Su esencia de cambio permanente y sus propias reglas del juego son incuestionables.

Nunca había utilizado raquetas para caminar, conocía únicamente la forma de avanzar con paso firme hundiéndome hasta donde la bota quisiera llegar.

Esta nueva propuesta nos permite completar el recorrido con mayor seguridad y facilidad, una tecnología tan sencilla como efectiva. La raqueta aumenta la superficie y añade adherencia al paso.

En este primer acercamiento hemos intercambiado las primeras palabras. El gran manto blanco atrae al silencio, sin embargo nuestras huellas nacen con un ruido poderoso capaz de ahogar los murmullos del viento. Necesito detenerme para poder escuchar.

Acostumbrado a ir haciendo fotografías en todas las direcciones intento girarme como de costumbre encontrándome de pronto atado a las nuevas aletas que no recordaba poseer y perdiendo el equilibrio por momentos.

Los bastones ocupan un espacio compartido por mi cámara. Es necesario entablar acuerdos y ceder espacios para conquistar otros.

Dejo la palabra a la imagen que parece que hablara por si misma sobre este maravilloso escenario helado.

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Esta semana el enlace a la serie completa contiene nada menos que cien fotografías. El paisaje nevado a pesar de su aparente homogeneidad me resulta especialmente fascinante. Normalmente utilizo un diez por ciento de las fotografías que realizo, pero en esta ocasión he conservado casi un veinticinco por ciento.

Este es el enlace: Flickr.

Recuerdo que desde flickr se pueden descargar las fotografías e imprimirlas, pues tienen la calidad suficiente para hacer ampliaciones hasta de un metro de longitud. También se pueden utilizar libremente en cualquier otro proyecto con la única obligación de citar al autor.

La actividad que aquí se muestra está organizada por la empresa Naturaller

En su enlace viene la información completa de esta y de otras actividades que ofrecen de una forma muy recomendable y profesional.

Añado a esta entrada un vídeo que me ha enviado Narciso con fotografías de esquí y una canción original suya. Gracias de corazón por participar.

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Roberto Molero

Cena Scout

Esta semana llegan imágenes de reencuentro. Algo tienen los años donde se fraguan las primeras amistades que perdura para toda la vida.

En los tiempos en los que nos conocimos éramos confiados, valientes, comprometidos con todas las causas imposibles y nos apuntábamos a cualquier bombardeo.

La juventud que nos envolvía hacía que los veranos fueran extensos, las tormentas ensordecedoras, las risas verdaderas y el llanto incontrolable. Cantábamos. Al caminar entre las cumbres, al sumergirnos en las oscuridad de la noche, alrededor del fuego o a la orilla de un río…cantábamos.

Echar la vista atrás uno, dos y treinta años, recordar que no todo lo habíamos olvidado y reconocer las mismas miradas atravesando el espacio.

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Gracias a todos los asistentes por acudir a la cita. Gracias a quienes con su mirada inquieta nos han invitado a compartir un momento tan especial.

La serie completa contiene 26 fotografías que se pueden ver en el siguiente enlace: Flickr

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Roberto Molerto.

Lechería hidráulica.

Quedan los últimos ecos del 2019 resonando en el archivo. Visitamos en Sosas de Laciana un sitio muy especial. La  recuperación de un espacio que funcionó durante mucho tiempo. Me llama la atención cómo se establecían formas de cooperación y cómo se han vuelto a conformar para actualizar  pasajes de antaño.

La lechería artesanal está totalmente diseñada para perdurar. Los dientes de los engranajes casan metal y madera para garantizar una fácil reparación en caso de fallo mecánico. Mucha de esta filosofía deberíamos recuperar si queremos hacer un mejor uso de nuestras cosas.

En un momento como éste, cuando se han puesto sobre la mesa muchos problemas referentes al cambio climático y al abuso de los recursos naturales, tengo la impresión de que nos falta abrir la puerta para poder dar el primer paso.

La sociedad de consumo se ha impuesto con fuerza. Se ha incrustado en nuestras vidas de forma permanente y no parece que seamos capaces de poder cambiarla.

Muchos esperan la llegada de una energía milagrosa que nos permita consumir más con menos “coste”, pero nadie parece estar realmente dispuesto a cambiar el esquema de juego.

La preocupación está en el ambiente y esto puede considerarse un avance. No lo sé. En parte tenemos una buena excusa para consumir mas productos etiquetados como “ecológicos” y eso nos da un respiro. Mientras hay consumo hay vida.

El miedo es un mal aliado, ya lo decían los caballeros Jedi y creo que tienen razón. Sin embargo parece que las noticias que se lanzan al vacío estuvieran destinadas a encogernos el corazón con tanta sinrazón y desesperanza.

Comparto esta serie de imágenes que al menos a mí me traen un poco de paz en medio de un escenario pintado de una forma un tanto tenebrosa. La sencillez del pueblo, el paisaje y la secuencia lógica de la historia invitan a respirar hondo y sentir el paso de un aire puro anegando los pulmones.

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El origen de La Popular está en la Fundación Sierra Pambley, una entidad privada sin ánimo de lucro dedicada desde 1887 a actividades educativas y culturales en la provincia de León, que contaba con una escuela de Industria y otra de Agricultura en la zona y fueron los profesores los que “propusieron a los vecinos vender parte de sus producciones. Algunos profesores viajaron a Francia e Italia” y de allí trajeron la idea de la lechería. Entonces aún, “no había minería”.

La lechería necesitaba un trabajador, por ello los vecinos constituyeron una cooperativa a la que llamaron ‘La Popular’, tenía 62 socios y un capital de 3.000 pesetas. Fueron los vecinos los que, en hacendera, levantaron las piedras de esta industria. Después, en la década de los 40 y los 50 llegaría la minería y la venta de leche se convirtió, entonces, en un complemento para las familias a los ingresos que llegaban del carbón. “En 1968, llegaron los camiones y la industria cerró”, asegura Jesús Pérez.

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Como viene siendo habitual dejo un enlace a las cuarenta fotografías que componen esta serie: Flickr

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Roberto Molero

Narciso

Narciso apareció de pronto siguiendo el sonido de una melodía. Tenía la ilusión de ofrecer un concierto con sus canciones para sus familiares, amigos y conocidos.

Nos pareció buena idea compartir escenario y repartirnos el tiempo entre sus composiciones y las nuestras. Según se Mire volvía al escenario.

Nos reunimos en los ensayos y divagamos sobre muchas ideas capaces de renovar el mundo. El pasado 5 de Octubre nos presentamos en su casa y pasamos la tarde haciendo vibrar las cuerdas.

Quiero agradecer con este pequeño reportaje el entusiasmo contagioso de nuestro protagonista y a todos los que hicieron posible que se pudiera realizar el encuentro,  especialmente a sus familiares que prepararon la intendencia con tanto cariño.

A veces una fotografía nos proporciona el soporte para recordar ese momento en el que estuvimos allí, haciendo lo que pensábamos que sabíamos hacer para conseguir quién sabe qué cosa. Una vida se compone de miles de retazos muchas veces inesperados. Ojalá estas imágenes sean capaces de servir de trampolín a recuerdos felices de ese momento en que cantamos libremente juntos.

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La serie completa la compones 60 imágenes que se pueden ver en el siguiente enlace: Flickr

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Roberto Molero

Tejos de Rioscuro

Es el primero de los viernes del año 2020. Comienza el nuevo año con imágenes de un bosque teñido de otoño.  Se trata de una ruta en la provincia de León que discurre por caminos enmarañados de naturaleza. El río que tan pronto desaparece, como viene a  chocar contra el sendero, muestra una apariencia realmente oscura.

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Prisionero de los detalles de siembre intento capturar los contraluces.

El desenfoque de fondo me transmite un equilibrio sereno donde los troncos se mezclan con las ramas vivas y las hojas muertas en un amasijo de colores fundidos.

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Sobre tres pares de botas posan nuestros tres hijos al lado de una pequeña cascada.

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Las trampas se adornan con improvisados ornamentos.

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Uno de los enormes tejos que habitan la ladera muestra sus arrugas. Parece que algunos ejemplares superan los mil años de vida.

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En las cotas más altas quedan restos de cabañas de piedra.

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Allí arriba mis botas deciden desprenderse de las suelas. Intento convencerlas de que no me abandonen hasta regresar al asfalto, pero su determinación es firme.

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En el descenso redescubrimos viejos tesoros.

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El regreso es lento. A cada paso he de sujetar las suelas. A pesar de los rudimentarios procedimientos para intentar fijarlas intentan evadirse como animales heridos. Amenaza tormenta.

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Ya muy cerca del final el agua brota de una fuente generosa. Su temperatura gélida resulta especialmente agradable. Uso una velocidad de obturación de 1/250 segundos para congelar el movimiento del líquido que juega con unas hojas que solo podemos llamar secas en un sentido.

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La montaña saborea sus colores, se dibuja a si misma antes de caer la tarde y teñir todas las luces de sombra infinita.

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Al llegar al espacio que llena la Feriona de Villablino paso cerca de un puesto que vende botas de montaña. El comerciante no puede menos que fijarse en la mías que ya están completamente destrozadas. Realmente necesitan una renovación. y así sucede.

La serie completa contiene 76 imágenes y se puede ver pinchando en el siguiente enlace: Flickr

Espero que este nuevo año se vaya llenando de experiencias que nos mantengan atentos  para poder afrontarlos con ilusión.

Deseo que te animes a expresar tus pensamientos. Son más necesarios de lo que muchas veces nos atrevemos a creer. Feliz año.

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Roberto Molero

 

Ordesa 2019

Luce el sol el último viernes del año. Me complace traer nuevas imágenes de un lugar tan hermoso como es el parque natural de Ordesa.

Varias veces hemos estado Beatriz y yo recorriendo ese lugar. Recuerdo la segunda vez en la que realizamos ascensión a Monte Perdido junto con mi hermano y mi amigo Monty hace ya muchos años. Acampamos al lado del refugio de Goriz antes de hacer cumbre.

En el año 2009 regresamos de nuevo con tres niños. Silvia caminó valiente durante mucho tramo, pero era demasiado pequeña para completar el recorrido. Los mayores sin embargo, cabras ansiosas por explorar todos los rincones, no querían detenerse.

Este año regresamos con Silvia a ese mismo lugar. Siempre queremos enseñar a quienes queremos las cosas que mas nos han gustado. Yo tenía el antojo de mostrarles la ruta de los cazadores regresando desde la cola de caballo por un sendero alternativo.

Como recordaba, el camino de vuelta es extraordinario. La pega está en que termina en un mirador a más de 600 metro de altura sobre el aparcamiento. El descenso es vertiginoso y agotador. Lo más habitual es hacer la ruta en sentido inverso y ascender al principio de la ruta.

Tal vez demasiado al límite de las fuerzas llegamos a nuestra meta.

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Antes de la última fotografía que muestra la silueta de de tres cumbres truncadas por la niebla del atardecer, (una de ellas es Monte Perdido), dejo en enlace a la serie completa donde comparten espacio las primaras tomadas en Julio de 2009 con las últimas de  Septiembre de 2019.

Nos seguimos viendo en el 2020. Feliz entrada de año.

El enlace con nada menos que 196 fotografías en:  Flickr

 

Roberto Molero

Rocío y Juli

Llegamos al penúltimo viernes del año. En la primera de las fotografías podemos ver una escena cotidiana del campo. Estamos en Chinchón, observando la imagen que decora la pared del patio de una casa del pueblo.  Justo debajo, los tejados de las casas contiguas protegen de las inclemencias a sus habitantes. El cielo está gris oscuro y amenaza tormenta.

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El coro se prepara para la ceremonia. Recuerdo que yo también formaba parte de uno hace ya muchos años.

Rocío y Juli sellan su compromiso. Acudimos de todas partes para participar en la celebración.

Las nubes descargan su peso a su manera. El fotógrafo trabaja para obtener su reportaje mientras yo camino capturando pequeños detalles. Renuevo algunos recuerdos de otro septiembre de 1991 donde yo estaba dentro del traje que acompañaba a Beatriz que lucía su vestido blanco.

El terreno se presenta inestable en estos días terribles, la luz me quema la piel expuesta que se ha ido volviendo cada vez mas vulnerable. Nos bombardean desde algún lugar incomprensible con munición desconocida, pero…

…Tengo este refugio, una tienda abierta donde corre la brisa fresca. Me complace compartir la alegría de los momentos felices y me entusiasme tener la oportunidad de desear a los novios la mejor de las suertes.

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Antes de la foto de los novios dejo el enlace al conjunto de 218 archivos que componen este reportaje. Se accede pinchando aquÍ:  Flickr

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Roberto Molero

Foz del Lumbier

  “La Foz de Lumbier está situada en el este de la provincia de Navarra, junto a la localidad de Lumbier a 35 km de Pamplona. Se trata de un interesante cañón excavado por el río Irati en la roca caliza de las proximidades de la Sierra de Leyre.”

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El 5 de Septiembre de este mismo año viajábamos en dirección al parque nacional de Ordesa en coche.  Pasando cerca de Navarra decidimos hacer una pequeña parada técnica para comer unos bocadillos y partir el viaje. Un cartel de esos que destacan anunciando espacios naturales nos animó a seguir sus indicaciones hasta Lumbier.

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Simplemente pensábamos asomarnos al cañón, pero por error nos fuimos por una ruta no prevista.

Caminamos bajo el sol por un paraje que no parecía hablarse con el río prometido. Las botas se habían quedado en el coche y pronto las echaríamos de menos, así como alguna cantimplora.

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Al fin llegamos a un altozano que nos descubrió el río. No teníamos claro si llegaríamos al coche siguiendo ese camino o tendríamos que volver sobre nuestros pasos para llegar a él.

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Nos internamos en la oscuridad mientras soplaba el viento con una intensidad sorprendente.

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Al otro lado la luz,

al otro lado…

¿la esperanza?

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Cerca de la orilla atravesamos las hoces; en las paredes verticales las formaciones rocosas mostraban extrañas formas y múltiples colores. Poco después, un nuevo túnel nos llevaría en pocos metros hasta un mirador que ofrece una vista cómoda del río.

A escasos metros estaba el aparcamiento y el coche. El paseo, aunque mucho más largo de lo pretendido había llegado al final.

 

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Así termina este viernes de RADIOfotoGRAFIANDO, con una historia sencilla, como esas que acostumbran a perderse entre los días cotidianos.

Mientras cierro este instante me vuelvo más consciente de lo extraordinario que resultan los días corrientes. El desayuno, el amanecer, caminar por la calle con el paraguas en la mano, o simplemente abrir la cerradura de casa después del trabajo… Todos esos momentos que suceden sin espectadores ni fuegos artificiales son en realidad lo que sustenta nuestra vida.

Hay momentos, como este, que me sabe intenso al segundo, que me descoloca y enloquece por lo descarada que se muestra la belleza de las cosas que caminan tan cerca de mi alcance.

…Como  un mensaje que vuela buscando refugio.

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Roberto Molero