Muiños

Unas nuevas elecciones generales están esperando ahí mismo, al otro lado de la puerta. Cada cual ha ido poniendo sobre la mesa los argumentos que ha creído oportunos para recordar al ciudadano que no deje de aportar su voto y su confianza a su partido, a su propuesta de gobierno. Además prometen que nos han de traer un poco de luz a este mundo de tinieblas al que “los otros” nos han ido abocando.

El miedo se ha ido colando por las rendijas del entramado anegando de angustia cada rincón del escenario.

Poco margen nos queda para la acción. Una papeleta en una urna parece un arma insuficiente para enfrentarse a un futuro tan oscuro como se pinta.

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Dentro del blog reina la calma.

Había una señora que vivía en el pueblo del que parte el sendero que se ve en la imagen. Ante lo confuso de las indicaciones del centro de interpretación nos acercamos a ella para preguntarle. Al principio no parecía que nos fuera a ser de mucha ayuda, nos indicaba que se podía ir por todos los sitios. Todos eran además caminos excelentes si no nos perdíamos. (Muy gallega la señora).

Un poco más tarde habló de su familia, de los que habían fallecido, de la soledad que reinaba en la cocina de su casa. Nos desveló un atajo que cruzaba el pueblo precediendo nuestros pasos.

No parece estar reñida la brevedad de un encuentro con la intensidad de la experiencia.

No recuerdo su nombre, su cara se va desdibujando con cada día que pasa, tampoco me atreví a hacerle una fotografía. Sin embargo permanece reciente una conexión en mi memoria, como si hubiera quedado una marca difícil de olvidar.

A veces pienso que la vida se reduce a experiencias destiladas, despojadas de todo lo superficial. Al atravesar un desierto cualquiera, de pronto sientes que has cambiado, que has llegado a un nuevo punto sin retorno.

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Un paseo entre los molinos en “la Costa da Morte” y un pequeño espacio limpio de falacias. Un encuentro entrañable, una mariposa perdida que ni siquiera aparece en esta serie o el verde brillante que nos acompaña.  Eso es todo para empezar una nueva semana que arrastra las anteriores y va llamando a la siguiente.

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Roberto Molero

 

Playa del rostro

Arriba un nuevo viernes a la orilla de este blog. Esta semana me han llegado un montón de cartas de propaganda electoral. Por un momento se ha formado en mi cabeza la imagen de un un juego infantil ¿Tu qué prefieres? ¿Caer a un pozo lleno de serpientes o… estar encerrado en una jaula con lobos hambrientos..?

Esta mañana limpiaba la mampara del baño con un producto anti-cal que lucía orgulloso la etiqueta de “Ecológico”. Mientras frotaba me preguntaba por el significado de esa palabra. ¿Qué es más ecológico?¿el plástico o la madera?¿Un producto fabricado con plástico reciclado recogido del mar?¿U otro hecho con madera de bambú?

“Me entrego preocupado a la lectura, del diario acontecer de nuestra trama… leo que hubo masacre y recompensa, que retocan a muerte el egoismo, reviso pues la fecha de la prensa, me pareció que ayer decía lo mismo.” Dice una canción de Silvio Rodríguez.

Silvia se pasó el fin de semana encerrada en casa. Tenía que hacer un trabajo de historia. Lo cierto es que no solamente me ha gustado mucho el resultado y me ha hecho sentir el padre más orgulloso del mundo, además, me ha parecido tan necesaria la difusión de este tipo de información que me animo a compartirla contigo en este espacio.  Copio la introducción que comienza con un poema de Sandra Zamora:

Los hijos malditos de Lampedusa

El continente entero se retuerce,

se tambalea, se desplaza

dando tumbos, moribundo

y sin entender.

 

A África le palpitan las sabanas,

le arden los desiertos,

rompen las olas de la costa

contra la costa misma,

y lanzan cuerpos desbocados

abocados a un sufrido devenir.

 

El lugar primero del hombre

ahora es el último

hacia el que mira la humanidad,

pero el único en tener el valor

de encontrar lo humano

en lo inhumano.

 

Occidente,

que no quiere ser refugio,

erige su falsa grandeza

sobre el tamaño de sus muros

separando la tierra

– que es tierra y está unida –

de los que son sus hermanos

por derecho propio,

por pasado ancestral

inalienable.

 

Hay papeles inventados

que valen más que la vida,

y deciden quién puede,

o no, vivir,

y dónde.

Y así la propia vida

se difumina del papel

sin dejar rastro en los registros,

sin haber sido vida

sin haberse vivido

sin haber

vivido

siquiera.

Las blancas conciencias

son pequeñas, diminutas,

ilusorias,

tanto como altas y largas

las vallas que las rodean,

infranqueables.

Y van dejando que el mar,

más que mar

sea fosa común,

y más que común

sea de un solo lado.

Y es ahí donde también se hunde

nuestra vergüenza,

que sustenta y perpetúa

diferencias infundadas

entre los hijos benditos

de la religión

y los hijos malditos

de la historia.

 

Y entonces a mí,

como a tantos otros

desmembrados con su tierra,

desmembrada con mi tierra

me llora el alma

y de la sal…

… me salen branquias.

Sandra Zamora (Reverdece… al desnudarse)

Me atrevo a recomendar la lectura del trabajo completo a quien se decida a aventurarse en este territorio. Lo puedes encontrar en este enlace:

Africa un continente silenciado

Dejo todas las palabras a remojo en un mar que fluye para unirnos más que para separarnos, aunque no seamos capaces de comprenderlo. Es la playa del rostro, en Galicia, bañada por un agua que no conoce fronteras.

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La serie completa está formada por un total de 40 imágenes disponibles en el siguiente enlace: Flickr

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Roberto Molero

 

 

 

Despedida Violeta y Marián

De nuevo es viernes en el calendario. Ha pasado veloz el tiempo dejando a su paso nuevas páginas impresas en mi cuaderno.

Volvemos a reunirnos para celebrar el tiempo que compartimos. Así es la costumbre. Y realmente es gratificante sentir que perteneces a un grupo.

Muchas compañeras de viaje y muchas horas mecidas por las mismas aguas se mezclan hoy en un mismo recipiente.

Llegan los recuerdos atados unos a otros, teñidos por el aroma de la esencia del narrador. Hablamos de un espacio común y de todos los fantasmas que pueblan las noches blancas.

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Una palabra, un trago, un regalo. Un instante para depurar experiencias y quedarnos con lo que nos modela.

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Dejo la serie completa en el siguiente enlace: Flickr

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Roberto Molero

Boiro

Es curiosa esa mezcla de sensaciones a la que la vida nos somete. Parece que los niños no tienen dificultades de pasar de la risa al llanto en una breve fracción de segundo.

Los mayores, sin embargo, parece que vamos perdiendo esa capacidad. Las lágrimas internas se resisten a desaparecer.

En el corazón del otoño vienen a visitarnos estas imágenes del verano. Era el tiempo de la playa, la arena y el sol.

Llegan en un día gris ceniza, con aroma de muerte.

Cada mañana una mezcla diferente, como de ceniza y el azúcar. ¿Cómo pueden conversar en la misma mesa los cazadores y sus presas?

No es justo llegar con con luces apagadas a iluminar la fiesta, se me hace necesario sentir el agua fría anegando los poros de mi piel y reír en comunión con la escena que se hace presente. Los momentos felices seguramente tienen más valor del que les acostumbramos a otorgar.

Un barco me atrae con voces de sirena, navegar sobre sueños de aventuras y tesoros.

Al lado una tarde cualquiera, incapaz de detenerse, ni tan siquiera con la inestimable ayuda de mi cámara.

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La serie de 33 fotos en Flickr

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En el Castro Grande de Neixón volvemos a extendernos por el campo compartiendo el espacio con historias de otros tiempos. Una excavación se muestra semi protegida por cubiertas que producen figuras de esqueleto.

El bosque y el mar son testigos de las aves que sobrevuelan el entorno.

La serie de 35 fotos la puedes ver en el siguiente enlace:  flickr

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Roberto Molero

 

Día de pesca

Había que levantarse antes de que lo hicieran las primeras luces, preparar las cosas necesarias y acercarse al punto de partida donde el amanecer acudiría puntualmente a la cita.

Las nubes oscuras sembraban el cielo acompañando la embarcación. El agua nos rodeaba por todas partes, un mar apacible pero inquieto nos abrazaba.

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Con todas las herramientas preparadas nuestro grupo se fue acercando al primero de los caladeros. Pronto empezaría el juego.

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Las primeras capturas no se hacen esperar. Los hilos se tensan a 25 metros de profundidad para ascender con una respuesta a su pregunta. ¿cabras, julias, un juez un xargo? ¿O tal vez no ha sido nada más que una falsa alarma?

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El capitán escudriña el horizonte. Hay algo en la mirada de los hombres de la mar; como una profundidad especial que seguramente se va formando poco a poco al navegar sobre el abismo (o por algún otro efecto no conocido).

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Cada paso nos afecta, la rutina de los días de trabajo nos marca. El balanceo del suelo sobre un espacio cuyos límites huyen de la evidencia lo hace con fuerza.

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Agradezco a la empresa Trampalones encargada de organizar esta actividad la oportunidad que nos brinda de acercarnos a ese mundo recio y fundido con la historia de los hombres. 

Se que hoy no soy más que un espectador que juega a comprender. La última fotografía de este reportaje llegó hasta la cocina de mi casa. Allí pudimos degustar deliciosos manjares. (Como aquellos hombres que habitaron los tiempos arcaicos.)

La serie completa se puede ver en el siguiente enlace:

Flickr

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Roberto Molero

 

Salinas

El agua del mar tiende a borrarlo todo. Parece que el tiempo de verano va dejando paso a la siguiente de las estaciones. He comenzado perezoso el tiempo ordinario. Reviso las fotografías que aparecen con su eterno retraso.

Nueve de cada diez fotos que hago se quedan dormidas en la oscuridad y seguramente nunca verán la luz.

Ocho de de cada diez proyectos que se me ocurren se evaporan lentamente hasta perderse en algún lugar inexplorado.

Siete veces setenta días han venido a verme canciones nuevas sin que ninguna se haya decidido a quedarse a cenar.

Seis veces al día tropiezo en las mismas piedras, ásperas y dolorosas.

Cinco dudas por minuto irrumpen urgentes sin descanso en mi cabeza despeinada.

Y a pesar de todo, sigo aferrado a mi arrecife. Recibo la espuma con asombro, grito al impacto gélido del mar, me río del movimiento exagerado al que nos somete el oleaje.

Tarde a veces, rodeando siempre las mismas cuevas, me mantengo a flote agarrado a ese mismo “salvavidas de hielo” del que hablaba Drexler en su disco.

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Antes de apagar mis luces y finalizar esta serie dejo el enlace a todas las fotografías: Flickr

Termino con una imagen de una mancha en la escalera, reflejo de luces y sombras, hambriento de significado. ¿Tienes una clave capaz descifrarlo?

Sigo caminando a tientas.

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Roberto Molero

 

Collada del Pandu

Numerosas son las áreas recreativas que pueblan el territorio. Nos ofrecen generosamente un espacio extraordinario para disfrutarlo. A veces me da la impresión que vivimos rodeados de tesoros fantásticos al alcance de la mano. Lo más grande se coloca tan cerca que da un poco de vértigo.

Por ejemplo ayer paseaba por la playa mientras el mar iba construyendo un oleaje  perfecto al ritmo de la luz cálida del atardecer.

También recuerdo claramente adentrarme en el parque y observar como el verde se va tragando el sonido del tráfico hasta hacerlo desaparecer entre los troncos de los árboles.

Algunas veces todo resulta sencillo, como la sombra de una palmera.

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(Cueva del Boyu)

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Roberto Molero

Campiellos

Siempre hay un pequeño pueblo enclavado en la montaña.

Siempre hay construcciones que se afanan por dar cobijo y proporcionar comodidad a sus habitantes. Cultivos en sus pequeñas terraza, piedra, teja y mucha madera. Vigas en los techos, cercas en los prados…

Siempre hay visitantes de paso. Gente que respira muy hondo como si el aire de la montaña pudiera limpiar la contaminación del asfalto en un par de bocanadas.

Siempre hay un sendero que asciende y un arroyo.

Siempre hay un árbol caído.

En aquella ocasión nos alojamos en una pequeña casita en el parque natural de Redes

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Después de la lluvia el bosque se tiñe de aromas nuevos. Las nubes bajan a beber de nuestras manos mientras los musgos (que se afanan por esconderse en los días calurosos) extienden sus brazos crecidos por la humedad.

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Me gusta mirar este verde continuo. Diría que pretende cubrir todos los encuadres; se extiende en el espacio y en el tiempo desafiando por un breve instante al poder económico que parece teñirlo todo.

Me gusta pasear por donde no cabe la urgencia. Ascender a la cima que no responde a las súplicas y dejar espacio a la reflexión.

Pienso, luego estorbo.

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Roberto Molero

 

Tiempo de lectura

Esta semana llega cargada de información. A lo largo de estas líneas encontrarás enlaces, 16 fotografías y 11 vídeos. Tal vez os preguntéis alguno de los seguidores del blog: “¿Para qué tanto?”. Intentaré explicarlo, aunque voy a necesitar un poco de tiempo.

TresBrujas es una asociación de profesionales que abordan juntos proyectos relacionados con la formación y animación a la lectura. Ya tenéis el primer enlace. (Si se ve en otro color y resaltado es que hay un enlace)

Este equipo es quien ha elaborado la página de Rutas de Lectura, un amplio espacio donde descubrir caminos escondidos hacia la literatura infantil, la ilustración y la importancia que tiene todo esto en relación con el mundo que nos ha tocado vivir. (Van dos)

Tiempo de Lectura es una de las actividades que propone TresBrujas y que este año 2019 ha celebrado su Quinta edición. Durante una semana completa se extiende sobre la mesa todo lo que pueda ser de interés a los participantes al curso. (Ya vamos por el tercer enlace donde las propias brujas explican de qué se trata eso del Tiempo de Lectura)

Las fotos que aparecen a continuación pertenecen a uno de los días de esta última edición donde me colé sin pagar a tomar unos vinos y de paso hice este reportaje.

Actualmente se ha abierto una edición del curso a distancia. Dejo un cuarto enlace donde cualquiera que esté interesado puede inscribirse:

Inscripción al curso On Line pinchando AQUÍ

La serie completa de fotografías (166) y que contiene unas pocas de la edición 2018 además de las correspondientes a este año la encontrarás en el quinto enlace: Flickr

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Mientras vamos navegando en este espacio tan disparatado que es la vida, enlazo alguna de esas reflexiones que suelo dejar en este lugar. Pensaba en la importancia que tiene la información y en nuestra capacidad de manejarla, en los procesos que hacen cambiar a un individuo, en los que se multiplican y en los que lo cambian todo.

En este medio distorsionado de informaciones y desinformaciones necesitamos tal vez más que nunca, o si queréis como siempre, una guía entre las tinieblas. Siempre nos hace falta.

Hay quien hablaba de la lectura (en un amplio sentido de la palabra) como un medio necesario para desarrollar nuestro pensamiento crítico.

Yo sinceramente tengo la impresión de que hay un anillo único forjado para engañarnos a todos escondido en algún lugar de la Tierra Media. Nos envenena el tiempo y nos lleva de la mano hacia donde podamos serle de alguna utilidad.

Son los Magos quienes nos iluminan con sus fuegos artificiales. Es el juego de siempre, el ensayo de lo cotidiano, el tiempo de lectura quien nos dota de la capacidad de pensar libremente y esa fuerza es sin duda nuestro mejor aliado.

Tal vez por eso ha quedado tan extenso este viernes. Porque creo que debemos cambiar el periódico por Tom Sawyer, la tele por un cuaderno de dibujo y Radio5 por Radio3.

Once son los vídeos que forman esta serie desarrollada en una sola tarde. Son juegos que incluyen la creación de personajes y también resumen ese momento de pasar un buen rato. ¿No hay nada más? ¿No hay un mensaje oculto? Quizás… ¿hay tesoros en el dobladillo? Cada uno puede sacar sus propias conclusiones.

Yo me lo he pasado en grande participando al otro lado de la cámara y posteriormente editando a mi antojo el material obtenido.

Gracias a los participantes y un abrazo “súper especial” a todos los que se atrevan a ver la serie completa.

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Roberto Molero

Las Fuentes de la Granja

 

Una suerte, sin duda, poder asomarse al pasado a través de las construcciones que han soportado el paso del tiempo y perderse por las calles estrechas de una ciudad repleta de rincones desconocidos.

Pasamos fugazmente por la sombra de los arcos, como un cometa que atraviesa la galaxia sin anidar en ella.

Ya volvíamos de ver la Fábrica de vidrio, me quedaron fotos por compartir de aquel viaje, 10 en Segovia, 17 en La Granja y la casa donde nos alojamos y 35 en las Fuentes del Palacio.

Fuimos a “correr la fuentes” en realidad caminábamos de una a otra siguiendo a la multitud. El ambiente festivo parecía que lo inundaba todo, desde luego a mi me empapó por completo.

Hice algunas tomas atrapando el movimiento del agua. Al final me he decidido a montar un pequeño vídeo con el material recogido. Le he añadido una pista de audio creada para la ocasión.

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Roberto Molero