Tapia de Casariego

El proyecto protagonista del blog la semana pasada (ellas viajan) me ha llevado a dar un paso más en una nueva ubicación. Utilizar la calle como soporte para promocionar programas de animación lectora e igualdad de género me resulta especialmente maravilloso . Me he acostumbrado a ver el espacio público plagado de carteles relacionados con política electoral y ciertamente no me resulta un espectáculo muy atractivo. Se introducen mensajes demasiado repetidos con un calzador desmesurado y de una simplicidad que pasa la raya de la sencillez para bañarse en la demagogia.

Muy diferente es le vestido que se prepara para esta ocasión. Diez carteles únicos, actividades, reflexiones y propuestas que pretenden llamar nuestra atención con un objetivo mucho más abierto y profundo.

Las calles de Tapia me reciben con entusiasmo. Se visten con sus mejores trajes y maquillan sus espacios. El mar se intuye en el aire, en la luz de las paredes, en todos los rincones… Hay un murmullo húmedo que viene de las profundidades y que baña cada experiencia.

Esta serie de catorce imágenes que viene a continuación se inicia con la fotografía de una farola esperando su momento para brillar. Acompañan su encuadre las verdes pestañas de arbustos adyacentes.

También encontrarás fotos de la plaza donde los árboles desfilan ordenadamente ante los paseantes. Una calle que desciende sinuosa, el puerto, una estatua donde un hombre mira desde el agua hacia la barca que podría ser su salvación.

El musgo pegado a las paredes confiere al cuadro un aspecto natural. También hay un conjunto de viviendas que componen un crucigrama de ventanas, tonalidades y líneas armónicas.

La última de las fotografías es una antena ensimismada captando noticias para transmitirlas sin filtro. Un habitante del entorno mira al horizonte.

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Puedes ver la serie completa en el siguiente enlace: Flickr Son 67 fotos.

Uno de los libros Seleccionados por Beatriz y Lara para el proyecto “ellas viajan” ha sido protagonista en RADIOfotoGRAFIANDO. Puedes verlo en el siguiente enlace: Migrantes

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Roberto Molero

Ellas viajan (Villaviciosa)

Ellas viajan es un proyecto desarrollado por Beatriz Sanjuán y Lara Meana para la promoción de la lectura. Varios ayuntamientos acogieron esta propuesta para hacerla realidad. Se compone de diferentes actividades en torno a una selección de obras literarias.

La calle es el espacio escogido para su desarrollo. La pandemia vino a cambiarlo todo y actualmente los espacios interiores continúan siendo utilizados con precaución.

La vía pública se prepara para vestirse de carteles que pretenden interesar a quien los descubra para guiarle por un itinerario de magníficas historias.

En condición de chófer esporádico y con la cámara en la mano pude observar el gran interés de quien nos llevó de la mano por los rincones de la Villa. No pude menos que entretenerme cultivando algunos encuadres. También se presentó la ocasión de lanzar la vista a las nubes, notar el peso de mi nueva mochila en la espalda y de sortear a los charcos.

A continuación enlazo una selección de catorce imágenes de los lugares escogidos para albergar la exposición. La maquinaria está en marcha. Todos necesitamos desarrollar una actividad para mantenernos, pero para mi hay una gran diferencia de hacerlo vendiendo armas que animando a pensar libremente. Realmente me siento afortunado de ser testigo de la compleja elaboración de estos planes de lectura. Me hacen sentir que el mundo va a ser un lugar mejor aunque nunca lo parezca.

El hecho de llevar tanto tiempo pegado a una bruja me ha proporcionado la posibilidad de disfrutar de muchas de sus pociones. Al ver la selección de libros encima de la mesa he quedado impresionado. A veces se vuela sobre una escoba, otras se descubren nuevos planetas y en ocasiones especiales se bebe de la misma fuente de todas las vidas.

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La serie completa está compuesta por 96 fotografías y se pueden ver pinchando en el enlace: Flickr

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Roberto Molero

La última hora

No deja de sorprenderme el hecho de encontrarme constantemente en el último de los tiempos. Precisamente es éste en el que te encuentras ahora leyendo estas líneas. A partir de este punto todo es futuro, muchas cosas inciertas y nada está escrito.

La primera de las entradas de este blog comenzaba con fotografías hechas desde mi ventana. Se publicaba en Junio del año 2013. La puedes ven en este enlace: Siempre hay un principio.

Hoy vuelven a aparecer las escenas cotidianas que se repiten con tanta frecuencia. La mirada se pierde en el humo de las chimeneas fundiéndose con la atmósfera. Las tímidas nevadas no se atreven a llegar a la costa deteniéndose lentamente en las cotas bajas.

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Paseando por el muro el mar se revuelve una y otra vez incansable de belleza, infinito en sus movimientos e inexplicablemente capaz de atraparte por completo.

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La última de las horas tiene un valor incalculable. Cada día el hospital me muestra nuevos ejemplo de la brevedad de la vida. Esta misma noche a las tres de la madrugada era testigo de un fallecimiento. Como siempre: silencio. También soledad, la caída de la temperatura, la inmovilidad del trazado en el electrocardiograma… Los protocolos tantas veces repetidos se ponen en marcha de forma automática. Luego llega ese momento en que el saco impermeable alberga al cuerpo sin vida. Por fin es transportado hasta las cámaras del mortuorio donde queda completamente solo en su propia oscuridad.

Tal vez pienses que lo mejor sería no pensar en estas cosas. Puede ser que tengas razón. Mejor será que la muerte nos pille desprevenidos. De todas formas lo que deseo es que la vida no me encuentre despistado porque en cierto sentido todas pueden ser la última de las horas.

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Roberto Molero

Alzando el vuelo

Escapar del mundo por debajo de la valla, caminar sin un rumbo fijo y dibujar renglones sin un propósito. La vida continúa deshojando margaritas entre las ramas.

Tengo en mis manos un álbum ilustrado extraordinario. Su título: Dibujo de una ciudad. Editado por Thule. Su autora: Tejubehan.

Realmente las noticias de la india no suelen ser noticia. Los hechos que transcurren en una aldea minúscula en el oeste del país pasan desapercibidos para nosotros. Hay un mundo donde no se aprende a leer ni a escribir, donde se trabaja para poder comer, donde las mujeres no pueden (entre otras muchas cosas) hacer algo tan sencillo como cantar en público y sus matrimonios se conciertan a muy temprana edad. No es un mundo inventado. No es tampoco una historia del pasado.

Teju nos cuenta la vida desde su experiencia. Tan alejada aparentemente y a la vez tan mía que me resulta sorprendente.

En su recorrido la autora descubre caminos que discurren por senderos que le estaban vedados. Canta frente al mar y dibuja sus sueños.

Las ilustraciones son cuadros mágicos que me hipnotizan con sus trazos. Con su trabajo Teju ilumina cada una de las horas oscuras. Las presentes y las peores que pueda imaginar. Describe su historia sin saber escribir. La obra se imprime en la india con materiales fabricados de forma artesanal. Revoluciona el mundo sin derramar una gota de sangre.

Alzar el vuelo es el título que se me ocurrió poner a esta entrada. En realidad se debe a los motivos fotográficos que la acompañan. Sin embargo, cuando esta mañana Beatriz estaba escribiendo y trabajando sobre Dibujo de una ciudad yo me puse a leerlo detenidamente. Entre sus hojas de olor especial por su manufactura le fui añadiendo significado y profundidad a la expresión: alzar el vuelo.

Tal vez sea porque los años que pasan me van dotando de nuevas formas de analizar la realidad, pero el discurso que percibo en el aire es desalentador. Se cruzan los desastres, se inculpa a las personas, se exigen responsabilidades. Tal vez por eso sea tan importante para mi sentarme a disfrutar de la ternura y el amor que desprenden las páginas de Dibujo de una ciudad.

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Las imágenes fueron tomadas en Gijón, en el parque de Isabel la Católica. La serie completa ( 40 fotos) se puede ver en el enlace: Flickr.

Dejo también el enlace a la editorial donde se pueden ver el libro al que me refiero: Dibujo de una ciudad.

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Roberto Molero

La playa y la ciudad.

Las tardes de Enero nos han traído días de tormenta. Entre unas y otras nubes los claros han teñido el ambiente de colores pastel. Paseo por la playa y la ciudad intentando encontrar restos de normalidad en el agua o en las fachadas de los edificios ya consolidados en la retina.

¡Querer es poder! repitieron audaces desde la cima los que habían logrado traspasar las alambradas, pero era mentira. Muchos compañeros quedaron atrapados en las rejas y otros cayeron al abismo que les separaba de la salvación. Querer es en realidad querer, solamente querer, y poder no es nada más que poder.

Me quedo embelesado con el reflejo de los edificios temblorosos.

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La arena también se viste con los colores de las nubes cuando se acaba de bañar en el espacio aparentemente infinito.

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El cielo parece oscurecerse surgiendo de una fábrica imaginaria de negros presagios.

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Hay una fotografía que busca la novedad. El descubrimiento de lugares exóticos, pero hay otra que regresa a los caminos repetidamente transitados. Esa es la que hoy comparto. Demasiadas veces nos mostramos incapaces de valorar lo que tenemos a mano.

El año se mueve aceleradamente devastando el tiempo. Mirando por mi ventana de cristales azucarados me empeño en exprimir cada instante. Estrujo con fuerza cada segundo intentando extraer toda su energía.

La semana pasada una compañera sufrió una caída de cierta envergadura. Durante cuarenta minutos permaneció tendida en el suelo mientras la gente pasaba a su lado sin atreverse a traspasar la distancia de seguridad que imponen las normas de seguridad por la pandemia.

Cuando era pequeño mi hermano se cayó al río. Yo estaba a su lado asustado sin decidirme a meterme al agua para socorrerlo preocupado por mis zapatos y pantalones relucientes. Mi madre se enfadó conmigo como nunca solía hacerlo. Parece imperativo atreverse a mojarse cuando es necesario a pesar de las premisas ordinarias por muy razonables que sean.

Esperar es imposible. El contador de la vida nunca se detiene y corre de tu cuenta.

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Roberto Molero

Cascadas de Oneta

 Pasan los días en un mundo encadenado.

Llego tarde a la cita de los viernes y aunque no soy aficionado a escuchar las noticias, éstas llegan inexorablemente para cubrirlo todo.

Parece ser que Donald Trump ha abandonado la presidencia. Al menos publican una buena noticia. Sin embargo en el aire se respira un ambiente viciado. Hay fuertes divisiones dentro del país que hemos colocado en el escaparate del planeta. Joe Bidem recoge un relevo que nadie le da. En su discurso plagado de frases hechas y lugares comunes hay que esforzarse para sentir alivio. Parece un hombre mayor y cansado antes de empezar. La esperanza se vislumbra corriendo por dos vertientes controvertidas. La primera se la debe a su predecesor. No hay duda de que Trump ha hecho muchos esfuerzos para ganarse un florido elenco de detractores. Su ausencia es ya un triunfo per se. La parte negativa de este hecho reside en que no es lo mismo ganar por mérito propio que hacerlo porque una gran multitud quiere librarse de la alternativa.

 La segunda brisa de aire fresco viene de su gabinete. Parece que ha sabido rodearse de un equipo lo suficientemente preparado como para poder jugar la partida. En contra señalaría que aparentemente Kamala Harris resulta una elección muy superior a Biden para hacerse cargo del trabajo. Probablemente el país no se atreve a lidiar con la primera mujer que lo presida.

 Jugar a periodista de actualidad es solo divertido a medias. Las vacunas acaparan los nuevos conflictos y seguimos contando contagios y fallecidos seguramente porque en las noches de insomnio se nos acaban las ovejas.

Una vez mas me resulta mucho más instructivo y esclarecedor el mundo de la ficción para poder entender la realidad. Estoy disfrutando de una gran serie y aunque aun no la he terminado me está gustando muchísimo:

La amiga estupenda (en italiano, L’amica geniale) es una serie de televisión ítaloestadounidense de drama creada por Saverio Costanzo para HBORAI y TIMvision. Toma el nombre de la primera de las cuatro novelas de Dos amigas de Elena Ferrante.

Los primeros dos episodios de la segunda temporada se estrenaron en los cines italianos del 27 al 29 de enero de 2020.

Sentarnme por la noche en nuestro “cine particular” para proyectar un nuevo episodio de esta historia terrible, dramática y espeluznante me resulta inmensamente gratificante.

Además de recomendar la serie comparto las fotografías de un lugar maravilloso en el occidente asturiano. El agua tan abundante en estos momentos dibuja un paisaje de gran belleza capaz de acariciar el momento preciso y hacerme sentir ese instante vital justo delante de mis ojos.

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La serie completa es extensa. Contiene 87 fotografías y las puedes ver como siempre pinchando en el siguiente enlace: Flickr

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Roberto Molero

Cabo Vidio

Comienza un nuevo recorrido por el ya clásico viernes del presente año. Si decides acompañarme encontrarás un conjunto de 16 fotografías, el enlace a la serie completa y algunas palabras.

Ayer me vacunaron contra el coronavirus. Me hizo pensar algunas cosas.

La incertidumbre sigue reinando. No faltan argumentos a favor de las vacunaciones ni tampoco en contra. La verdad, esquiva por naturaleza, suele preferir los tonos grises, tiende a escapar de los axiomas para explayarse entre ” ni tanto ni tan calvo”, “menos lobos Caperucita” y “a menudo casi siempre a veces”. De todas formas de lo poco que estoy convencido es de que la vacuna que no se pone no va hacer ningún efecto. A mi me ha parecido razonable darle una oportunidad y me la he puesto. Bien es cierto que ha sido más por motivos sociales que personales.

A estas alturas de la película creo que todos empezamos a sospechar que aún no hemos llegado a la meta y el recorrido puede ser más largo de lo esperado. (Añado una cancioncita para ilustrar la idea):

(Un esquiador subió a un monte y qué diréis que vió : Al otro lado otro monte, al otro lado otro monte, al otro lado otro monte… igual que el anterior).

Las consignas siguen siendo la manera de moverse en momentos críticos. Se está imponiendo el imperativo: ¡Quédate en casa! asociado a la palabra responsabilidad. Sin embargo esta conexión me resulta del todo incongruente.

Es necesario refugiarse cuando bombardean la ciudad, pero hay demasiados frentes que cubrir y abandonarlos todos está en el extremo opuesto de lo que entiendo por responsabilidad.

Demasiadas ausencias en todos los ámbitos. El cierre como norma ha atrapado en sus redes amplios sectores de educación, sanidad, investigación, cultura, trabajo, etc. En el campo que me ocupa, suspender las intervenciones quirúrgicas o las consultas presenciales, por poner solo dos ejemplos sencillos, me parecen iniciativas francamente irresponsables.

Responsable es la actitud que pretende hacer frente a las dificultades que se multiplican en estos momentos y que en numerosas ocasiones son imposibles de afrontar desde el sofá de casa.

Fuera del hogar, donde habita el mar, están tomadas estas fotografías. Imagino que el aire fresco que se respira pueda traer un poco de paz al corazón.

En la mirada invisible del hombre sentado. En las montañas teñidas de blanco. En los bancos que invitan a quedarse o en los recodos y reflejos.

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Una gaviota hambrienta de horizonte.

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La luz que sobrevive al tiempo.

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La vida imposible.

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El mirador del Sablón.

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Al menos cuatro planos.

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Franjas de luces y sombras.

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Dibujos en el cielo.

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Detalles que se aferran.

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La pesca.

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El color del agua estancada.

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Antes del ocaso los tonos reinventados.

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Y la que ocupa el puesto 16. Cuando la oscuridad completa es inminente.

El enlace a la serie completa contiene 63 fotografías y las puedes ver pinchando en el enlace:

Flickr

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Roberto Molero

Información y criterio

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Viernes. Comienza la secuencia de espacios en blanco en el nuevo año. Hoy cumplo cincuenta y tres. Llevaba un tiempo queriendo exponer información relevante sobre el coronavirus y al fin me decido a hacerlo. He reunido en estos párrafos los intensos estudios de múltiples expertos para destilar conclusiones esenciales.

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“El coronavirus es un mamífero de tamaño medio (Como un pangolín más o menos pero sin escamas). Vive en los árboles y se alimenta de carne. Es de carácter sociable y vive en grupos extremadamente numerosos. Gracias a su coloración transparente puede volverse invisible y ese es su estado natural. Posee unas alas de murciélago que mueve como un colibrí. Se le puede adormecer golpeando fuerte y seco con una vara de avellano su cuerno izquierdo. Sin embargo la misma acción en el cuerno derecho lo vuelve agresivo en extremo. (Roberto Molero, estudiólogo)”

Pongo de esta forma mi granito de arena y añado nueva información sobre estos temas tan preocupantes que nos tienen a todos pendientes de un solo hilo.

Si nos queda algo de criterio vamos colocar esta “información” en la casilla que le corresponde. Cosas igual de ciertas se han divulgado y menos divertidas. Si por desgracia nuestra capacidad crítica no funciona podríamos vernos abocados a una insensata búsqueda de avellanos y provocar una deforestación sin precedentes.

Siempre me resultó difícil de digerir la selección de noticias que muestra el telediario. Las secciones cerradas, ese ojo puesto en los colores estridentes, esas cosas del balón y sobre todo esos cambios extremos de pasar de catástrofes desoladoras a modas infantiles en un instante incomprensible para mi.

Leí un artículo que me pareció muy interesante. No fue por contener una información reveladora, sino por su capacidad reflexiva, mantener un pensamiento propio y analizar las cosas sin tener que sumarse a la corriente del momento.

De vacunas transparencias y otras cuestiones por el sociólogo José Luis Vázquez Domènech.

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Parece que realmente el nuevo año no es más que la continuación del anterior, como ha sido siempre. De todas formas un hito para señalar un punto clave del camino resulta evidentemente útil para no perderse en la maraña de horas sucesivas. Veremos mientras podamos lo que nos depara este 2021.

La lluvia en el cristal por un lado y las formas angulares y grises por el otro acompañan el momento. Tal vez nuestra interpretación de la belleza, la música, la danza y la ficción (la cultura en general) nos sigan proporcionando el mejor medio sino el único de elaborar un criterio firme.

Feliz 2021. Roberto Molero

El otro

Parece que llegamos al último de los días del año.

Hemos ido acuñando en estas fechas la costumbre de hacer un repaso a lo que dejamos atrás y renovar propósitos que nos permitan corregir el rumbo.

 Esperamos con ello que nuestros esfuerzos nos acerquen a costas más felices y hermosas que las que abandonamos.

Si hay suerte y las vacunas funcionan como algunos prometen podremos volver a lo de antes. Decíamos entonces que no era muy bueno el estanque donde nadábamos y ahora parece que el regreso a los días sin mascara fuera un avance descomunal.

 El 2020 ha dejado espacio libre a la esperanza y la superación, pero también las cenizas arrastran miedo y hastío.

 Entre las manos tengo un libro de poemas. Un concentrado de pensamientos, sensaciones y vida. La libertad de entrar en una casa de puertas abiertas para compartir un espacio de intimidad.

  Leo despacio los versos para no descarrilar el pensamiento.

  En la presentación del libro Héctor levanta una antorcha para alumbrar esa profunda cueva por donde transitamos.

Ahora en casa, solo ante los versos, bebo sentimientos a manos llenas.

 Grandes tesoros se acurrucan en cajas pequeñas. Lo hermoso y lo sencillo van de la mano con frecuencia. Entre las fotos que hice ese día copio un fragmento del poemario.

 Está editado por Bajamar y escrito por Noemi González. Se presentó en Gijón en el Bosque de la Maga Colibrí. Lleva por título como ya puedes imaginar : El otro.

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Juro

que no era

autodestrucción

era tan solo

un renacimiento

necesario cuando apenas

te quedan jirones

llegó un día en el que

todo se amontonaba

descolocado en el suelo

sueños y penas

culpa mezclada

con la carne

reseca como paja

tan solo podía recogerlo

acurrucada

o

prenderle fuego

las voces altas nunca me dejaron

escuchar los consejos

el crepitar de las llamas no me dejaba

escuchar los consejos

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Un placer terminar el año con la creación de algo nuevo y hermoso. Es hora de prepararse para recibir al nuevo con entusiasmo ¡Feliz 2021!

Roberto Molero

¡Feliz Navidad!

Sencillamente quería dejar una fotografía más para todos los que de vez en cuando arribáis por las costas de RADIOfotoGRAFIANDO.

Este año me daba la impresión de que ya lo habíamos dicho todo y que poco más se podría añadir. Sin embargo me gustaría sumar mi felicitación a las que he recibido.

Son muchas las ocasiones en las que un pequeño gesto (como un saludo mientras nos cruzamos por la calle) pintan un escenario confortable por el que transitar.

Feliz Navidad

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Roberto Molero