La isla

La orilla del mar compone un escenario especialmente adecuado para el encuentro.

La pandemia sigue imponiendo su sello en nuestras vidas. Parece que estamos viviendo un intento de normalización, pero éste camina con pies de plomo y se muestra temeroso. En la calle el miedo se niega a abandonarnos.

Cada uno de nosotros tenemos una circunstancia única y nuestras motivaciones son tan propias y legítimas como puedan ser. Sin embargo al mismo tiempo cada cual forma parte de un grupo mucho mayor. En última instancia somos parte de una humanidad que camina por el mismo planeta.

No es fácil apartar la mirada de nuestro entendimiento para pensar de forma global e incluso admito que no siempre es lo más adecuado.

La vacunación es un acto colectivo. No se vacuna a una persona para salvarle la vida. Se vacuna a una población para reducir el riesgo general. Se necesita una acción de conjunto donde todos participen.

Se nos ha animado al distanciamiento social. Temer el contacto, dejar de reunirnos. Un golpe doloroso para poder vivir adecuadamente.

Lo más triste que me ha tocado pasar en estos tiempos de pandemia no ha sido ver la muerte de cerca. A fin de cuentas todos hemos de cruzar esa puerta. Lo peor ha sido ver como muchas personas han tenido que morir o acercarse a sus orillas estando completamente solos.

Estar vacunados de forma individual no nos garantiza nada personalmente pero sin duda nos puede ayudar a todos.

Una vez pensé que tenía vocación de ermitaño. Aprendí a vivir en el bosque, a buscar la compañía de las nubes y la brisa del mar. Pensé que con eso sería suficiente. Con el tiempo he descubierto que prefiero todo lo contrario. El abrazo del bosque o del mar como se puede intuir en el momento que ahora retrato cobra su verdadero sentido en comunión con quienes comparten una parte de su vida.

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Antes de la última fotografía de la serie donde el recuerdo pretende prender en la nube de esta tierra digital añado ese enlace que se está convirtiendo en un clásico del blog.

En esta ocasión está compuesto por 68 imágenes que puedes ver y descargar aquí: Flickr

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Roberto Molero

Brañagallones

Una veintena de imágenes protagoniza hoy la entrada de RADIOfotoGRAFIANDO. En pleno corazón del parque natural de Redes se encuentra este particular refugio de montaña que nos servirá de centro de operaciones para movernos por la zona.

Poco puedo añadir a las imponentes siluetas de las cumbres. Como es habitual antes de la última fotografía dejo un enlace a la serie completa. Esta semana recomiendo encarecidamente echarle un vistazo y pasear entre los 134 archivos que contiene.

Recuerdo que desde el enlace es posible descargar cualquiera de las fotos y utilizarlas para cualquier proyecto personal con la única obligación de citar a su autor. La resolución a la que se encuentran permite hacer impresiones a gran tamaño. ( De uno de estos archivos he realizado una copia de dos metros de alto para una sala de espera).

Esos pocos días que compartimos en la montaña tienen la capacidad de multiplicarse en el tiempo. Allí arriba no hay cobertura telefónica ni se puede uno conectar a internet. Ese aislamiento de la rutina informática nos proporciona un respiro. Simplemente la montaña es la que impone las normas.

Caminar más de lo habitual cansa los músculos y libera la mente. Gracias por compartir este paseo ahora virtual por el escenario propuesto. Buena semana.

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Heidi con su abuelito

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El enlace a la serie completa pinchando aquí: Flickr

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Roberto Molero

Golpejar de la Tercia

Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás: el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantando

su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso

mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina.

Felíx Grande

Joaquín Sabina en su canción Peces de Ciudad utiliza esta idea:

“En Macondo comprendí que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. Haciendo referencia al pueblo descrito por Gabriel García Márquez en su maravilloso libro Cien años de Soledad. (En otra versión Joaquín habla de Comala en vez de Macondo fijando su mirada en el mundo creado por Juan Rulfo)

A pesar de las contundentes advertencias de los dos artistas Andrés y yo decidimos regresar a ese lugar donde pasamos tantos días felices aprendiendo a vivir.

Las nubes seguían como siempre cortejando al horizonte. Las ruinas a la entrada del pueblo permanecen firmes a pesar de su apariencia de precario equilibrio. El camino que asciende a la ermita tantas veces transitado discurre entre sombras y claros.

Arriba nunca es arriba del todo. Muchas cumbres alcanzan una mayor cota y escoltan nuestras tímidas ascensiones. Las Tres Marías a un lado y el Fontún de frente me lanzan una mirada de complicidad.

Unas botas, la mochila, el bocadillo… Por un lado es cierto que todo es diferente y que a veces el cambio rasga un poco la piel, sin embargo por otro…Todo sigue igual.

Nos sumergimos en el entramado que conforma el paisaje acatando la férrea dictadura que impone la montaña. En sus brazos nace el encuentro. Esto es algo que agradezco enormemente. Volver a recorrer esa pista segura que me hace vivir.

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Enlace a la serie de 32 fotografías en el enlace: Flickr

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Roberto Molero

Peñarronda

El retraso en la publicación nos hace retroceder un par de meses en el tiempo para viajar hasta el occidente asturiano hasta pegar con la frontera gallega. Arena , sol y playa. Un día para pasar con la familia y olvidarse de las preocupaciones que asolan el mundo al menos por un instante. ¿Qué mas se puede pedir?

Las fotografías muestran colores azulados y verdosos entre la blanca espuma del mar. Cicatrices en las rocas, un poco de aproximación. La erosión y el salitre.

La cámara en su trípode dispara su secuencia programada mientras nos dejamos retratar por ella. Los recuerdos a veces se fijan en las imágenes como manchas de aceite sobre la tela blanca.

Cerrando esta serie un verso volando entre murmullo y silencio.

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La serie completa contiene 66 fotografías que puedes ver pinchando en el enlace: Flickr

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Roberto Molero

Tolerancia

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Llegan noticias desde Afganistán.

El País publicaba recientemente:

Los ministros del Interior de la Unión Europea han acordado este martes aumentar su apoyo económico a países vecinos de Afganistán para que gestionen los flujos migratorios derivados de la llegada al poder de los talibanes y evitar así que lleguen a las fronteras europeas al tiempo que han pactado que la acogida de refugiados en el bloque será voluntaria. Los Veintisiete se han reunido de manera extraordinaria en Bruselas con el objetivo de articular una respuesta común a las consecuencias de la crisis afgana con la intención principal de evitar que se repita el escenario de 2015, cuando llegaron a las fronteras exteriores de la UE cientos de miles de migrantes.

Hay un temor permanente en el aire liderado por las crisis económicas. Una emigración masiva podría desencadenar “desequilibrios desagradables”. La guerra es muy mala escuela cantaba Jorge Drexler. El conflicto armado se ha mantenido activo demasiado tiempo, las tropas estadounidenses se retiran del país. Los Talibanes lo llaman victoria mientras celebran con disparos el final de la ocupación.

Me levanto estos días con una preocupación recurrente a pesar de lo inútil que resulta. Soy consciente del desconocimiento absoluto de la situación real por la que están pasando las personas afectadas. Los Talibanes, esos “estudiantes de la ley” como dicta la etimología de su nombre han ido adquiriendo poder como respuesta al conflicto de base.

La tolerancia se ha mostrado como el más valioso de los aliados y sin embargo hoy me resulta tan insuficiente…

Es gratificante disponer de llaves maestras a las que poder acudir en el momento de necesidad. El respeto por los pensamientos diferentes es una de ellas sin duda. Sin embargo la tolerancia de algunas injusticias evidentes parece ser que alimente mas los problemas que lo contrario.

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Como explican desde RAWA, la lista elaborada ofrece solo una «ojeada sobre la infernal vida que las mujeres afganas están obligadas a llevar bajo los talibán». Las restricciones y maltratos contra las mujeres y las niñas en el régimen talibán que tuvo lugar en Afganistán entre 1996 y 2001 incluyen los siguientes puntos:

1. El trabajo femenino queda terminantemente prohibido fuera de los hogares. Solo unas pocas doctoras y enfermeras tienen permitido trabajar en ciertos hospitales de Kabul para atender a mujeres y niñas.

2. Las mujeres tienen prohibido salir de casa para realizar cualquier actividad siempre que no vayan acompañados de su mahram, hombre de parentesco cercano, como padre, hermano o marido.

3. Las mujeres tampoco pueden cerrar tratos con comerciantes masculinos.

4. La atención médica es también precaria para las mujeres, ya que no pueden ser atendidas por sanitarios varones. Al haber un número tan reducido de médicas y enfermeras, son muchas las que no pueden acceder a una atención adecuada, lo que deriva en problemas de salud de diferente gravedad e incluso la muerte.

5. La educación está vetada a las mujeres. No pueden acudir a estudiar a escuelas, universidades o cualquier otra institución educativa.

6. Las mujeres no pueden mostrar ninguna parte de su cuerpo en público, por lo que están obligadas a llevar un velo largo que les cubre incluso el rostro (burka).

7. Todas aquellas mujeres que no vistan de acuerdo a las reglas establecidas por los talibán o que no vayan acompañadas de su mahram serán sometidas a azotes, palizas y abusos verbales.

8. Las mujeres que muestren sus tobillos serán sometidas a azotes en público.

9. Las mujeres acusadas de mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio serán lapidadas.

10Se prohíbe el uso de productos cosméticos. De hecho, durante el ‘reino del terror’ talibán entre 1996 y 2001 se reportaron casos en los que se amputaron los dedos a mujeres a las que se detuvo por llevar las uñas pintadas.

11. Las mujeres tienen prohibido hablar o dar la mano a varones que no sean su mahram.

12. Ningún extraño debe oir la voz de una mujer, por lo que las mujeres tienen prohibido reír en público.

13. También está prohibido que las mujeres lleven zapatos de tacón, ya que pueden producir sonido al caminar (un varón no puede oir los pasos de una mujer).

14. Las mujeres no pueden subirse a un taxi sin la compañía de su mahram.

15. Las mujeres no pueden tener presencia en la radio, la televisión o en reuniones públicas de cualquier tipo.

16. El deporte también está vetado para el género femenino. No pueden practicarlo ni acceder a ningún centro deportivo.

17. Las mujeres tienen prohibido montar en bicicleta o en motocicleta.

18. Está prohibido que las féminas lleven ropas de colores vistosos, ya que los talibanes dicen que son «colores sexualmente atractivos».

19. Las mujeres no pueden reunirse con motivo de festividades con propósitos recreativos.

20. No pueden lavar la ropa en los ríos o plazas públicas.

21. En el régimen talibán, ninguna calle, plaza o avenida puede llevar la palabra ‘mujer’ en su nombre. Así, durante el régimen talibán en Afganistán de los 90, el «Jardín de las Mujeres» de Kabul pasó a llamarse «Jardín de la Primavera».

22. Las mujeres tampoco pueden asomarse a los balcones o ventanas de sus domicilios. No deben ser vistas.

23. Para evitar que cualquier extraño pueda ver a una mujer, es obligatorio que las ventanas sean opacas.

24. Los sastres no pueden tomar medidas a las mujeres ni elaborar ropa femenina.

25. Las mujeres tiene prohibido el uso de baños públicos.

26. Existe segregación en los autobuses. Así, hay medios de transporte para hombres y otros para mujeres.

27. Las mujeres tiene prohibido utilizar pantalones acampanados, incluso cuando estos quedan ocultos bajo el burka.

28. Nadie puede fotografiar o filmar a mujeres.

29. Además, está totalmente prohibido publicar imágenes de mujeres impresas en revistas y libros. Tampoco pueden colgarse imágenes de mujeres en casas y tiendas.

A todo esto se les suman otras restricciones, que afectan tanto a hombres como a mujeres y que coartan los derechos y las libertades básicas de la población. Así, los ciudadanos bajo el régimen talibán tienen prohibido escuchar música, ver películas, televisión y, en definitiva, cualquier tipo de vídeo. Además, es obligatorio que todas las personas que tengan un nombre no islámico se lo cambien.

Si es cierto que las mujeres no pueden salir de casa sin un acompañante masculino ¿para qué hay segregación en los autobuses? Pregunto yo.

Lo cierto es que las ideas que se exponen en estos puntos son totalmente inaceptables a mis ojos.

La fórmula de solucionar problemas graves está agotada, la repisa que sostiene sus valiosos frascos no solo está vacía sino que muestra una considerable capa de polvo.

El foco de la economía ciega las conciencias. Se pisan derechos esenciales de otras personas que viven otras vidas que han tenido mala fortuna. Todo es válido con el fin de preservar los propios intereses.

Solo llegan noticias afiladas que desgarran y desaparecen.

Se suele decir bajo circunstancias adversas que esta vida pide otra. Realmente pedir, lo que se dice pedir, si que se pide. No hay problema de demanda. Lo que no está nada claro es el asunto de la oferta.

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A pesar de los escenarios sombríos que dibujan las palabras anteriores comparto una serie de fotografías del programa ellas viajan que continúa navegando en una cáscara de nuez apostando por una cultura que nos descubra un mundo posible entre iguales.

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Puedes ver la serie de 62 fotos en la Ludoteca de Tapia pinchando el enlace: Flickr

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Otro enlace de 21 fotos en Laviana aquí: Flickr

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53 fotos más en Lastres : Flickr

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28 fotografías para Barredos aquí: Flickr

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Son 29 fotografías para el Condao pinchando aquí : Flickr

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60 fotos más en el enlace a Villoria: Flickr

Hasta aquí llegamos esta semana. Situaciones terribles aparecen cada rato. Las personas somos capaces de muchas cosas extraordinarias en todos los sentidos. Las instituciones, los organismos complejos que articulan leyes y canalizan procedimientos deberían mostrarse más capaces de actuar de forma racional que los individuos particulares.

El café con leche tiene un regusto ácido estas mañanas. Escribía Silvio Rodríguez en una de sus canciones:

“Leo que hubo masacre y recompensa
Que retocan la muerte, el egoísmo
Reviso pues la fecha de la prensa
Pareció que ayer decía lo mismo

“Vaya forma de saber
Que aun quiere llover
Sobre mojado”

Las pequeñas victorias de las notas traviesas o la elegancia de las canciones que entona la niebla que reposa en el campo antes del amanecer resultan insuficientes al caer de la noche.

Roberto Molero.

Cangas de Onís

Simplemente unas fotos de este verano donde por fin la familia se pudo reunir para compartir unos días de descanso. La casa ofrecía una vista espléndida de los Picos de Europa. Entretenimientos y conversaciones al amor de la lumbre o bajo la tenue luz de la luna.

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La serie completa Flickr 58 fotos

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Roberto Molero

Algunos días de playa

Las vacaciones han dejado un espacio en blanco, un hueco en la nevera, un rastro de sangre y pereza. Siento el movimiento continuo de las mareas, el relevo de las estaciones, el golpeteo persistente de los ritmos circadianos en la sien.

Nos movemos en una jaula surcando un espacio de colosales dimensiones.

Tal vez todo esté dispuesto de una forma ordenada que simplemente no logro comprender.

Esta mañana, mientras desayunaba con Beatriz en una terraza se acercaron cuatro personas diferentes a pedir ayuda económica.

Marina me mostraba ayer el vídeo de su nieto Hugo en su teléfono móvil. La felicidad se podía sentir en su vida incipiente traspasando todas las fronteras, rebotando entre paredes de amor y acogida.

Me dejé inundar. Me abrazaron los poros.

En este tiempo compartimos tanto como pudimos saboreando los momentos diseñados para ser disfrutados.

Sol en la piel, arena en las manos y ansia de normalidad.

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Doce son los miembros que componen la pequeña serie de fotografías en la Playa San Lorenzo

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Al despertar siento que una parte de mi aún permanece dormida. Me persiguen los pies al caminar por la playa. La mitad de mi alma deambula sola por un desierto. En mi paladar se mezclan los sabores de los más exquisitos manjares con con el hedor de muerte.

“Allí estaba el arca y dentro el oro. Y lo cogimos, comerciamos con él, lo malgastamos en bebida, comida y agradables compañías. Cuanto más gastábamos, más nos dábamos cuenta de que la bebida no nos satisfacía, la comida se convertía en ceniza en nuestras bocas y la compañía más agradable del mundo no ahogaba nuestras ansias. Era a causa de la maldición. Sucumbimos a la codicia y ahora estamos consumidos por ella.

No podemos morir porque estamos muertos. Hace mucho que no puedo sofocar mi sed cuando estoy sediento. Hace mucho que muero de hambre y no muero. No siento nada, ni el viento en la cara ni la espuma del mar. Tampoco el calor de la carne de una mujer. Ya podéis creer en historias de fantasmas, estáis viviendo en una.

* Cita de la película Piratas del Caribe La maldición de la Perla Negra (2003)

43 fotos más se reúnen en el siguiente enlace de la Playa de la Vega

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Roberto Molero.

Playa España

El día se arrastra perezoso hasta el ocaso. Aprovecho un claro abierto de repente de forma inesperada para escribir en este espacio. Al fin llegó el ansiado verano. Los días de sol y playa; de paseos despreocupados a la orilla del mar.

Y sin embargo hay nubes negras que permanecen al acecho.

El ansiado reencuentro ilumina nuestros rincones.

Las niñas nos muestran lo rápido que corre el tiempo.

El agua fresca me recuerda que no somos inmunes.

Bajo el mar reina la calma en pequeñas fracciones de segundo.

Algunas hojas viene a morir en la arena.

Las banderas ondean a media asta.

Las canciones se entonan con precaución.

Se rasgan las vestiduras con desgana.

La cárcel abre sus puertas y los presos permanecen en sus celdas donde se sienten más seguros.

Los abrazos se venden a precios exorbitantes.

Los espejos no nos comprenden.

El futuro se ha escondido entre papeles.

Las canciones se construyen en mi cabeza entre catedrales y escombros.

Buscamos el encuentro social en la distancia.

No hay diablo que pueda compran tantas almas en venta…

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A pesar de todo seguimos aquí, echando una costilla más a la barbacoa, anotando una idea en una servilleta de papel, respirando burbujas y remando con fuerza hasta el inevitable precipicio.

Como suele decirse: “La suerte favorece a los tontos”.

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Puedes ver las 45 fotografías de este álbum pinchando aquí: Flickr

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Roberto Molero

Segovia

Parece que ahora podremos salir a pasear por espacios abiertos sin tener que usar la mascarilla. A mí me parece una buena noticia.

Hace un par de semanas nuestros pasos nos llevaron hasta Segovia capital y hoy se ha llenado la entrada del blog con 30 imágenes nuevas.

Ciertamente el Acueducto preside cada momento. Quedo sorprendido por su forma de mezclarse con la gente, con las nubes del cielo, con su poder de abrazar pasado y presente entre sus imponentes arcos…

Los amantes de los libros no pueden menos que visitar sus nidos. Pasamos por “Intempestivos” donde duermen miles de maravillosas historias esperando ser despertadas por algún corazón inquieto.

Nubes que amenazan tormenta se disponen sobre los tejados preparados para soportar la inclemencia.

Hay calles estrechas y faroles que trepan por las paredes pretendiendo desafiar a la misma oscuridad.

También pude encontrarme con la Catedral. Tiene montones de espigas que apuntan al cielo buscando aparentemente el abrazo divino.

El Alcázar desde su privilegiada ubicación observa los movimientos de la ciudad.

Entre los dragones que defienden la plaza una cigüeña surca el espacio.

Hay detalles robados a la tarde. En la noche el diablo sonríe despreocupado viendo como se reproduce una y otra vez la misma historia con trajes aparentemente novedosos.

Beatriz Sanjuán despliega su paraguas mágico para llenar de historias la sala que se deja seducir por el embrujo.

Cientos de vencejos surcan el velo azul con sus acrobáticos vuelos entrelazando los arcos con sus estelas. A lo lejos se ven dos globos aerostáticos moviéndose perezosamente, besando las nubes y cerrando la serie.

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El enlace a todas las fotos : Flickr Están disponibles 161 fotografías.

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Roberto Molero

Cien años

Tal vez sea la vida el mayor de los regalos. Se recibe de pronto y viene sujeta por un contrato de alquiler.

Navegamos por ella a nuestro antojo entre las franjas que nos delimitan nuestro medio por un lado y las propias barreras que construimos a nuestro alrededor por el otro.

Siempre es una buena idea celebrar un cumpleaños. Mecer los sentidos por la maraña de acontecimientos debería ser sistemáticamente una buena noticia.

Victoria cumple cien años. Sobrepasa una barrera difícil de superar y es motivo de alegría para todos.

Ese día yo estaba paseando por la residencia Edad de Oro . Me detuve para entablar una conversación con una de las residentes cuando de pronto se acerca una tercera persona y me suelta – “Yo quería decirle una cosa: Gracias por salvarme la vida. Porque fuiste tú quien me salvó la vida.” –

Tan pronto como llegó desapareció sin dejar rastro. No me dio tiempo a decir ni esta boca es mía.

Bastante complicado resulta eso de salvar una vida, raras son las prórrogas que se conceden y los motivos que intervienen en esos sucesos suelen ser complejos e impredecibles. No tengo recuerdo de haber hecho ninguna cosa en ese sentido. Estoy seguro de que se trata de una impresión errónea.

A pesar de todo algo se desmontó dentro de mí. Me sentí frágil y emocionado. Salí fuera para llenarme de aire de jardín.

Pude sentir una especie de fuerza que pretende unir a todas las personas; más intensa alrededor de aquellas que lograba alcanzar mi vista. Podía reconocerme en las arrugas, en los pasos cortos, en la sombras que abrazaban a la fuente…

Cierro los ojos y veo pasar un montón de ideas por el encuadre negro.

Hay un círculo, un pozo, el juego de la Oca.

Una cuchara muy profunda, un dolor que nace en la rodilla y se extiende por la alfombra.

Hay una luz en el fondo del estanque, una paradoja, un secreto y mil preguntas.

Hay dudas y fracasos, golpes secos, papeles mojados, animales invisibles…

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Después de pasar por los sucesos que se relatan en la entrada titulada Al filo de la inocencia quedó impreso en algún lugar de la piel una marca indeleble.

Al regreso, una vez superada la tormenta compartida crucé muchas miradas entre palabras comunes.

Aún respiramos entre tantas apneas.

Felices cumpleaños.

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Roberto Molero