Museo en el desierto

Los tiempos cambian. Las nuevas tecnologías van devorando a las anteriores cada vez con más rapidez. Se van quedando en el camino aquellos objetos que nos iluminaron en el pasado y que vamos aparcando en los rincones oscuros donde ya no se precisan.

Supongo que es tendencia natural pasear por los recuerdos y sonreír en la penumbra de esas habitaciones que habitamos entonces.

Mi padre ha ido rescatando montones de elementos que presidieron el pasado para darles un espacio en el presente.

Viviendo como vivimos en el último de los tiempos hablar de historia es retroceder muy poco, sin embargo me resulta increíble pasear entre los aperos que utilizaron mis propios abuelos para labrar la tierra con tracción animal.

Pertrechado con mi cámara digital comparto una serie extensa de fotografías.

Me descubro intentando absorber cada astilla, aflojando cada tornillo y saboreando las briznas de hierba para sentir el aroma de los espacios abiertos.

Recuerdo momentos donde regábamos el campo, los días de vendimia o el tiempo de arrancar los garbanzos. Todo fueron sin embargo sencillos juegos de niño. Nunca sentí el peso que supuso para mucha gente el reto de vivir de lo que da la tierra. Pasé la mayor parte del tiempo sobre la bicicleta rellenando su depósito imaginario de combustibles extraídos de los árboles.

Parte de las experiencias vividas parecen haberse quedado atrapadas en estos esbozos de materia que se han resistido a desaparecer.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Dejo para el final la imagen de una puerta. Es el paso al resto de la serie que en esta ocasión se compone de 453 fotos para quien desee perderse un rato por el museo : Flickr

.

Roberto Molero

Logroño (Rafael Azcona)

Resulta muy gratificante regresar al trabajo de campo. Esta semana disfruto de compartir fotografías de la visita a Logroño donde se realizaron actividades relacionadas con la animación lectora. Entrar en una biblioteca es llenar la mirada de nuevas posibilidades.

Las paredes de la sala de la biblioteca Rafael Azcona estaban adornadas con las obras realizadas por esos autores anónimos que participan y se dejan llevar por el entusiasmo. A mi me da por retratar un poco de todo y partes de esos dibujos son los que inician esta serie.

Beatriz Sanjuán abre su característico paraguas y de su maleta brotan multitud de libros que van sembrando la mesa de propuestas cuidadosamente seleccionadas.

Se pone en marcha un taller para hacer nuestros propios libros, dejarnos conducir por la imagen y explorar hacia donde nos llevan los trazos, los recortes, los sellos y sobre todo la imaginación.

Curiosamente de niños no solemos tener problemas para rellenar papeles y papeles con lineas de colores. Nos embarcarnos sin pensarlo dos veces en una actividad gratificante de representación que nos impulsa más lejos de lo que habitualmente imaginamos. Poco a poco nos vamos alejando de ese mundo y llenando nuestra mente de prejuicios hasta que en su lugar solo quedan los números de la declaración de la renta.

Nos distanciamos tanto de la comunicación de la imagen que a veces no somos capaces de entenderla. Simplemente nos dejamos seducir por los abrazos de la publicidad.

.

.

.

.

.

.

.

Por la tarde en el parque se desarrolla otra actividad con las familias donde la narración oral cobra protagonismo. A veces todo parece claro y despejado como un radiante día de primavera. Es a través de los cuentos por donde nos adentramos en el mundo real. Exactamente en el erase una vez es donde recibimos el testigo de la vida. Me quedo escuchando las terribles historias, subiendo y bajando sin descanso como el bárbaro del cuento.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

El día siguiente la fortuna nos ofreció una visita guiada personalizada a cargo del amigo Carles. No faltaron los vinos de la tierra riojana.

.

.

.

.

.

.

La sección de enlaces está bien surtida esta semana:

Una serie de 72 fotos en la biblioteca Rafael Azcona : Aquí.

Una serie de 47 fotos de la pajarera del parque : Aquí.

La visita a Logroño con otras 33 fotos : Aquí.

.

Roberto Molero

Río Merón

El estado de alarma de momento se ha desvanecido aunque el temor sigue flotando en el aire pues nadie ha firmado el acuerdo del final de la batalla.

Hoy acompañamos al río hasta que se mezcla con el agua salada de la playa que adopta su mismo nombre. Por sus vertientes fluye una tarde apacible, aparentemente libre de engaños.

Tal vez sea la contundencia con la que se rigen los asuntos de la naturaleza y su implacable sencillez lo que me hace volver a cada rato a visitar su territorio.

Compartir una tarde, respirar al ritmo de los pasos hambrientos de imagen y charlar despreocupadamente de los asuntos que nos entusiasman y nos preocupan. Nada más.

Bueno, algo hay después en realidad. Es el privilegio de compartir contigo partes de esos momentos a través de las fotos que vienen a continuación. Esta comunión, aunque pase inadvertida y muda de palabras, es lo que me mantiene atento en lo alto del palo mayor escrutando el horizonte.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Antes de la última fotografía dejo el enlace a la serie completa. Son 58 archivos que se pueden descargar compartir o imprimir si se desea. Se accede pinchando aquí: Flickr.

Un saludo

.

Roberto Molero

Oviñana

Quedan pocos días para que finalice el estado de alarma. Cierro los ojos y veo la imagen de un toro liberado de pronto después de un encierro.

Comparto 20 fotografías del occidente asturiano.

Una playa entre sus acantilados, una flor, algunos detalles de las piedras y otros elementos componen esta serie ecléctica de contenido.

El viento sopla intermitente favoreciendo únicamente a quienes tomaron su misma dirección.

En el cine reponen la trilogía del Señor de los Anillos. Una oportunidad que no se puede dejar pasar si te gusta ver el cine a lo grande y te permites el lujo de dejarte embrujar por sus hechizos.

El mar no deja de mostrar nuevas caras sorprendentes.

Queremos volar igual que las gaviotas sobre el horizonte infinito.

A pesar de estar hechos de de plomo y barro, algunas veces, la paz se desnuda en el campo yermo. Entonces podemos nadar entre espinas y beber la sangre que derramaron los dioses.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

La serie completa contiene nada menos que 112 fotografías. Las puedes ver en este enlace: Flickr.

Recuerda que puedes hacer como mi amigo Luis Pola y descargar desde esa página la foto que más te guste en alta resolución para imprimirla y ponerla en tu casa tapando en cuadro eléctrico de la entrada(o lo que sea).

.

Roberto Molero

Playa de Ballota (leyes y trampas)

Nos acercábamos a la playa furiosa de olas, el agua golpeaba las rocas sin cuidado. Descendía el coche por un camino de piedra con una orografía tan particular que producía la sensación de llevarnos irremediablemente a caer en las fauces de esa enorme masa de agua en movimiento.

Luego, caminando cerca de la orilla, a pesar del balanceo desesperado, el mar siempre consigue transmitir una descomunal sensación de equilibrio. El agua y la tierra encajan a la perfección como amantes sedientos.

Dejar pasar el tiempo entre el sonido profundo de sal mojada y nada más.

Más tarde llegar a casa y descargar unas cuantas fotografías para intentar retratar una parte del momento. Tantas veces resulta imposible…

Internet el gigante abraza los terminales y nos permite una maravillosa conexión entre personas muy alejadas en el espacio y el tiempo. Cada momento en este mar internauta lleno de posibilidades aparecen ventanas emergentes pidiendo aprobación para aplicar sus particulares políticas de privacidad. La ley de protección de datos ha hecho su aparición estelar.

De alguna manera la ley ha llegado a a bañar las relaciones humanas tratando de ordenar, proteger y acomodar sus elementos. Gracias a ella no podemos abusar libremente del poder, hay artículos que nos prohiben apropiarnos de lo que no nos pertenece y a pesar de ser un simple individuo tenemos ciertos derechos que no pueden ser vulnerados sin consecuencias. Una maravilla.

La ley es una herramienta tan poderosa y necesaria que nunca me gusta tomarla a la ligera. Firmar un documento para transformarla requiere atención, cuidado y cabeza fría. No se debería hacer por venganza o despecho. La ley no debería redactarse con la mente puesta en la represalia sino en la protección de quien pueda ser injustamente perjudicado.

Todo esto viene a cuenta para explicar la sensación que tengo de que la (ya no tan nueva) ley de protección de datos nos está golpeando en la cara.

El abuso de los datos personales, la venta de los mismos y el tráfico de intereses se ha normalizado. Para entrar en cualquier página de cierto peso se nos requiere aceptar unas condiciones que se relatan en documentos inmensos e incomprensibles para el usuario. El resultado es firmar un cheque en blanco para que la ley ampare cualquier uso que quieran hacer.

Para mi este es un ejemplo claro en el que la ley llega para proteger a las grandes empresas que utilizan estos datos y les supone un gran beneficio poder manejarlos: Facebook, Amazon, Netflix, Apple…

Gracias a esto les basta presentarte un documento a firmar que les autorice. Por el contrario el usuario individual se encuentra ante la disyuntiva de aceptar sus condiciones o no utilizar sus servicios. Esta ley nos perjudica a casi todos. No sirve para nada bueno. Eso si, permite multar a particulares que no tengan en regla esos documentos inútiles bien construidos en su web.

Mientras navego por cada rincón que me interesa, acepto todo lo que me requieren y soy consciente de que estoy expuesto a cualquier abuso de información. He decidido aceptar el riesgo e intentar caminar por el rumbo que se adapte más a mis pies. Aunque sea imposible, es preferible para mi a la alternativa de cerrar todas las puertas.

Creo que ya es hora de poner fotografías de esa playa de la que hablaba:

.

.

.

.

.

.

.

.

Roberto Molero

Cascada del Gorgollón

Una vez más nos acercamos a uno de los innumerables rincones que conforman la orografía asturiana. Las márgenes de los ríos atraen gran variedad de especies vegetales a su vera. Los árboles y la espesura de la fronda prestan cobijo a muchas especies de animales. Una mirada pausada y entrenada como la de Félix Rodríguez de la Fuente o la de Susana Botas traería como protagonistas de la imagen a todo tipo de aves, mamíferos y demás seres insospechados.

Mi forma de caminar y de observar hace que mis fotografías se centren en otros motivos menos escurridizos como son el paisaje y la flora. Durante el trayecto, sin embargo, nos cruzamos con un bicho de esos grandes que saltan. Un corzo o algo parecido. Se nos quedó mirando y luego se fue a toda prisa ascendiendo por la ladera. Apenas tuve tiempo de hacerle una fotografía. Son estos regalos inesperados los que uno guarda en el recuerdo para recobrarlos en el momento oportuno.

Ayer se celebró el día del libro entre otras muchas efemérides. Es posible que socialmente leamos más de lo que parece. Muchas páginas nuevas pasarán sin duda a parchear las mentes pensantes de la humanidad presente. Desde los juegos inocentes a las reflexiones sesudas, todos son bienvenidos en este día señalado.

Tal vez sea tan solo un espejismo desvelado durante la digestión de una comida demasiado copiosa, pero me invade una calma inusual. Sentado en el banco desde el que escribo, con el mar como telón de fondo, las letras con su esencia descifrable parecen una trama capaz de traspasar fronteras y establecer lazos de entendimiento entre la gente. Nada de lo escrito tiene sentido si no es para ser leído.

Esa tendencia perniciosa de mirar demasiado para uno mismo arrastra mis pensamientos a los libros que pasaron por mi mente, pero también a las palabras que se han ido depositando en RADIOfotoGRAFIANDO. Aunque no puedo llamar a esto un libro, yo me arrimo al calor de la estufa que desprenden los autores del momento. El regusto que me deja la mezcla de consumir y crear contenido me agrada el paladar.

Las fotos que vienen a continuación pertenecen a una pequeña ruta que parte de un pueblo llamado Faedo cerca de Cudillero en Asturias. Primero nos fuimos por un camino equivocado pero finalmente llegamos al molino y a la cascada indicada.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

La serie completa (32 fotografías) en el enlace: Flickr

.

Roberto Molero

Nacimiento del rio Cabra

El calendario marcaba día 27 de Marzo en su página. Buscando en la red información práctica sobre actividades posibles dentro de la comunidad asturiana nos topamos con un nombre tan sugerente como: ruta de los colores del valle oscuro. Eso nos animó a concertar una cita cara a cara con ella.

Varias sorpresas agradables nos esperaban ese día: La primera fue encontrarnos con una senda perfectamente señalizada. Las numerosa marcas forjadas en hierro y colocadas en los lugares adecuados no dieron lugar a dudas en ningún momento del trayecto. La experiencia nos dice que no suele ser la tónica habitual y lo más frecuente es pasar por algún punto negro en el que se impone la duda.

El buen tiempo nos arropaba. No encontramos a nadie en todo el día. Parecía como si la humanidad hubiera abandonado esas tierras.

Por otra parte el valle oscuro resultó ser extremadamente luminoso. Solamente en una zona de la ruta circular el camino se adentra en el bosque hasta el nacimiento del río Cabra. En ese entorno mágico la vegetación frondosa acompaña al cauce en sus márgenes y lo protege del impacto directo de la luz solar.

Cada nacimiento representa una forma de esperanza. En el seno de esa renovación tan necesaria transita la idea de un destino mejorado sembrado con menos errores que su predecesor.

Comparto contigo una docena de fotografías en esta misma página. Antes de la última foto se encuentra como va siendo costumbre en este espacio el enlace a Flickr con la serie completa.

Hablar de ríos que nacen me ha recordado otros momentos similares que ya fueron protagonistas en RADIOfotoGRAFIANDO y que te invito a volver recorrer: El Nacedero del Urederra. ( Noviembre 2016). Se trata de un lugar de colores imposibles. Nos gustó tanto que regresamos en primavera: (Junio de 2019)

También puedes visitar el Nacimiento del río Gándara (Noviembre 2018).

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

69 fotos fueron las que pasaron el filtro de la primera criba y las puedes ver en el siguiente enlace: Flickr

.

Roberto Molero

Consumo luego existo

Reviso los acontecimientos del momento. La cansina repetición de los hechos, la desmesurada manera que tienen los medios de comunicación de vestirse para destacar entre lo cotidiano…

Parece que se empieza a corear desde el fondo de la sala un mensaje que nos denuncia como sociedad de consumo. Las primeras voces han ido encontrando eco y no sorprende cruzarse con pancartas que nos previenen del fin de los recursos, nos animan a recorrer un camino responsable y nos pretenden alejar de la avidez humana que no sabe detenerse. El Hombre como especie no dudará en mejorar su estado escalando ansiosamente sin que pueda encontrar jamás un peldaño lo suficientemente elevado como para detenerse.

Tal vez resulte evidente que todo consumo lleva implícito un pecado original. Al menos hay argumentos de sobra para poner en tela de juicio a industrias cárnicas, textiles, energéticas, agrícolas o tecnológicas. Nada se libra de ese peaje. Hasta el indio ahora inexistente de las praderas atraviesa el corazón del búfalo para vivir.

Una vez más encuentro respuestas en la literatura. Me acuerdo ahora de uno de mis cómics favoritos: El teniente Blueberry con un guión mas que increíble de Jean-Michel Charlier e ilustrado nada menos que por Jean Giraud. Una combinación perfecta para perderse por las praderas del lejano oeste. Se relata en una de sus maravillosas historias (enmarcada en un escenario donde los protagonistas entablan relación con los indios al estilo Bailando con lobos) la matanza de manadas enteras de búfalos con el fin de apoderarse únicamente de las lenguas de los animales. Un manjar muy apreciado por la alta sociedad. Se dibuja la desolación de la tribu al ver tanta carne desperdiciada.

Muchos son los ejemplos en la actualidad que encajan perfectamente en este mismo esquema.

Me desvelaba pensando en mis propios consumos. Parece ser que el mismo molde que define a esta loca sociedad se puede utilizar en el horno de mi propia casa.

Pienso en la compra que acabo de hacer en el Mercadona con los envases de plástico que separan con plástico los alimentos fragmentados, la ropa, el detergente, la gasolina, el libro, la guitarra, la cámara de fotos y todos sus objetivos, cada letra de este ordenador, la pantalla que las refleja, los auriculares Meze… Todo son cosas apoyadas sobre otras más grandes.

El equilibrio es esquivo. Lo que a ojos de unos es desmesurado se torna insuficiente para otros.

Afortunadamente siempre llega un momento en el que el consumo individual se agota. La muerte nos libra de todo uso inadecuado, de cualquier torpeza para gestionar los recursos y así, por fin, eternamente podremos disfrutar de la inmaculada belleza celestial de no ser una amenaza para el planeta. El consumo cero no solo es posible. Es el más duradero.

Entre tanto llega esta fortuna (espero que no se de prisa) existo y consumo. Quiero hacer nuevas canciones, caminar por todos los rincones, fotografiar las maravillas ocultas en los detalles cotidianos. Establezco cuadrantes para no dejar zonas muertas, me duermo sobre las semillas de todos los laureles y tropiezo tantas veces que empieza a ser divertido.

Después de despacharme bien a gusto con todos estos párrafos escritos en una noche insomne os propongo un paseo por Llanes. Un recorrido urbano que termina con la apertura del horizonte sobre el mar.

Planeando por encima queda este brotar de segundos que inunda los espacios.

Gracias por llegar tan lejos.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

La serie completa se puede ver en este enlace: Flickr

Algunas de las fotos que aparecen ahí pertenecen a una entrada anterior publicada en Enero del 2015 : Llanes.

Asomarse a los acontecimientos descritos en aquel momento es una manera de echar la vista atrás para recordar parte del camino ya transitado. Ya lo había olvidado, pero releerlo me ha gustado.

.

Roberto Molero

El valle invisible

Hoy es Viernes Santo.

La ciudad que dibuja mi ventana se muestra dormida y embriagada en esa extraña calma de mascarillas espaciadas que caminan por las calles desiertas. Vuelvo un momento a mi blog para invitarte a pasear por el valle invisible. Miguel Ángel Galguera escribió un libro con este título para su gente. De San Roque del Acebal parte una ruta arropada por las páginas del autor.

En un artículo que publicaba el periódico local (El comercio) en 2015 se escribía el siguiente párrafo:

Detalla que en sus páginas se encuentra descrita «la Asturias de cuando llovía en verano y la leche la daban las vacas». «Es una novela de hace mucho tiempo, cuyos escenarios son imposibles ahora. En Asturias no queda nada. Antes teníamos de todo, industria, carbón, vacas, pesca… Ahora es una provincia como otra cualquiera», sentencia.

También decía Heráclito que no nos bañamos dos veces en el mismo río. Las cosas cambian. A veces lentamente y otras de forma brusca. Sin duda nosotros también cambiamos y así multiplicamos la diferencia.

En las fotos que vienen a continuación se pueden ver muchas cosas que parecen inalteradas. Hay arroyos cristalinos, árboles secos, verdes praderas y cielos azules.

Yo mismo compuse una canción que lleva por título Todo sigue igual y que la puedes escuchar pinchando aquí. Cada realidad tiene multitud de caras y cada uno de nosotros posamos nuestra mirada particular en esos aspectos que nos llaman la atención.

El camino se ve adornado con algunas esculturas talladas en madera en su mayor parte. Desconozco el autor.

Ayer mismo nos sentamos a ver en nuestro cine casero la película: Tomates verdes fritos de 1991, basada en la novela homónima de Fannie Flagg de 1987 dirigida por Jon Avnet. Una gran maravilla. La he visto varias veces y la he vuelto a disfrutar como la primera vez.

Escribía Silvio Rodríguez: “La ciudad se derrumba y yo cantando.

Sigo rasgando la guitarra día tras día. A veces me devuelve hermosas melodías en las que me envuelvo y otras veces me peleo con las dificultades repetidas, el cerdeo de los trastes y la incomprensión de las partituras. Llevo un tiempo preparando un disco de temas instrumentales: Mi guitarra y otras gramíneas. Espero poder presentar en este año la mayor parte de este proyecto.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

La serie completa del valle invisible la componen 100 fotografías que puedes ver pinchando en el enlace: Flickr

Añado la publicación en Rutas de lectura donde Beatriz cuenta una de las historias que forman parte de su trabajo.

.

¡MALACATÚ!

¡Malacatú!

María Pascual de la Torre

A buen paso, 2018

Si hay un álbum que permite mostrar todo el poder que despliega la literatura infantil, dando cabida en su lectura tanto al niño como al adulto, ése es ¡Malacatú!. Sobre un texto del folklore que despierta tanto nuestra memoria afectiva como lingüística, María Pascual construye una escena cotidiana, doméstica. Y sin abandonarla,  convoca la participación del cuerpo para un acto de recreación similar al de los juegos de calle: un ritual en el que la infancia se apropia del mundo mediante fórmulas que lo contienen y transforman.

En muchas actividades y formaciones, las Brujas insistimos en subrayar la importancia que han ido adquiriendo las páginas de guarda en el desarrollo del libro-álbum. Cuidado con la rana nos ofrecía un ejemplo perfecto, con ese “bosque negro como la boca del lobo” al que regresamos temerosos en cada amenaza que se cierne sobre la encantadora Desazón Zozobra y que nos sorprende al cerrar de manera impecable  una desconcertante secuencia final.

María Pascual de la Torre ha sabido exprimir con la misma pericia las posibilidades de este elemento en su obra ¡Malacatú! Cada vez que abro este libro, una apacible cocina familiar nos recibe en nombre de sus personajes, desplegándose a la vez como campo de batalla y como representación de sus puntos de vista. En mi primera lectura compartida fue fácil bautizar al niño de flequillo indomable que ocupaba con sus juguetes la parte izquierda “del ring”, ya que uno de los asistentes lucía similar peinado y se prestó al juego. Nuestro protagonista se llamó Mario. La antagonista, que pronto se instaló al otro lado de la línea de simetría creada por el centro de la doble página, no podía ser otra que mamá, intentando defender el orden y limpieza de un espacio –y un tiempo- que ella también desea disfrutar.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

¿Acaso no hemos vivido todos este conflicto natural entre la infancia absorta en el juego y el adulto que cuida y previene?

A partir de un cepillo de dientes que actúa como arma simbólica, tan bien utilizada que ni el más torpe podría quedarse en la conclusión de que es un libro para impulsar la salud bucodental, la magia se desencadena. Jitanjáforas y hechizos desatan nuestra lengua. Palabras cultas y populares, antiguas y modernas, científicas e inventadas. Qué les importa a los pequeños, mientras reflejen lo que sienten, lo que desean comunicar. Y con qué naturalidad se suma a ellas esta madre, inmersa en la tarea siempre renovada de nombrar la realidad, aprehenderla y otorgarla en herencia.

¿Queréis asistir a este teatro, esta canción, este cuento, esta película? Vamos sólo a leerlo en voz alta, sin añadir apenas nada, y volvemos otro día a esta propuesta inagotable.

Felices, felices palabras

Beatriz Sanjuán

.

.

Roberto Molero

Reloj no marques las horas

Los días se siguen sucediendo mientras caminamos por la cuerda floja. Cuántas ganas tengo de posar el pie en tierra firme aunque sea para seguir tambaleándome por la vereda.

Ayer mismo paseando con mi amigo Jose Antonio hablábamos por hablar como es costumbre arreglando el mundo sin arreglar nada como sucede habitualmente.

Curiosamente la conversación suele posarse de vez en cuando en los aspectos políticos de nuestra historia a pesar de que ninguno de los dos somos seguidores de estos asuntos. Seguramente sea por la tendencia natural que tienen los políticos de acaparar protagonismo en las noticias de dominio público. El caso es que siempre se oye el rumor de sus palabras aunque no las estés escuchando.

Es muy conveniente tener a alguien definido para poder echarle la culpa de todo lo que sale mal. Por eso en política se tiene la necesidad absoluta de una oposición. Siempre va a haber cosas que se tuercen, esa es una de las pocas apuestas seguras que existen.

Apuntaba yo en la animada conversación que el problema se enraizaba en la escasa visión comunitaria reinante. Saber diferenciar lo que es bueno para la población de lo que nos beneficia personalmente y apoyar sistemáticamente la primera opción antes de pensar en nuestros propios intereses.

Cuando me contaron el cuento del flautista de Hamelín ya se veía claramente que el alcalde no pensaba en buscar ninguna solución hasta que las ratas le quitaron la comida de su propio plato. La capacidad de detectar la necesidad parece bastante limitada.

Apuntaba Jose Antonio además que el poder parece tener un efecto corrosivo como el anillo único de Sauron y que a pesar de que Frodo fuera una persona de corazón generoso, al final no encuentra el valor para deshacerse de su tesoro.

Seguramente nos rasgamos las vestiduras viendo el penoso espectáculo que ofrecen los medios sobre políticos y famosos sin darnos cuenta de que estamos viendo nuestro propio reflejo. Cada individuo va caminando buscando su bienestar, respirar un aire más puro y acomodarse lo mejor que puede. Son muchos los que duermen sin manta cuando el compañero de cama se envuelve tres veces con ella.

Leía estos días un relato de John Steinbeck: De ratones y hombres. En realidad lo que tengo en las manos es una obra ilustrada por Rébecca Dautremer totalmente maravillosa y fascinante. El magnífico relato cobra nueva vida de la mano de las increíbles ilustraciones. Ya conocía la historia por su adaptación cinematográfica. Una película también maravillosa de 1992 dirigida y producida por Gary Sinise y protagonizada por él mismo junto a John Malkovich.​

Ayer mismo hablaba mi padre de lo cansado que estaba de ver tantas tonterías en la televisión. Me da la impresión de que es una sensación compartida por mucha gente.

Lo que me llama la atención en este texto ecléctico es que toda situación en la vida parece tener una referencia en un cuento, un libro, una canción un dibujo o algo así. El arte en todas sus formas y colores. Las famosas y las desconocidas, las grandes hazañas y las pequeñas historias.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Las fotografías que acompañan hoy a estas palabras pertenecen al reloj de la torre de Lastres. Casualmente mientras hacíamos el reportaje de la semana anterior para ellas viajan, Amablemente el encargado del mantenimiento del reloj nos invitó a visitarlo. Entre otras cosas aparecen los problemas de conservación, la necesidad de arreglar los tejados y los desperfectos. Al pasar poco después por la iglesia con la cámara en la mano también me abordaron para que ilustrara las goteras que amenazan la integridad del edificio.

Parece que hace falta dinero. Es una de las cosas comunes en muchas situaciones.

La asociación de amigos concejo de Colunga hace un reportaje interesante sobre este reloj de la mano de Enrique Granda. Puedes verlo pinchando Aquí

La serie completa a todas las fotos de Lastres asciende a 146 están en el siguiente enlace: Flickr.

Recuerda que desde el enlace puedes usar y descargar cualquier fotografía para usarla en tus propios proyectos o compartirla como creas conveniente. Gracias por llegar tan lejos.

.

Roberto Molero