El juego de la realidad.

El Foro Económico Mundial reúne de nuevo en Davos a líderes políticos y empresariales. Se ha publicado un nuevo informe en el que se denuncia que tan sólo ocho personas (ocho hombres en realidad) poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, 3.600 millones de personas.
La brecha entre ricos y pobres es mucho mayor de lo que se temía.

“En todo el mundo, muchas personas están siendo dejadas de lado. Sus salarios se estancan mientras las remuneraciones de los presidentes y altos directivos de grandes empresas se disparan; se recorta la inversión en servicios básicos como la sanidad o la educación mientras grandes corporaciones y grandes fortunas logran reducir al mínimo su contribución fiscal; y los Gobiernos ignoran sus voces mientras escuchan embelesados las de las grandes empresas y las élites millonarias”.

El rechazo de la ciudadanía a la desigualdad está provocando crisis políticas en todo el mundo.

Trabajadoras del sector textil en Vietnam trabajan 12 horas al día, seis días a la semana y perciben un dólar a la hora por producir prendas de ropa para algunas de las principales marcas de moda. Los presidentes de estas corporaciones figuran entre las personas con mayores ingresos del mundo.

El informe muestra cómo los más ricos utilizan una intrincada red de paraísos fiscales para eludir el pago de los impuestos que les corresponden y un ejército de asesores financieros para garantizar altos rendimientos en sus inversiones, algo inaccesible para el ciudadano medio.

El informe también demuestra cómo las grandes empresas y los más ricos utilizan su dinero e influencia para que leyes y políticas se vuelvan a su favor. Por ejemplo, en Brasil los milmillonarios han tratado de influir en las elecciones y han ejercido presión con éxito para lograr una drástica reducción de su contribución fiscal, mientras en Kenia las empresas petrolíferas han conseguido generosos privilegios fiscales.

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Me encontré recientemente con un artículo que se puede leer PINCHANDO AQUÍ , (para  quien desee verlo completo),  del que he extraído los párrafos iniciales.

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La economía mundial hace aguas. Sin embargo seguimos viviendo de cara a los índices de crecimiento. Nos preocupamos por el dólar, las libras, los yenes la inflación o la prima de riesgo. Creamos índices y analizamos los indicadores de empleo, la tasa de depósitos a término fijo, la tasa representativa del mercado TRM, el PIB…

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Parece evidente,  y no solamente a la luz de este artículo,  que los desequilibrios se están haciendo más grandes y además se producen mucho más rápido.

La imagen que me viene a la mente es una balanza que en un primer momento se desplaza lentamente hacia el extremo más pesado, pero que a medida que va ganando claramente el pulso, se produce una aceleración constante hasta llegar al final del recorrido.

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Las distancias son más pequeñas en el planeta para quienes disponen de Jet privado,  y no tanto para los que no alcanzan a comprar una bicicleta. El mundo está cada vez más interconectado. Se produce donde es más barato producir, como dictan las elementales leyes de economía. Se vende donde se pueden crear consumidores, donde hay dinero, como está escrito en los mismos manuales básicos.

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Lamentablemente parece ser que a la luz de esta guía económica de la vida hemos conseguido batir el récord mundial de cantidad de esclavos. A día de hoy tenemos el número más alto en la historia de la humanidad.

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Al final del informe, por si no lo habéis leído completo, nos explica una serie de recomendaciones para cambiar esta situación. Esto me gusta mucho porque me parecen horribles esos hilos de pensamiento donde se presenta una situación aparentemente irremediable y no se describe ninguna solución posible.

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Se proponen cinco actuaciones. Las cuatro primeras empiezan por “los gobiernos…” y explica lo que deberían hacer y la última se dirige hacia “las élites económicas” para hacer las recomendaciones oportunas.

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Yo reconozco que me queda poca confianza en que la prioridad de los gobiernos de repente sufra una gran transformación y se preocupe de estas cuestiones de forma efectiva y responsable. Parecen más interesados en mantener su propio control.

En cuanto a la élite que controla la macroeconomía no me albergan dudas sobre sus intenciones. ¿Alguien piensa que está entre sus objetivos promover una sociedad más igualitaria? ¿Porqué habrían de abandonar su trono? Por otro lado, tanto el gobierno como la élite económica parecen muy interesados en sentarse en el mismo lado de la mesa.

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En este juego de realidad donde las reglas no están escritas me aventuro a pensar que los que viajan en primera no van a ceder asiento. El faro económico debe dejar de guiarnos. Hay que determinar hacia donde, porqué, de qué manera… El crecimiento puro no nos servirá nada más que para estrellarnos a más velocidad.

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Llegado a este punto, el camino de mi exposición me ha llevado a una encrucijada. Puedo reconocer una situación terrible, incluso indicar alguno del problemas que podrían tener las excelentes recomendaciones que se han sugerido para el cambio, pero como apuntaba anteriormente no quedo satisfecho elaborando una protesta sin propuesta.

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Tengo poco a lo que agarrarme, la verdad. Entre estas letras inserto imágenes de un partido de béisbol.  Otra realidad, otro juego.

“Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia” -Honoré de Balzac-

No es que sea mucho, pero me gusta pensar que tengo una pequeña parte de responsabilidad; que todos la tenemos. Si así fuera, todo cambiaría si todos pensáramos de una forma más solidaria y menos simple.

A partir de esta teoría habría que desarrollar herramientas, si es que no las tenemos ya, para poder movernos en la dirección correcta;  y al decir correcta soy consciente de lo frágil que pueden resultar los tirantes que soportan este concepto.

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Las herramientas que yo utilizo tienen que ver con la fotografía, con la palabra, con la música. Juegos de realidad para educar un espíritu libre, rellenar  palabras de contenido y también para crear espacios de comunicación donde lo importante pase por más de un solo punto de vista.

A veces creo bastante en ellas, como si fueran capaces de mantenerse indemnes al enfrentarse a los más temibles enemigos. Otras veces parecen sueños perdidos lamiendo rastros de humedad en el desierto, buscando una orientación o un alero donde anidar…

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De cualquier modo, mientras gateamos por la vida, os dejo como en las semanas anteriores una vieja canción. Yo disfruto jugando con las notas, ¡qué le voy a hacer!

Buena semana y que corra el amor. Mal no va a venir.

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Roberto Molero

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Luarca

Son demasiadas las veces en las que me siento completamente perdido. Me miro en un espejo mordaz que refleja imágenes incomprensibles. ¿Es tan grande el infinito como dicen? A veces me parece incluso mayor.
Los días se van llenando con sus pedacitos cotidianos, palabras mudas, sonidos inapreciables, problemas de mentira… Al final resulta que estos gestos sencillos aparentemente destinados a la papelera de reciclaje son todo lo que tenemos.

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Virginia en la catedral de Burgos

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Atardecer en Pría

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Pablo el día de Reyes; Fernando al fondo.

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Luarca

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Oscar

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Uno de sus dibujos

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Toño en la catedral de Burgos

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Vuelta a Luarca

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Ruinas terribles.

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Me voy caminando hacia el minuto siguiente, imperceptible, inevitable…
Sin duda esta noche podría ser diferente. Mi cabeza salta de un pensamiento a otro sin encontrar reposo, de tu casa a la mía, del todo a la nada, de lo valioso a lo desechable.
No se porque esta noche me golpea el recuerdo de mi abuelo sentado en el sofá, su boina calada, la somnolencia…
Decía mi madre que a los siete años ya le enviaron a trabajar de pastor. No hablaba mucho, no contaba grandes historias, no tenía pancartas…
Sin embargo hay algo en su vida, lamentablemente tan velada para mi, que hoy me reconforta: Una luz interna, sencillamente un paso, una mano, una piedra, una respiración, un desafío, un misterio…

Dejo una canción abrazada al final de la entrada cargada de pocas intenciones, me abrigo contra el frío mientras camino hacia delante con la mirada un poco caída, veo mis pies danzando entre baldosines.
Buena semana.

Roberto Molero

Semeira

Vuelve a llover un nuevo viernes en el calendario. Los estudiantes celebran la llegada del fin de semana y a mi me toca responder a mis propias preguntas.
Sencillamente traigo hasta aquí las fotografías de una escapada reciente. El recuerdo del agua en su sonido, su mezcla perfecta entre el estruendo y la caricia, incluso su esencia resbalando en mi cara y empañando mis cristales.
Traigo un camino robado a la montaña, el verde que ha escapado al fuego y algunos pequeños detalles. El invierno se hincha por dentro y rezuma abundancia en sus espacios preferidos.
Tal vez sea una costumbre buscar los encuadres, una necesidad saborear los momentos y sin duda terquedad el ansia por compartirlos.

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Añado también una canción como las semanas pasadas. Esta vez se trata de calle melancolía, de Joaquín Sabina. Simplemente guitarra y voz montados entre imágenes del día.
Un saludo

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Roberto Molero

Disfraces de verdad

Me golpea la urgencia esta mañana y aún no ha comenzado a amanecer. Estaba echando un vistazo al mundo; a ese mundo que solemos ocultar bajo las mantas para olvidar o para no ver. Son tantas las heridas que no permiten demora.
Contrasta la realidad abarrotada de guerras e intereses privados con este espacio de imágenes y palabras que intento mantener. Una pregunta se formula con cada gota de agua que golpea mis cristales y pocas veces encuentro la respuesta adecuada.

Aquellos días en el mercado medieval jugábamos a ser lo que no éramos, tal vez como siempre, como ahora. Es un buen comienzo aprender a meterse en la piel de los otros.
En las paredes del hospital la vida se agota, se golpea y se resiste a desaparecer.
Y me urge, como si el tiempo se estuviera agotando vertiginoso, como si fueran las últimas palabras… Es preciso situarse en el lugar adecuado, sin pisar a nadie, acercándose metódicamente a la salida de este laberinto de sangre y miel.

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Puedes ver La serie completa pinchando en el enlace: flickr

Comparto una nueva intervención para cerrar la entrada. Una canción de Antonio Vega que interpreto con mi guitarra, esa inseparable compañera. Buena semana.

Canoas

La mente se desplaza veloz por el espacio exterior atravesando galaxias enteras hasta llegar a nuestro sistema solar… Por fin aterrizamos en el planeta azul.

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En un vehículo especial nos acercamos al inicio de nuestro viaje.

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Hay un parque vacío, esperando silencioso, sediento del continuo movimiento que ha impulsado su diseño.

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Se prepara el corazón, se tensan los tendones, el óxido se sienta en el salón a esperar el momento más oportuno…

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Los protagonistas de la aventura revisan los últimos detalles, anotan con cuidado instrucciones precisas para los momentos inesperados…

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Comienza el baile. Se cruzan los vientos, las dudas, los miedos y suena la campana.

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Llegando a destino recorremos el mismo camino de vuelta. Volvemos al espacio exterior, al mundo intangible. Sin embargo la actividad física nos ha despertado un apetito feroz. Una cuestión que requiere respuesta…

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Por último dejo una canción por debajo de la puerta.
Feliz semana.

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Roberto Molero

Los 50

El ocho de Enero el calendario me recordaba el día de mi cumpleaños. Hubo celebración especial, como otras veces. Paseando por la playa el mar me hacía llegar luces en las cresta de sus olas, justo en frente del Bosque de la Maga Colibrí.

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Unos pocos días antes de esto, en León, caminamos por la ciudad para reencontrarnos con nuestros rincones favoritos.

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El sol teñía las pareces de la catedral a la hora del crepúsculo.

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Nos reunimos de nuevo, nos alegramos, renovamos los lazos que nos mantienen unidos al abrigo de una cerveza…

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Al final de la historia empieza un nuevo viernes. Silvio Rodríguez compuso una canción que se ajusta perfectamente a mi mañana. Os dejo un pequeño video con mi interpretación. Se titula “Paladar”, y comienza diciendo : Llego al club de los cincuenta…
La dedico a todos los que ya llegaron y para los que van a llegar.
Hasta el próximo.

Roberto Molero

La mina y Luanco

Comenzar el año también consiste en seguir haciendo lo de siempre. Incluso padecer la típica enfermedad estacional y guardar un poco menos de reposo de lo que sería aconsejable.

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Voy añadiendo nuevas imágenes al espacio de siempre; como por ejemplo: el cartel de la casa de baños con su melena encadenada…

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Esas botellas reutilizables que me proyectan hacia un mundo sostenible donde no se considera necesario refundir el vidrio tras un solo uso.

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Me coloco en el cristal rodeando con mis manos la óptica precisa. Me asomo al mundo microscópico de otro tiempo.

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Herramientas precisas que arrastran una sombra de miedo que late con una fuerza misteriosa…

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Allí queda todo lo que es mejor que no se vea. Tras el cerrojo a punto de sembrar cenizas persiste una esperanza…

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Siempre quise accionar uno de estos y ver como estalla en mil pedazos la cueva de las pesadillas…

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La medida de las cosas…

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Las cosas demasiado complejas…

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El azúcar de la urgencia y el peligro…

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El peso de lo desconocido…

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Un detalle robusto en extremo…

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Navegantes sin horizonte ni espuma…

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Siempre llega un momento en el que ya no puedes más…

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Una calle arropada por la noche con luz artificial…

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Preparando la aventura…

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Aterrizaje en el puerto…

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Luces de arena…

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Sofía y Patricia…

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Un retrato de muchos tiempos e innumerables lugares…

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Cada día se me parece un poco al anterior pero con algo diferente. Dejo los enlaces a las serie completas del museo de la mina y Luanco.

Veremos (si se nos concede esa gracia) lo que nos depara el nuevo año. Atropo los buenos deseos para la estación seca. No puedo desear otra cosa que salir al encuentro del destino e intentar ver con claridad  como el príncipe Ashitaka en ” La princesa Mononoke”  de Miyazaki.

Saludos en el nuevo año.

Roberto Molero

Las Médulas

La tierra rota de esta particular zona del norte de León se expone a la intemperie. La fractura conforma su peculiar orografía. La niebla cubre parcialmente la escena desvelando a cada instante lo que le parece oportuno. En medio de este baile atravesamos su estructura.
De esta manera termina el año. Aunque no es un final de verdad, porque siempre queda algo hacia delante. Solamente son marcas en una linea continua.

Al final de una pendiente prolongada, me resulta necesario detenerme un instante para observarlo todo. El camino recorrido que desciende paulatinamente hasta desaparecer por completo y también el que se ha de transitar… A veces esquivo, parcialmente escondido, inevitable…

Pequeños son los pasos que permiten el desplazamiento, sobre ellos veremos lo que nos depara el futuro.
Feliz aterrizaje en el 2018.

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La serie completa en flickr

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Roberto Molero

¡Feliz Navidad!

Otro día más., caminando por las calles de siempre, viviendo entre los mismos encuadres, inevitablemente un poco mayores, con suerte algo más conscientes…Así nos veo a través del visor de mi cámara.
Levanto un poco las sombras en la foto que comparto deseando lo mismo en ese instante que te pertenece.
¡Feliz Navidad!

 

Roberto Molero

El Zoo

En América, en el estado de Ohio, hay una ciudad que recibe el nombre de Toledo. Allí visitamos el zoológico.

La mañana fresca parecía hacerme olvidar por un momento las ideas oscuras que me asolaban aquellos días. Me había obsesionado con pensamientos truculentos acerca de la escasa capacidad de razonamiento global. Me invadía la impresión de que era demasiado fácil reunir una multitud tras una pancarta. Y Sobre todo, lo que más me inquietaba era el hecho de que no importara que la mayor parte no supiera ni lo que estaba escrito en ella.
Una vez más la vida me sorprendió en lo cotidiano para recordarme que cada una de las monedas que abrazamos parecen tener (al menos) dos caras.

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Las rejas pueden reflejar la idea de libertad con mayor fuerza que la blanca paloma. La muerte pone en evidencia el valor de la vida, la locura apremia la razón… y los días cotidianos… reposan en mi estantería, frágiles y borrosos esperando por los que han de llegar.

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Roberto Molero