Pongamos que hablo…

Algunos días me despierto en un escarpado y el descenso se dibuja peligroso por todas las vertientes, algunos días comienzan atropellados como varios puzzles de miles de piezas mezclados  en una sola caja.

Algunos días parecen el último día, y se mezclan antes de poder saborearlos con los días de siempre, con ese “llover sobre mojado” que reina en todos los rincones.

Me asomo al pasado reciente para rescatar imágenes robadas a la noche madrileña. Las calles mojadas y un blanco y negro necesario me transportan a los tiempos en que residía en la ciudad, al Puente de Vallecas, la primara casa, el primer hospital…

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Dejo aquí un enlace de otra entrada del blog que habla de Madrid

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Pongamos que reúno estas imágenes en un video de tres minutos y le he añado una canción de Sabina, sencillamente porque me gusta cantar, tocar la guitarra y compartirlo.

Pongamos que a veces las cosas también pueden ser sencillas, sin segundas lecturas, sin grandes pretensiones y sin letra pequeña.

Buena semana.

Roberto Molero

 

 

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Media Vaca

Dicen que el mundo te deja pasar cuando sabes a donde te diriges.

También dicen que querer es poder, que tienes que ser fiel a tus ideas, que debes trabajar en aquello que te gusta…

Se oyen muchas tonterías.

Ciertamente todas esas máximas que te animan a CREER EN TI MISMO mienten más que hablan. Sobreviven solamente gracias a las gotas de fortuna que discurren por los pequeños conductos de verdad que contienen.

No todo es posible, no todos los equipos pueden ganar, no podemos superar todos los obstáculos, no vamos a vivir eternamente…

Sin embargo hoy traigo una historia que desafía las leyes que predominan en este tiempo repleto de contradicciones. Media Vaca es una editorial (exacto, no es solamente lo que dicta su significado literal) con un tinte especial. Diera la impresión de que ellos hiciesen el libro que quisieran hacer (si eso fuera posible en el mundo de las editoriales).

Como otras veces yo me sumo a la reunión de las brujas y los cuentos, escucho con interés y me llevo la cámara para hacer algunas fotografías.

Tengo la fortuna de contar con una asesoría formidable en cuestiones literarias y ya conocía varios ejemplares de esta editorial como El Persa, ese desconocido que tanto disfruté o el Libro de las preguntas que para mi fue un envase perfecto para esos poemas que desconocía y que he utilizado muchas veces para diferentes proyectos fotográficos permitiéndome disfrutarlos profundamente.

Simplemente comparto unos retratos de ese tiempo y recomiendo que si veis en una librería el logo de media vaca os acerquéis a curiosear lo que hay en el interior, posiblemente os sorprenda y estoy casi seguro que no os defraudará.

El resto de la serie se puede ver en este enlace: Flickr 

La foto que cierra esta entrada y que abandona el blanco y negro, pertenece a una joya de esta editorial. Es un libro sin texto que nos cuenta la historia de Robinson Crusoe

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Roberto Molero

Gatos

“Un gato se cayó a un pozo,
las tripas le hicieron gua,
arre moto, piti, poto,
arre moto, piti, pas,
salvado estás.”

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Cuando era un niño mi abuela nos pidió que ahogáramos a unos gatitos. Criaban en el pajar y el heno se llenaba de excrementos y restos de comida. Había que controlar la población. Eran tres. Yo rondaba los diez años de edad.

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“Ratón que te pilla el gato,
ratón que te va a pillar.
Si no te pilla esta noche,
mañana te pillará.”

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Mis amigos Tomás y Manolo vinieron conmigo para ayudarme en la aciaga empresa gaticida. Simplemente debíamos arrojarlos en la laguna de abajo y dejar que las aguas hicieran su funesto trabajo.

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“Gatito mío, ya no te podré ver más
durmiendo tan bello
no volverás jamás
con lo que te echaré de menos.”

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Pero bastaron unos minutos para encariñarnos con los felinos. Los repartimos entre los tres y los escondimos cerca de la laguna arropados entre los juncos.

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“La comida estaba servida
en tu silla preferida
en vano te he esperado, mi gato.”

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Fuimos a casa en busca de un vaso de leche, unas pequeñas cucharas y un plato. Mi abuela nos vio enredando en la cocina, pero salimos huyendo con nuestro valioso tesoro que salvaría a los indefensos animales. Eramos los héroes del momento rompiendo las leyes en pro de la justicia.

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“Tus pasos eran ligeros
tus modales educados.”

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Pasando el tiempo la tarde se iba consumiendo. Debíamos volver a casa. Tomás nos dijo que los gatos no sobrevirían solos a la noche. De pronto lanzó su gato al centro de la laguna.

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“Me maullabas muy suave
yo siempre te comprendía
y ahora echo en falta
tu preciosa melodía.”

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Manolo imitó a su hermano y su gato cayó cerca del otro. Intentaba salir del agua pero era demasiado pequeño para salvarse. Yo me aferraba al mio hasta que hice lo mismo.

Las manos me quemaban de sangre inocente. Corrí a mi casa con el corazón empedrado de lodo.

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Los gatos que ves aquí viven en el bosque. Husmean entre las piernas de las brujas. Llevan en su lomo el color de la mala suerte. Tal vez me esperen en el otro lado y me sienten ante su tribunal para juzgarme por los hechos acontecidos.

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Pero tal vez se trate simplemente de siluetas que intentan contarme una nueva historia. Puede que haya más salsa de tomate que sangre fresca, que brille el sol a pesar de la tormenta.

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Roberto Molero

Nada más que un paseo

Aparece de pronto una oportunidad de caminar sin un objetivo inmediato que cumplir. Es un día soleado y es tiempo de elecciones. Se suceden los mensajes previstos en los discursos estandarizados.

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Entre las calles del mundo cotidiano habitan los sabores auténticos. Los lujos más elevados se dan cita sin demora, como pasar desapercibido por un espacio que no pretende hacerme daño, mirar los escaparates sin intenciones de comprar o quedarme con la boca abierta por simpatía con una fuente.

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En el parque las margaritas atrapan a la primavera entre sus primeros pétalos.

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Observo como observan, paso mientras pasan, me sumo al tiempo y me doy un respiro.

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Y entre las rendijas se esconden proyectos nuevos, espacios vacíos. filas de soldados de cascos rojos alineados.

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Llego a la biblioteca. Las estructuras filtran la luz dura de la mañana. Las estanterías ordenadas de libros emanan una calma extraordinaria.

No queda nada más en esta serie de fotografías de un día cualquiera en una ciudad pequeña repleta de rincones desconocidos. Supongo que estamos forjados de momentos maravillosos, de pequeños éxitos y enormes fracasos, pero sobre todo somos esos días cotidianos, estamos amasados por el tiempo ordinario y eso es algo que a menudo apreciamos menos de lo que debiéramos.

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Las fotos están hechas en Avilés (Asturias).

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Roberto Molero

El Beyu de Pen

Antes de que pueda detenerme a pensarlo se va otro viernes. A pesar de todos los esfuerzos empleados en mantener el tiempo a salvo de los depredadores, hay momentos en los que los días parecen esfumarse entre los dedos sin dejar rastro. Ya hemos cambiado la hora en los relojes.

Meses, estaciones, años enteros alocados se van corriendo a precipitarse por un vertedero prodigioso que todo lo absorbe.

Había un hombre que un día decidió tirarse por el edificio más alto del mundo. En cada piso un reportero intentaba recoger ese momento esencial.

Mientras iba cayendo en un descenso larguísimo, por los micrófonos se repetían las mismas preguntas ¿Qué tal va? ¿Cómo se siente?…

Anotaban la respuesta con esmero en sus grabadoras y en sus cuadernos:

¡Por ahora bien!

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Un camino en el bosque puede ralentizar el tiempo como una cámara de alta velocidad, aunque no lo pueda detener.

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Hermosa es esta senda a la que pertenecen estas fotografías que hoy comparto en este espacio.

He podido pasar con los ojos de niño que tanta falta me hacen.

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Pero a veces me he visto las arrugas en la frente y algunas entradas.

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Nunca me pondré implantes capilares. Cuesta una fortuna y la guerra ya está perdida. Dicen que dentro de cien años todos calvos. Antes me compro un sombrero. Uno bien hermoso.

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Puedes ver los detalles de esta ruta en el siguiente enlace: Detalles de la ruta

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Buena semana. No dejes de echarle un vistazo al resto de fotografías.

La serie completa :  Flickr 

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Roberto Molero.

 

La Foz de los Andamios

Camino por una carretera sin transito. Entre desfiladeros voy lanzando la mirada hacia arriba y en todas direcciones. Brota el agua con furia y viaja desde lo imposible hasta el espacio que ocupo.

La montaña impasible. Tal vez desconoce su firmeza, no parece ser consciente de su enorme fortaleza. Ni por un momento parece darse cuenta de mi presencia, ni de la presencia de nadie.

El agua ingobernable. Juego a detener sus gotas en el aire, a grabar su murmullo inquebrantable en mi cabeza

La flor solitaria que brilla risueña al borde del camino.

El árbol trepador, atado a ningún sitio, creciendo sobre la pendiente y suspendido en el vacío.

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Tan cerca y tan lejos. Viviendo sobre el filo de todos los filos, recorriendo los caminos que ya conocíamos.

Cada momento tan irrepetible y yo tan consciente del final…

Está esperándome con ojos codiciosos y yo no puedo sostenerle la mirada.

 

La serie completa de fotografías se puede ver pinchando en el enlace:

 Flickr

Roberto Molero

Marionetas

Un año más llegó a Gijón la Feria Europea de teatro infantil. Las calles se volvieron a llenar con espectáculos multicolor. Volvió lo de antaño a buscar protagonismo, los títeres, los disfraces y las marionetas.

El antiguo instituto acogió una exposición para mostrar estas maravillosas creaciones que se resisten a dejar paso a la moderna tecnología.

Un año más se terminó el programa y dejó su espacio a lo siguiente.

Propongo esta semana una pequeña serie de fotografías de una exposición que llegó a Gijón atada a este encuentro de FETEN 2019. Su artífice: Títeres Etcétera.

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“El interés que la historia del teatro de muñecos tiene,
la enorme extensión que abarca sobre la tierra,
su antigüedad y variantes demuestra que no existe pueblo,
civilización, régimen político, ni religión
indiferente a lo que constituye la expresión teatral popular
más característica del bien y del mal,
de lo justo y de lo injusto, del drama y del sainete,
del mundo real y del imaginario.”
Hermenegildo Lanz

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El títere tradicional es una metáfora de estas diferentes vidas humanas.”

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Parece ser que los nuevos tiempos han de arrastrar en su camino parte de los viejos. También me da la impresión de que aún le queda mucho camino por recorrer al títere de madera, al cartón y a los hilos, a la marioneta y al decorado hecho a mano con pinceles y disolventes.

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Me gustaría terminar con un video recién horneado. Se trata de una de las actividades en los institutos que realiza el equipo TresBrujas. Los alumnos hacen los escenarios, montan y recortan. Una ilustradora ha fabricado al protagonista que nos lleva de la mano, su nombre: Tina García. Beatriz Sanjuán dirige el proyecto y yo pongo la cámara a su servicio y me encargo de la música.

Me encanta como suena la lluvia.

Buena semana.

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Roberto Molero

Arqueología poética

Esta semana quiero compartir una propuesta de Beatriz. Su idea nos aporta la posibilidad de describirnos y redescubrirnos en las palabras de los poetas. Ser editores por un día. Una propuesta abierta con libertad de participación.

Gracias a ello he podido profundizar y detenerme en las cosas que realmente me importan,  y es una parada necesaria.

Comparto esta serie de fotos de la puesta en común y tres poemas de los que yo he seleccionado para la ocasión.

Dejo a la propia Beatriz que nos explique algo mas con sus propias palabras:

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“La arqueología de los versos nos conduce a nuestra historia.

Pero es más que rebuscar entre piedras que nunca volverán a habitarse. Son las estaciones que siempre regresan, los bosques floreciendo sin importarles el espesor de la nieve…

¿QUÉ ES UNA ARQUEOLOGÍA POÉTICA?

En este momento tienes en tus manos un pequeño grupo de poemas que alguien ha seleccionado para que le represente. Palabras que han construido su persona e historia, que resuenan en su interior cuando se pregunta quién es. Una antología que se confiesa retrato.

El título es un nombre detrás de un número de orden. Quien se suma a la colección obtiene dicho número por orden de llegada y puede imprimir tantos ejemplares de su propia Arqueología como desee regalar. No pueden venderse. No tenemos más derecho sobre estos versos que el de haber cobijado con ellos nuestra vida.

Beatriz. Gijón, 17 de febrero de 2019″

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El primero que me vino a la mente:

Pablo Neruda. Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

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El que no cambiaría por ninguno:

CIERTA GENTE

Wisława Szymborska

Cierta gente huyendo de cierta gente.
En cierto país bajo el sol
y bajo ciertas nubes.

Dejan tras de sí su cierto todo,
campos sembrados, ciertas gallinas, perros,
espejos en los que justamente se contempla el fuego.

Llevan en la espalda cántaros y hatillos,
cuando más vacíos, cada día más pesados.

Tiene lugar calladamente el detenerse de alguien,
y en el tumulto, el arrancarle el pan alguien a alguien
o el sacudir al niño muerto de alguien.

Continuamente ante ellos un cierto no hacia allá,
un no es éste el puente que nos falta
sobre un río extrañamente rosa.
Alrededor ciertos disparos, más lejos o más cerca,
y en lo alto un avión que, un poco, se balancea.

No estaría mal una cierta invisibilidad,
una cierta parda pedregosidad,
y aún mejor un cierto no-haber-sido
por un tiempo corto o hasta largo.

Algo ocurrirá todavía, pero dónde y qué.
Alguien les saldrá al paso, pero cuándo, quién,
de cuántas formas y con qué intenciones.
Si es que puede elegir,
quizás no quiera ser un enemigo
y los deje con una cierta vida.

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El que quiero soñar:

PEDRO SALINAS

Suelo. Nada más

Suelo. Nada menos.

Y que te baste con eso.

Porque en el suelo los pies hincados,

en los pies torso derecho,

en el torso la testa firme,

y allá, al socaire de la frente,

la idea pura, y en la idea pura

el mañana, la llave

—mañana— de lo eterno.

Suelo. Ni más ni menos.

Y que te baste con eso.

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Fuera de programa:

Me vino de pronto la idea de hacerme una foto con ellos, con los grandes poetas y así poder conservar un documento donde me pueda ver cantando con los tenores mas prodigiosos del mundo conocido. Finalmente no quise añadir versos propios a mi arqueología, sin embargo aquí, en mi casa de RADIOfotoGRAFIANDO, me lo permito todo: tropezar cien veces, repetir lo de siempre, formular miles de preguntas e incluso buscar alguna respuesta.

ABAJO por Roberto Molero

Perdonen que me cuele entre sus versos.

Se que no estoy invitado.

Me habían dicho que aquí os reuníais los poetas,

Los pensadores de estrellas,

Aquellos que pintasteis el cielo

con vuestros trazos de mago.

 

No he venido a sentarme a la mesa

De tan distinguidos letrados.

 

He llegado sin permiso

Para traer un mensaje:

Músicos, literatos,

artistas todos…

Por favor, venid aquí abajo.

Sentaos en el suelo

sobre la tierra cruda.

 

Pintad sobre papel mojado,

con migas de pan, con dolor de huesos,

con el peso de los años.

No hay mejor sitio para mirar hacia arriba

que desde aquí abajo.

 

Donde la muerte calla,

los dioses guardan silencio,

las madrugadas hieren,

y los hedores matan.

 

Venid al dolor de vientre,

a los días olvidados

a mancharse las manos

con el sudor de la frente.

 

Bajad al fondo del pozo

Del barro a la izquierda y abajo

que no hay mayor tiranía

que la del cruel estropajo.

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La serie completa de fotografias en el enlace: Flickr

Roberto Molero

Eléctricos

 

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Un impulso eléctrico nos hace abandonar el sueño. La habitación se ilumina con luces LED de bajo consumo y alta eficiencia. Velozmente, de la nevera al microondas pasa el alimento. El agua nos visita tratada con el poder térmico de una resistencia.

De un apartamento cada vez más pequeño y más alto bajamos en elevadores extremadamente eficaces hacia un sótano iluminado con luces LED de muy bajo consumo. Nuestro vehículo eléctrico nos transporta rápidamente hacia nuestro centro de trabajo que también está muy bien iluminado. Sentados en modernos sillones articulados clasificamos ceros y unos virtuales sobre una pantalla de plasma de alta resolución.

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En el centro comercial usamos las rampas y las escaleras mecánicas. Compramos un robot, un electrodoméstico y una compleja máquina electrónica para monitorizar el ejercicio inexistente.

Regresamos por idéntica ruta al mismo apartamento. Encendemos el acostumbrado entretenimiento virtual. Un nuevo sillón, siempre enchufado a la red eléctrica, nos atrapa en sus brazos de mil programas de masaje.

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Si la teoría de la evolución se confirmara, alcanzaremos la perfección cuando nos libremos de este cuerpo sombrío que tan rápidamente se degrada.

Seremos seres eléctricos, hechos de luz, rápidos e indestructibles. Podremos viajar sin arrastrar estas pesadas extremidades que nos limitan. Comprenderemos el significado de  mundos que aún no imaginamos. Abandonaremos las costas del hambre, de la enfermedad, del sufrimiento…

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Nuestras ideas, nuestro yo esencial no son más que impulsos eléctricos que se producen en nuestro imperfecto cerebro. Seremos magníficos cuando seamos puros, solamente electrones perfectamente coordinados. El resto sobra.

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Roberto Molero

 

Santiago de Compostela

El sol aún no ha dejado el Este cuando comienza un nuevo recorrido. En el cielo una amasijo de ramas y tendones y abajo el camino. Las sombras lo atraviesan de parte a parte. Quizás estamos donde deberíamos estar, en el camino recto y despejado ¿ O tal vez sería preferible caminar por terreno inexplorado?

Un poco más abajo se encuadran las imponentes torres de la catedral. Escoltada por tejados y ramas llama la atención con sus fauces abiertas.

La tercera de las fotografías esconde una escalera de piedra. Hay una mano negra de dedos viejos y nudosos que se aferra a la verde pendiente.

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Una foto sencilla, de una calle sencilla de un día cualquiera.

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La erosión, el óxido, la farola que parece proyectar la sombra que cubre su mitad derecha de la imagen.

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Pendientes de mentiras, paredes reales, lluvia reciente, señales de advertencia…

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Espacios abiertos.

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Atravieso el puente. La escasa pendiente del cauce es suficiente para reavivar el sonido del agua que fluye transparente.

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Desde arriba veo las plantas ahogadas. Danzan al ritmo de la corriente, ajenas a la muerte y a la falta de aire puro.

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Otros se aferran a lo imposible, creciendo donde no pueden prosperar, esperando un milagro o el triunfo de la devastación.

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Termino con un rayo de luz que atraviesa la esquina del sensor de mi cámara. Hay una paloma en la esquina oponente sobre una sombra y cuatro parejas que pasean por una calle recién descubierta.

La semana se fue veloz. Queda este viernes a la espera del siguiente.  Desgranar lo importante de lo superfluo a veces parece una tarea imposible, aunque no por ser imposible deja de ser absolutamente necesaria.

 

Roberto Molero