El hayedo de la Biscona

Ya estaba sediento de volver a traer a RADIOfotoGRAFIANDO imágenes del bosque y la montaña. Tal vez sean los protagonistas más habituales de este espacio. Los acontecimientos recientes dejaron que llegara la primavera sin que pudiera retratarla.

Volver a calzarse las botas de montaña, internarse por una senda que asciende entre árboles centenarios hasta llegar a una zona abierta de horizontes infinitos. Esa es la historia que hoy intento reflejar.

En muchas ocasiones escribo sobre problemas que analizo y que me parece que dañan de alguna manera el mundo que compartimos. Así pues me pongo a escribir sobre los flujos de información sesgada, la sociedad de consumo, el desarrollo sostenible…¡Qué se yo! También me permito la libertad de recomendar libros, series o películas de esas que me han encantado. Hoy no voy hacer ninguna de las dos cosas. Voy a dejar pasar la serie de fotos simplemente para disfrutarlas. El cielo amenazaba tormenta y libramos por los pelos. El aire se respiraba limpio atrapando el aroma de los espacios abiertos. Volver a descubrir, volver a disfrutar.

Miento. Voy a hacer una recomendación. Es que acabo de ver de nuevo Baraka. Es una película dirigida por Ron Fricke. Se rodó en 24 países y me parece una maravilla. Música e imagen presentan la grandeza del mundo y del ser humano. Una mezcla impresionante que me lleva a reflexionar sobre lo extraordinario de la complejidad de la vida, sus contradicciones, el dolor, la muerte y por encima de todo su belleza.

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La serie completa está formada por 64 imágenes. Se pueden ver en el siguiente enlace: Flickr.

Recuerdo a todos los que siguen el blog que desde ahí no solo es posible ver las fotografías. También se pueden descargar. Más de una persona las ha utilizado en sus propios proyectos. Están disponibles tanto para enlazar como para imprimir. En la pestaña INFORMACIÓN de esta misma página explica la manera de hacerlo así como lo referente a las licencias sobre los derechos de autor.

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Roberto Molero

Tres tiempos

El primer tiempo al que hago referencia y que se puede ver a continuación está representado por una de las barbacoas del monte Deva. Esa querida mesa que hemos adoptado fervorosamente se ha convertido en uno de mis valores más preciados. La ciudad espera muchos metros abajo acompañada por el verde de los campos. Los azules del mar y del cielo se pelean unas veces para fundirse y otras por diferenciarse.

La sidra es el compañero que siempre se apunta a participar de la jornada. Realmente aporta cierta alegría y podemos decir que forma parte del equipo esencial.

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Oscar descifra los enigmas de la cámara. Revisa las opciones y construye sus proyectos. Las terrazas vuelven a estar en activo. La gente ocupa sus puestos.

Parece una fiesta con invitados muy dispares. Hay ganas, muchas ganas. Pero también hay miedo, mucho miedo. El sol, la lluvia, frío, azúcar, canela en rama…

Hay una película maravillosa. Se titula Animales Nocturnos. Está dirigida, escrita y coproducida por Tom Ford. Es tan intensa que a veces duele profundamente. No solo es un compendio impresionante de cosas bien realizadas: Una historia original, unos actores impresionantes, una trama consistente, un desenlace redondo con genial fotografía y excelente música. Además hace lo que me parece más difícil; algo que no es para nada frecuente. Consigue reunirlo todo en una caja armónica donde cada nota tiene su lugar.

Podría ser el segundo tiempo.

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Acuarela. Oscar Molero. Tercer premio la Barba Blanca 2020

Para el tercer tiempo me viene a la mente el recuerdo de la casa Laspra en Candás. La vimos hace más de 20 años y nos planteamos comprarla para establecernos allí. Se trataba de una construcción catalogada y pedían 25 millones de pesetas. (Unos 150.000 euros). Estaba en buen estado, aunque necesitaba alguna reforma.

La semana pasada pasamos por allí. Parece ser que nadie se decidió a comprarla. La edad ha hecho mella en ella. Sin tejado apenas se mantienen en pie las paredes exteriores. La finca se ve formidable.

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Otras muchas casas siguen el mismo camino. A pesar de sus fantásticos atributos se quedan abandonadas por alguna circunstancia de la vida y se mueren mucho antes de lo que cabría esperar.

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Roberto Molero

1992 Monte Perdido (diapositivas)

Llueve. La tormenta atraviesa la atmósfera y me deja en la cara un sabor reconocible. Leía esta semana información referente a los fallecidos por las migraciones de africanos que intentan llegar a Europa. El Mediterráneo no ha dejado de expulsar cadáveres a la costa. Los 15.000 muertos contabilizados desde el año 2014 son la cara visible de una situación que no parece tener una solución a corto o medio plazo. Mientras el mar escupe cuerpos sin vida hacia la costa, el Sáhara por contra los engulle. La arena sepulta la carne y la entierra en el olvido. Se estima que los decesos en número producidos en el desierto podrían doblar al de ahogados en el mar.

Noticias como ésta llegan entre bastidores. Golpean y se esfuman dejando solamente un rastro amargo. A menudo pienso en esa impotencia. “El mundo se derrumba y yo cantando” que escribió Silvio Rodríguez. Hay una rabia contenida que reposa en el fondo. La felicidad siempre vive incompleta esperando ese momento en que la muerte no duela tanto todo el tiempo.

Guillem Trius ha realizado un reportaje que titula Desierto el Sáhara: el cementerio olvidado. Puedes verlo en el siguiente enlace: AQ

Entre tanto el mundo sigue girando atado a sus contradicciones yo vuelvo a traer a escena nuevas fotografías atado a las mías.

Cuatro compañeros hacia Monte Perdido. Comida, tienda de campaña a la espalda y trepar por las cadenas. En el refugio nos informaron de que se precisaban crampones y piolet para llegar a la cima. A pesar de la ausencia de tales accesorios logramos coronar el Monte Perdido. El descenso fue largo y vertiginoso. Llegamos abajo a la vez que la tormenta.

Recuerdo esa ascensión como la más espectacular de todas las que he realizado en mi vida. Tal vez por el esfuerzo requerido o por una confluencia de acontecimientos. Rescatar estas imágenes me hace sentir un montón de sensaciones. Seguramente sea cierto que los recuerdos van dejando las mejores escenas y retiran poco a poco las ampollas y las agujetas de la memoria.

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Mi hermano.

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Monty

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Los cuatro en la cima.

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La serie completa en Flickr. Otras entradas anteriores del parque natural en los siguientes enlaces:

Ordesa 2019

Ordesa 2016

Roberto Molero

Perlora

Golpea la mirada en la costa mansa y regresa con un mensaje que me hace recobrar en parte la normalidad. Las olas juegan incansables con los arrecifes como si estuvieran viviendo una etapa infantil, curiosas y sedientas de exploración.

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A los lados del camino quedan los restos de lo que fue diferente. Siempre es así. El tiempo es una rata que se lo come todo. Aquí y ahora se encuentra el que nos ha tocado vivir. Lo que decidamos hacer con este bien escaso es en gran parte decisión propia.

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Dos pinos apartados del resto son una presa deliciosa para la avidez de mi cámara.

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Y por supuesto el horizonte, terriblemente presente, invadiendo todos los espacios que se atreven a ponerse a su alcance.

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Un gorrión cambia de sitio asustado por nuestra presencia.

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Los rincones semiescondidos se desvelan al paso.

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Una pequeña planta se aferra con uñas y dientes a un lugar imposible.

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La serie completa se puede ver en el siguiente enlace: Flickr

He vuelto a sacar la cámara de paseo intentando encontrar alguna imagen que pudiera atrapar. Se pierden las costumbres mucho más rápido de lo que se tarda en adquirirlas. Afortunadamente, alguna de las fotografías que hoy comparto me han gustado mucho.

En estos días hemos vivido situaciones muy extrañas. El simple hecho de pasear por la orilla del mar me ha producido una sensación de liberación excepcional. Aunque siempre procuro disfrutar de cada regalo que ofrece la vida hay cosas que no terminan de encajar.

Han pasado muchos días imprevisibles y en mi mente ha anidado la idea de estar esperando algo, como si de repente fuéramos a despertar de una pesadilla. Desde hace tiempo he sabido que no puedo abarcarlo todo y he tenido que conformarme con un poco. Como no he podido con ello he vuelto a sentirme obligado a reducir mis pretensiones. Y así una y otra vez hasta quedar confundido abrazado a una sola nota flotando en el vacío.

Procuro olvidarme de la enorme complejidad de la vida y reducirlo todo a una ecuación comprensible, como por ejemplo escribir sobre el tiempo en el trópico cuando estamos en la estación húmeda. De esta forma camino en piso firme, descanso cuando me agoto y me abrigo si está muy frío. Al menos algo tiene un sentido lógico.

He leído un libro buenísimo. Se titula “Cosecha” y fue escrito por Jim Crace. He visto una serie tremenda filmada por Ken Armstrong y T. Christian Miller titulada Unbelievable. (La han traducida como “Creedme”), se puede encontrar en Netflix. He disfrutado de historias impactantes de la mano de Neil Gaiman en Sandman. He grabado media docena de canciones instrumentales para mi disco “mi guitarra y otras gramíneas.” He escrito unos 50 capítulos de un curso de formación fotográfica y he aprendido (en parte) una obra de guitarra clásica que se llama la Catedral compuesta por Agustín Barrios. No puedo quejarme de inactividad cultural.

De todas formas, por muchas caras que se puedan dibujar, siempre existe la sombra de una cruz.

Nunca hay suficiente luz para tanta oscuridad y aunque sea una verdad conocida y aceptada siempre se hace sentir. Su presencia tira permanentemente hacia abajo como la certeza de nuestra propia muerte.

Sea como fuere aún queda espacio para una fotografía más. Veo un mar de luces con fuerza suficiente como para atreverse a anegar los abismos.

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Roberto Molero

Expo 92 Diapositivas

Adquirir un conocimiento específico en profundidad nunca ha sido una tarea sencilla. A lo largo de la historia muchos investigadores han sido silenciados por defender ideas que se consideraban peligrosas.

Por poner un ejemplo, hace poco mas de 400 años cientos de personas se reunieron en el Campo de las Flores en Roma para ver morir en la hoguera a Giordano Bruno por orden de la Santa Inquisición. Acabó quemado por haber desafiado a la Iglesia e ir en contra de las ideas vigentes en aquel entonces, entre ellas, negar que la Tierra era el centro del universo.

Cabrían muchos otros ejemplos similares, algunos famosos y varios cientos de casos desconocidos perdidos en el olvido. La verdad se suele parir con dolor. El criterio fundamentado parece vivir en conflicto permanente con la opinión generalizada y la manera tradicional de concebir la realidad e interpretar los hechos.

El progreso nos ha traído muchos adelantos, me parece un despropósito no concedérselos, sin embargo algunas deficiencias parecen resistirse a desaparecer.

La investigación se mueve en terrenos inestables. Los expertos “ publican sus conclusiones sin que sepamos en realidad quienes son éstos de los que tanto se habla ¿Acaso es el título de experto el que les otorga su criterio fundamentado? Tal vez así debería ser, pero en realidad hay demasiados que se suben a ese pedestal de forma bastante cuestionable. Esto provoca dudas en sus conclusiones. Parece un hecho inevitable teniendo en cuenta además la diversidad de discursos propuestos y la enorme diferencia en las teorías presentadas.

Siempre y cuando la búsqueda de la veracidad en el trabajo del investigador sea patrocinada por el lucimiento personal y el abrazo del éxito social estaremos hundiéndonos un poco más en las sombras.

Las diapositivas que comparto esta semana están realizadas en Sevilla. El recinto ferial acogía la exposición universal en 1992. Una gran muestra de lo que se ha llegado a alcanzar. Un momento para el asombro.

“Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado

más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

(Calderón de la Barca)

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La serie completa se puede ver en el siguiente enlace: Flickr

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Roberto Molero

Pirineos 1991 Diapositivas

La información corre apresuradamente por todas las plataformas, las más clásicas y las modernas. En estos días donde se hace necesario utilizar los canales de forma eficiente he visto claramente deficiencias preocupantes.

En realidad no hay nada nuevo bajo el sol. Una cuneta cegada por la maleza será incapaz de drenar el terreno cuando llegue la tormenta. Y es que la forma de enfrentarnos a la ansiada información ha ido sufriendo daños estructurales desde hace mucho tiempo.

Realmente hoy no podemos quejarnos de falta de información, pero seguramente no será difícil aceptar que la inundación podría ser más peligrosa que la sequía. Así lo he vivido en estos días donde la noticia se repite hasta la saciedad. La temática única y la insistencia pueden ser un enemigo peligroso. Gritar un millón de veces que se ha abierto una ventana puede dar la impresión errónea de que se han abierto un millón. Pero el problema más importante se ha puesto de manifiesto en forma de contradicción. Se han publicado desde hace mucho tiempo noticias dispares que nos cuentan cosas opuestas. Los defensores del equilibrio se han intentado defender contrastando diferentes fuentes, pero en esta situación excepcional parece imposible salir airoso con una idea clara entre tantas que no lo son.

He visto que además de los problemas que arrastran desde hace décadas las noticias emitidas a través de la televisión, la prensa y la radio se suman las derivadas de la red. Las primeras continúan teñidas con intereses políticos, pensadas para satisfacer intereses concretos. Internet por su parte nos alimenta con una cantidad de falsedades imposibles de digerir.

Ajenas a estas preocupaciones llegan las fotografías que vienen a continuación y no tienen absolutamente nada que ver con el mundo plasmado en la escena anterior.

Tal vez la primera vez que visité Pirineos fuera en la luna de miel. Recién casados todo tiene un color especial.

Hay una imagen donde estamos recogiendo basura en una bolsa. Se trataba de documentar el sueño de los Alegres recolectores de inmundicias. Se trata de una asociación concebida con el objetivo de dejar el mundo un poco más limpio. Nunca llegamos a formalizarla, aunque teníamos ya muchos detalles en la cabeza. De todas formas de manera no oficial llevamos al monte siempre una bolsa vacía con la intención de ir un poco más allá de dejar el espacio como lo encontramos y abrazar la idea de una mejora.

Aparece también nuestro inseparable coche, un dos caballos que apodábamos “Dosqui” y que nos enseñó una manera de viajar: Tranquilidad, poca prisa por llegar, la pretensión de disfrutar cada metro del trayecto… Hasta tiene su propia canción que se puede escuchar aquí:

Dos Caballos

El resto del reportaje está compuesto por los clásicos paisajes y rayos de sol que suelen acompañar estas excursiones. Con suerte tal vez puedas percibir ese aroma a novedad y apertura que yo veo claramente.

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Roberto Molero

Tenerife 1992 Diapositivas

Regreso a mi espacio en estos días extraños. Demasiado tiempo esperando en silencio intentando escuchar y comprender.

Todos nos hemos visto envueltos en esta tensa historia de virus contagiosos. La cadena que nos ata y nos une se ha visto forzada de una forma inesperada. Cada cual ha identificado las carencias que le parecen inaceptables, hemos opinado, aplaudido y denunciado. Ha dado tiempo a todo y también a nada.

He querido hacer oídos sordos a las miles de publicaciones, a los rumores y a las opiniones de gente que suelta lo primero que le pasa por la cabeza sin ninguna reflexión previa. A pesar de mi primera intención de no mirar lo innecesario, me he visto rodeado por un océano entero de comunicaciones. Nunca cesan, están literalmente por todas partes ocupando todos los espacios posibles. Me sorprendí ayer mismo mientras estaba cantando una de mis canciones pensando en lo de siempre. Parece que todo se refiere a este momento. Los versos de las primeras estrofas dicen así:

“Dices que el mundo ha cambiado,
que miras a tu lado
y nada entre tus recuerdos,
puedes reconocer…

Que la gente va y viene
del futuro al pasado,
que nadie se detiene
persiguiendo un instante
que no puede atrapar….”

Puedes escuchar la canción entera en este enlace: Aquí. No tiene nada que ver con el coronavirus, de hecho, está compuesta en Junio de 2007 pero ahora todo parece teñido de un solo color.

No tenía ninguna gana ni necesidad de añadir mis sensaciones a las de un mundo sobrecargado de publicaciones. Sin embargo, he decido retirar la pausa y regresar a mis fotografías y palabras. Tal vez me ha resurgido la misma necesidad que me llevó a iniciar esta andadura.

Comparto mis reflexiones a la luz de imágenes bastante antiguas.

Extraigo del fondo de los cajones aquellas fotografías que han ido reposando para volver de nuevo a iluminar espacios sombríos.

En aquellos días un carrete permitía treinta y seis disparos. Cada uno de ellos del todo irreversible.

Lo primero que vi al mirar por el visor fue esta flor de color intenso que incorpora un cierto carácter tridimensional. Revisar archivos de hace casi 30 años también me transporta a esos tiempos donde todavía sobreviven recuerdos parcialmente nublados.

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Me gustó mucho la carretera desierta de asfaltado envejecido. Me transmite la idea de viaje, de rumbo hacia ninguna parte o hacia un lugar mágico..

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De nuevo llegan otras plantas con sus colores llamativos rellenando el encuadre.

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El paisaje desértico del parque nacional del Teide me recuerda la primera vez que visité su cumbre antes incluso de este viaje. La emoción de situarme en la cota más alta de nuestro país, el olor del azufre y el mar de nubes que casi se podía tocar.

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El mar inevitable desde la isla, frío abrazo de continentes.

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Cerrando la serie aparece un detalle de roca volcánica. Áspera, rugosa, dura, inhabitable. Encierra la belleza de lo incomprensible y de lo inalcanzable a pie descalzo.

Gracias por estar al otro lado. Siempre agradezco los comentarios, entre otras cosas, me hacen saber que las botellas lanzadas al mar han encontrado destinatario.

Buena semana y el abrazo mas fuerte.

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Roberto Molero

Comida euromillón

Traigo esta semana unas fotos que preceden a este momento actual en el cual todo se ha trasformado tan bruscamente.  Cada uno en su confinamiento se enfrenta como puede a esta situación inesperada.

No soy amigo de los juegos de azar”  Reza el verso de una de mis canciones : Tirabuzón sin rumbo. Con la excusa de mantenerme fiel a mis convicciones nunca me apunté a la peña del euromillón, sin embargo, mis compañeros me aceptan amablemente como animal de compañía.

Reconozco que me habría costado imaginar hace unos meses una situación en la que se cerraran todos los bares, restaurantes y cafeterías del país. Menos aún habría vislumbrado un escenario posible donde se paralizaran todos los deportes (especialmente el futbol) en todo el territorio.

Dicen “los expertos” (esos que parecen saberlo todo) que el futuro siempre se encuentra hacia delante. Puede ser. Sin embargo no comparto esta serie de fotografías con la intención de que nos traiga un recuerdo del pasado, sino más bien como un adelanto de un futuro que espera impaciente a nuestro lado.

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Antes del postre el enlace a la serie completa:  Flickr. Desde ahí se pueden descargar las imágenes y compartirlas. La forma de hacerlo se explica en la pestaña INFORMACIÓN

Estos días RADIOfotoGRAFIANDO se encuentra en periodo de hibernación. El tráfico en la red se ha intensificado hasta el punto de resultarme intransitable. Todo el contenido sigue disponible para los momentos en los que se precise. Desde el ÍNDICE tienes acceso todos los contenidos publicados hasta la fecha. Son más de 300 entradas. Buena semana.

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Roberto Molero

Bustiello

Esta semana nos acercamos a conocer el poblado minero de Bustiello. En el centro de interpretación Fernanda nos recibió para guiarnos en la visita. No es frecuente encontrarse con personas capaces de captar la atención, de poner el acento en lo que realmente tiene importancia y de abrir campos donde se nos invita a reflexionar y a hacer trabajar a nuestro cerebro. Yo me quedé encantado con cada palabra.

En las dos primeras fotografías de esta serie se pueden ver algunas de las cuarenta casas que forman en pueblo en su ordenada distribución.

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Los carteles que reciben al visitante, aunque atrapan mi atención desde el primer momento, cobran un sentido mucho más profundo a la luz de las palabras de Fernanda, su color, la expresión de los rostros, la explicación en el texto…

 

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Como siempre me paro en alguno de los detalles de letra cuidadosa y tiempo detenido.

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En el exterior visitamos la iglesia de San Claudio de Bustiello. Se puede ver en las siguientes fotografías de esta serie: una talla de una locomotora en un plano frontal, una talla en el púlpito y una de las vidrieras emplomadas. Las sillas son las originales. La penitencia parece que tiende a ser más llevadera para quienes ocupan los puestos más relevantes. Sus rodillas, menos acostumbradas al suelo que las de los más pobres, agradecerían sin duda el mullido diseño de los reclinatorios. El pico y la pala se repiten como motivos decorativos como en el caso de la propia reja que da entrada al templo.

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El escultor dibuja un rostro serio. Personaje doblemente enriquecido , aparentemente impertérrito, recibe el regalo de los agradecidos trabajadores. Esos que construyen su vida alrededor de la nueva industria.

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La última imagen es una vía de doble dirección, viene del pasado, un legado que nos explica en parte quienes somos. A su vez se dirige hacia un destino incierto. En el mismo momento en que estoy escribiendo, las centrales de la región siguen quemando carbón y lanzando a la atmósfera su vómito de humo (cumpliendo con la normativa europea). Se supone que seguirán funcionando más allá del 2030.

El cierre de las minas en España hace necesaria la importación de carbón desde destinos tan dispares como Rusia, Indonesia o Colombia. Así alimentamos la centrales térmicas que han de proporcionar parte del soporte energético necesario para mover los nuevos coches eléctricos entre otras cosas. El desmantelamiento de todas las instalaciones deja un rastro oscuro. Hay sangre, oficio y un aroma de sombra y decadencia que tiñe las cuencas.

El enlace a la serie completa:  Flickr

 

Roberto Molero

Beatriz Sanjuán en Tineo

Entre las sombras un paraguas espera su turno. Cuando empieza la función el tiempo cambia y el mundo entero se transforma para recibir ese momento gratuito donde todo es posible.

Bajo las palabras mágicas del cuento, “érase una vez…”, se cuecen todas las comidas, se abren todas las puertas y se descifran todos los enigmas.

A través de los cristales de mi cámara me embeleso con los semblantes de los más pequeños. Es allí donde reside la esperanza.

Un espacio abierto, un lienzo donde trazar a su antojo, un hogar por construir entre mil problemas por resolver, eso es un libro. Lejos estamos de ser capaces de elegir el camino que otros debieran recorrer. Ciegos estamos si no somos capaces de ver la trampa.

Entre la experiencia que otorgan los años vividos me va naciendo la idea de que tal vez sea mejor acompañar que dar indicaciones y escuchar antes de decidir nuestro discurso.

Beatriz despliega una selección de libros construida a base de un conocimiento sólido y perfectamente fundamentado. Poco a poco nos vamos empapando sin apenas darnos cuenta de una experiencia vital donde las voces de los otros también cobran sentido, donde podemos preguntar y sorprender, donde se puede reír sin permiso y encontrar la manera de pensar libremente. 

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Es para mí especialmente gratificante poder documentar brevemente estas actividades que me parece que encierran más de un tesoro.

Dejo a continuación el enlace a la serie completa: Flickr

Finalmente comparto un pequeño vídeo de tres minutos que recoge algunos momentos de la sesión.

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Roberto Molero