Grand Splendid

Se dice que el teatro nació en Atenas, Grecia, entre los siglos V y VI Antes de Cristo. Los atenienses celebraban los ritos en honor a Dionisio, dios del vino y de la vegetación. Estas primitivas ceremonias rituales acabaron evolucionando hacia el teatro, constituyendo uno de los principales logros culturales de los griegos. Yo sospecho que comenzó mucho antes de esto de alguna manera y en algún sitio que desconocemos.

El siglo de oro llegó con fuerza irrumpiendo en escena con pasión. Hoy en día son muchas las compañías teatrales que continúan representando las obras desarrolladas en aquel entonces que sorprenden por su ingenio y por su esencia atemporal.

El cine, la televisión y la modernidad en general de alguna manera cambiaron de escena y los teatros fueron quedando poco a poco arrinconados. En cada ciudad vemos como hermosos edificios teatrales son reconvertidos en cines, tiendas de comida, gimnasios o centros de estética.

Cuando mis hijos eran pequeños disfrutaron de una magnífica programación de teatro en Gijón financiada con fondos de las cajas de ahorros. Desgraciadamente el movimiento cesó al desaparecer el dinero. Oscar era muy pequeño cuando al salir de una función nos dijo: Lo bueno del teatro es que estás allí cuando sucede.

En Buenos Aires son numerosas las calles que ofrecen teatro. Hay muchos edificios, artistas, espectáculos y además un público dispuesto a entablar el diálogo. El telón parece moverse con más vida que en otros lugares. Uno de los teatros más emblemáticos sin embargo también fue víctima de una transformación.

El Ateneo Grand Splendid es un espacio que destaca por situarse donde lo hiciera el teatro Grand Splendid,​ habiendo conservado la arquitectura original, pero estando a su vez adaptado para funcionar como librería.

En la primera fotografía que presento se ven dos enormes edificios apuntando al cielo como hacen en Nueva York. Hay muchos árboles hermosos y de grandes dimensiones adornando la ciudad de Buenos Aires. A veces son capaces de ocultar el asfalto casi por completo.

Sigue una serie de fotos del teatro en cuestión incluyendo un detalle del cuadro eléctrico con esos rayos de luz que surcan el tablero.

Luego en la calle, la terraza de un bar con su cartel de fondo, el edificio rojo y las columnas de otro edificio imponente semioculto en las sombras.

Antes del regreso en metro (El subte) dejo el enlace a la serie completa como es habitual.

Fuimos al teatro a ver una obra en una pequeña sala. La casa de los caballos escrita e interpretada por Rodo Ramos. Puedes ver la reseña escrita por Micaela Fe Lucero en el periódico La voz pinchando en el enlace: Aquí. Para mi fue una experiencia magnífica.

A pesar de todas las dificultades parece ser que el teatro sigue resistiendo el paso del tiempo. Hay momentos para sentarse cara a cara, soñar sin intermediarios y sentir que estamos allí cuando sucede.

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La serie completa: Flickr

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Roberto Molero

La puerta (La Recoleta)

Siempre me llamaron la atención los cementerios. Llevaba mucho tiempo queriendo reunir una colección de fotografías que recogiera esas luces que se dispersan en estos lugares insólitos tan cargados de sentimientos. Pretendía describir las líneas que simplemente se intuyen donde la ciencia y la razón son incapaces de transitar.

Pocos somos los que aún hollamos esta tierra en comparación con todos aquellos que ya la han abandonado a lo largo de la historia. Una de las principales características que nos definen como seres humanos es la conciencia de ser. Viajamos por una senda que nos lleva inevitablemente a formular la gran pregunta:

¿Hacia dónde vamos?

Existen actualmente unas 4.200 religiones que pretenden responder a esto. Muchas más han desaparecido y se desconocen. Siempre se necesita una fe que te guíe por el laberinto. Sus libros sagrados parecen contener todas las respuestas que se puedan precisar. Más del 75% de la población global se reparte entre cristianismo, islam, hinduismo y budismo.

Fruto de nuesta situación personal nos bañamos en el mar de las creencias que nos alcanzan y presiento que la mayor parte de nosotros, incluso los más religiosos, nos miramos reflejados en un espejo de dudas al menos en algunas ocasiones.

Recuerdo a mi abuela hablar muy a menudo de la muerte. La veía muy cerca, aproximándose inevitablemente. No tenía inconveniente en expresar sus dudas. Al pasar la puerta ¿Abrá algo detrás o simplemente se trata de un final definitivo? ¡Allá vamos…!

La oía desde niño y siempre guardo la misma imágen de ella, como si fuera una fotografía. «El niño se puede morir, pero el anciano no puede vivir.» Solía decirme.

Aquellas palabras me llegaban tangencialmente, las sentía desatinadas. Yo vivía en un mundo de dibujos animados donde todo podía volverse a rehacer a mi antojo.

Esta pequeña serie que puedes ampliar pinchándo en el enlace que aparece antes de la última foto fue tomada integramente en el Cementerio de la Recoleta. No se ajusta a la idea idea original, pero pasear entre sus muros escuchando algunas de las historias que alberga el recinto me hizo pensar que merecía un reportaje exclusivo.

La primera de las fotografías parece un espectro emergiendo de las sombras. Hay un libro de piedra que descubrirá sus secretos a quien pueda separar sus páginas. También hay un toro de mirada sombría y un personaje que parece apuntar al verde de los árboles como si hubiera olvidado el significado de la vida.

Después aparecen Salvador María del Carril y su mujer Tiburcia Domínguez que protagonizan una historia curiosa de enemistad eterna. Puedes conocerla pinchando aquí: Infobae.

Después de una fotografía de un busto imponente recortado contra un cielo oscurecido se encuentra la del candado escoltado por las telarañas guardianas del tiempo.

Hay un angel y también un buitre. Dos símbolos opuestos, tirando con fuerza hacia sus dominios.

Antes del vídeo enlazado se encuentra la Tumba de Liliana Crociati de Szaszak. La joven de 26 años de edad y su esposo Janos Szaszak se encontraban en una habitación del segundo piso en el hotel Piz Buin, a 64 kilómetros al oeste de Innsbruck, Austria cuando por la noche y mientras dormían un alud embistió la ventana de su habitación. Ambos fueron encontrados por los equipos de rescate, Jancsi sufrió un cuadro de hipotermia el cual fue revertido en poco tiempo, en cambio Lili no corrió con la misma suerte. Está representada a escala real con su vestido de novia, con su anillo de compromiso y su mano descansando sobre la cabeza de su querido perro Sabù. El hocico del can suele verse reluciente ya que existe la creencia popular que es de buena suerte tocarlo.​

He querido enlazar un vídeo que me ha parecido muy interesante de Dario Sztajnszrajber: Mentira la Verdad junto al Ballet Folklórico Nacional. El cuerpo, el colapso, el amor, lo contemporáneo, la vocación, la posverdad, lo animal y la deconstrucción son los conceptos que se abordan tanto a través del pensamiento como de los cuerpos. Descubriremos cómo la danza y la filosofía se encuentran.

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La serie completa se puede ver en el enlace: Flickr

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Roberto Molero

Fundación Mempo Giardinelli

No pocos son los esfuerzos que se suman a la tarea de construir un mundo más acogedor y habitable. Por todas partes y en todos los países nacen iniciativas que surgen de un deseo que traspasa lo personal para preocuparse por lo ajeno. Una actitud profundamente humana que en incontables ocasiones conduce a encrucijadas imprevisibles.

 En los años en los que viví en Nicaragua fui testigo de una cantidad impresionante de proyectos que pretendían arreglar el mundo. Sin dudar de la buena voluntad de ninguno de ellos sinceramente sentía que muchos de ellos terminaban en un callejón sin salida.

 Hay una posición casi universal que implica desigualdad. Aquel que pretende ayudar de sitúa en la parte de arriba y toma las riendas del juego para salvar a ese otro que inevitablemente ha de encontrarse en la parte de abajo.

 Este planteamiento que siempre me ha parecido desafortunado se sigue dibujando una y otra vez con diferentes colores.

La desigualdad es una piedra que nos hiere profundamente. La diferencia por el contrario nos enriquece. Somos diferentes de pensamiento y forma, pero idénticos de origen y destino.

 Hay otras maneras de comunicarse. Nos podemos poner al mismo nivel, abrir los ojos, escuchar antes de hablar y cuidar con respeto cada movimiento agradeciendo tanto lo que ofrecemos como lo que recibimos.

 Conocí la Fundación Mempo Giardinelli por casualidad, viajando al lado de Beatríz en una de sus actividades. La lectura al igual que hace la música tiende a formar un lecho adecuado para jugar a pensar libremente. No se puede pedir más.

 Las fotografías pertenecen a una de las actividades organizadas por la fundación. Los maestros van recogiendo herramientas que podrían utilizar en el aula mientras Beatriz Sanjuán y Graciela Bialet van ofreciéndolas. El entusiasmo y la pasión forman comunidad. Por lo que pude ver, los sueños se dieron cita una vez más y el mundo al menos por un momento pareció brillar con mayor intensidad.

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La serie completa es extensa y contiene 169 fotografías disponibles en el enlace: Flickr

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Roberto Molero

Resistencia

Llegamos cansados a la ciudad de Buenos Aires donde Graciela con el conductor Joaquín nos recogen en el aeropuerto de Ezeiza. En el trayecto charlamos animadamente acompasados por una alegre familiaridad que invade el ambiente.

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Nos acomodamos en el departamento ubicado muy cerca de la feria del libro donde acudiremos en los próximos días.

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Muy cerca de allí capturo un encuadre premonitorio.

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Bajo los puentes de la ciudad los artistas de los muros despliegan sus voces.

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Una actividad programada nos empuja a volver a elevar el vuelo. El río de la Plata extiende sus brazos de pulpo por la llanura mientras el reflejo del sol sobre el agua podría explicar el origen de su nombre.

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Tableros multicolor preparan el juego de una nueva partida. Un interrogante en forma de nube salpica el aire con los enigmas propios de la novedad.

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Cámara en mano voy recogiendo una muestra de la obra de tantos artistas que van confiriendo carácter propio a la ciudad.

La “Bienal Internacional de Esculturas” que se realiza desde 1988 en la ciudad de Resistencia, Argentina, es un concurso organizado por la Fundación Urunday y el Gobierno de la Provincia del Chaco -conformando el ‘Comité Organizador’. En cada edición, entre diez y quince artistas del ámbito regional, nacional e internacional son previamente seleccionados teniendo en cuenta su participación en éste u otros certámenes previos. Durante el plazo de una semana, deben realizar su obra al aire libre y a la vista de los visitantes. Al finalizar la semana, el sábado por la noche, se lleva a cabo una ceremonia de clausura, con su correspondiente entrega de premios. Al finalizar el concurso, las obras son expuestas durante 60 días. Luego de este tiempo, son repartidas en distintos puntos de la ciudad bajo el título de Patrimonio Cultural de la Ciudad de las Esculturas.

El concurso es el evento más importante que se lleva a cabo en Resistencia y esto se ve reflejado en los visitantes que reciben los escultores por día y los asistentes al acto de clausura. En los alrededores del área de trabajo se realizan distintas actividades culturales, como seminarios de arte, conciertos y espectáculos.​

El eslogan con el que históricamente la Fundación Urunday presentó este certamen es el siguiente: «Invitamos a todos los habitantes del planeta a sentir la calidez de nuestra gente. Y les aseguramos, que en cada invierno de sus vidas, habrá un Chaco y una Resistencia, la Ciudad de las Esculturas»

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La noche húmeda se hace cargo de la ciudad. En uno de los escaparates iluminados se muestra una imagen del Gauchito Gil.

El Gauchito Gil es una figura religiosa, objeto de devoción popular en la Argentina. Su fundamento histórico está en la persona del gaucho Antonio Plutarco Cruz Mamerto Gil Núñez, de quien se sabe poco con certeza.​No está comprendido dentro de la liturgia oficial católica (se lo considera un «santo popular»), ni en la evangélica.

Nació en Pay Ubre, cerca de Mercedes, en la provincia de Corrientes, alrededor de 1840 y fue asesinado el 8 de enero de 1878 a unos 8 kilómetros de la misma ciudad.

Aunque se conocen tres versiones diferentes de su historia, la más extendida dice:

Antonio Gil fue un gaucho rural, que tuvo un romance con la hija del comandante. Esto le hizo ganar el odio de los hermanos de la hija del comandante, y del jefe de la policía local, quien había cortejado a esa misma mujer. Como consecuencia del peligro que implicaba, Gil dejó el área y se alistó para pelear en la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870). Luego de regresar, fue reclutado por el Partido Autonomista para pelear en la guerra civil correntina contra el opositor Partido Liberal, pero él desertó. Dado que la deserción era delito, fue capturado, colgado de su pie en un árbol de espinillo, y degollado. Antes de ser ejecutado, Gil le dijo a su verdugo que debería rezar en nombre de Gil por la vida de su hijo, quien estaba muy enfermo; al principio, el verdugo desconfió de él, pero cuando regresó a su hogar, el verdugo encontró a su hijo casi agonizando, desesperado, el verdugo le rezó a Gil y su hijo sanó milagrosamente. Él le dio al cuerpo de Gil un entierro apropiado, y las personas que se enteraron del milagro construyeron un santuario, que creció hasta hoy.

Se toma la tradición de envolver con banderas rojas o pintar de rojo los santuarios de veneración al Gauchito Gil, dado que es el color que caracteriza al Partido Autonomista en la provincia de Corrientes.

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Enlaces a las carpetas: Vuelo a Resistencia (26 fotos) y las fotos de la ciudad: Resistencia (43 fotos).

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Roberto Molero

Corrientes

Por un momento me sentí perdido. Me ví girando en el aire como un copo de nieve sin identidad. De pronto, un pasillo del aeropuerto se abría bajo mis pasos mientras la luz filtrada dibujaba un camino perfectamente definido.

A orillas del río Paraná los colores del atardecer se mecen al ritmo de las aguas. Un árbol hermoso nos abre las pueras de su casa.

En el paseo la gente se mueve lentamente. Algunos depositan temores en el olvido y otros plegarias en el cielo.

El puente General Manuel Belgrano que atraviesa el río, comunica Corrientes con las vecinas ciudades de Barranqueras y Resistencia en la provincia del Chaco, por donde transitan diariamente miles de personas.

Una luna artificial forma parte de la escena que cierra esta serie.

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El Paraná es un río del centro-este de Sudamérica que fluye a través de Brasil, Paraguay y Argentina. Tiene una longitud de 4880 kilómetros que lo sitúan como el segundo río más largo de América del Sur —tras el Amazonas— . ​

El Paraná moviliza un caudal colosal de 16 000 m³/s. Se lo clasifica como río aluvial, porque transporta en su caudal sedimentos, tanto por arrastre como suspendidos en el agua, que transforman constantemente su propia morfología generando bancos e islas.​

En su desembocadura, el Paraná conforma un delta en constante crecimiento, producto de los sedimentos que aportan, principalmente, los ríos Paraguay y Bermejo. Al desembocar en otro río, dicho delta tiene la particularidad de ser totalmente de agua dulce, a diferencia de otros grandes deltas del mundo.​

El enlace a la serie completa: Flickr

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Roberto Molero

Vuelo nocturno

Acunado por el balanceo de la aeronave y sumergido en la obnubilación propia de los cambios horarios veo espejismos en la noche desierta.

Las estrellas prueban el sabor de la tierra y forman grupos ordenados tatuando la noche.

Mucho más tarde el amanecer llega lentamente cortejado por los colores intensos que anuncian su llegada.

Por fin, después de tomar tierra, el horizonte abandona su silueta para dibujar un bosque ardiente plagado de misterios y sediento de albergar nuevas aventuras.

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El enlace a las 24 fotografías de la serie: Flickr

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Roberto Molero

De eso no se habla

El 8 de Octubre del año pasado se celebró un encuentro entre editores en Gijón. Se trataba de una mesa redonda donde los ponentes intentaban reflexionar sobre todas esas cuestiones que solemos dejar en el tintero por diferentes motivos.

Me resulta sumamente interesante atrapar estas preguntas al vuelo para darles respuesta de un modo personal. Pocas cosas se me ocurren que por su naturaleza sea necesario mantenerlas silenciadas, sin embargo son muchos los campos que vamos colocando en estanterías por las que nunca pasamos.

Los pequeños crecen en la curiosidad, pero parece ser que el paso del tiempo, en ocasiones, nos va reduciendo el abanico y acomodando nuestro círculo a pequeños rincones de confort.

Cien maneras de dibujar un sueño es un taller realizado en el colegio del Llano por Oscar y Beatriz el jueves de la semana pasada. Los niños participantes realizaron una obra conjunta donde cada cual aportaba sus propios deseos. Siguiendo la línea de pensamiento trazada anteriormente me pregunto por mis propios sueños, lo difícil que me resulta dibujarlos y cómo lo que espero de la vida va cobrando formas totalmente nuevas con el paso del tiempo.

Mas abajo muestro unas fotografías de una librería: El bosque de la Maga Colibrí. Allí se acogen cantidad de actividades y otros tantos libros destinados a llevarnos a lugares abiertos donde dejar fluir la palabra y empaparse libremente de sensaciones.

Cierra la serie la luna llena del 26 de Abril. Seguramente con un aspecto muy similar al que presentaba hace miles de años. Pocos habrán sido los sueños que no hayan sido alumbrados por el astro plateado.

Y hasta aquí llegamos, arrastrando sueños y quemando escarcha.

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La serie completa de las fotos de eso no se habla contiene nada menos que 80 fotografías que puedes ver pinchando aquí: Flickr también puedes ver las 23 secuencias que componen el libro cien maneras de dibujar un sueño pinchando aquí : Flick

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Roberto Molero

La visita

Los amigos de mis amigos tal vez sean mis amigos. Aunque se dice que el mundo es un pañuelo hay ángulos desde los que parece bastante grande.

Viajar siempre me ha resultado una experiencia necesaria para desencajonar la mente y abrir paso a otras maneras de entender la vida.

Mostramos orgullosos los lugares que bien conocemos a los recien llegados. Volvemos a pisar sobre nuestras huellas renovando la mirada. Ciertamente cada momento es irrepetible y atesora un valor incalculable.

Pasear al lado del mar es una experiencia que nos entrega sin esfuerzo un pedacito de infinito. La playa de Salinas nos conduce hasta el camino que se interna en las dunas.

Charlamos mientras el sol y la lluvia juegan al escondite. Compartimos el mismo espacio-tiempo y dejamos constancia en una fotografía tomada desde el mirador de la playa de la Ñora.

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La serie completa contiene 22 fotografías que están disponibles pinchando en el siguiente enlace: Flickr

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Roberto Molero

De campo y playa

Llegamos al decimosexto viernes del año 2022. Aprovechando una pequeña ventana de buen tiempo, algunos valientes se lanzan a disfrutar de la playa sin aglomeraciones. El agua está fría, pero lo importante reside más en la experiencia que en la temperatura, como bien saben los pequeños.

Casi todo el mundo puede reconocerse corriendo sobre la arena e intentando eludir las olas. Todos se mojan y todos se sorprenden. Las madres agotan la ropa seca mientras los niños exprimen la tarde hasta temblar de frío.

Dibujamos enigmas en la playa esperando que el agua pueda resolverlos a su paso. Jugamos con el entorno, que se vuelve de pronto aterradoramente accesible. Todo se transforma, haciéndose sensible a los sentidos. El olor inconfundible, aderezado con un sonido propio, una luz húmeda y un tacto inolvidable de espuma y sal.

Bajo el agua se dibuja un mundo submarino impredecible, compartido por un cormorán que se alimenta repetidamente en un banco de peces.

El cielo habitado traza nuevas perspectivas.

Nunca conocí un niño alejado del juego. Parece que la imaginación y la experiencia se necesitan tanto en los primeros años que lo demás siempre ocupa un segundo plano.

La edad nos va volviendo un poco más serios. Nos crecen relojes en las muñecas y dejamos de perseguir cangrejos. No me quejo del destino del adulto pues también es necesario que permanezca en su lugar para mantener el equilibrio.

Una vez me enfrenté con el mar y era un duelo a muerte. Yo era un niño y las olas rompían mi fortaleza. Superadas mis defensas, me lancé a por mi enemigo con las manos desnudas, buscando sangre. El mar me devolvía una y otra vez a la orilla repeliendo mi ataque y bloqueando mis golpes. Yo persistía en mis intenciones, atacando cada vez con más fuerza y determinación. Agotadas todas mis posibilidades y completamente exhausto quedé tendido en la arena. Me había dado por vencido. Desde entonces, lo supe. El mar me había ganado un duelo a muerte y un día vendría a cobrar su deuda.

Miro el horizonte azul. Parece ser que me ha concedido un día más, antes de reclamar lo que le pertenece. Y esa certeza es lo que me hace sentir tremendamente agradecido.

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La serie completa la forman 37 imágenes. Comparten la misma ubicación donde se encuentran otras series realizadas en el misma lugar aunque en otra fecha. Esto hace que el enlace que propongo nos muestre nada menos que 180 fotografías en la playa de la Ñora que puedes desempolvar pinchando aquí: Flickr

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Roberto Molero

Sardinero

Paseamos por Santander hasta llegar a la playa del Sardinero mientras el mar impone su presencia.

Las imágenes se van colocando ante la cámara buscando su oportunidad. En el parque de la Magdalena se exponen tres embarcaciones que llegaron navegando desde Méjico. En los carteles aparece la figura de Vitar Alsar, aventurero infatigable que protadonizó travesías increibles. Por tres veces en sencillas balsas consiguió arribar en costas australianas partiendo del Ecuador.

«En el tercer intento no fue una sola balsa, sino tres balsas (Guayaquil, Aztlán y Moolooaba), que partieron el 27 de mayo de 1973 de Guayaquil, Ecuador y alcanzaron las costas de Ballina, Australia con 179 días de navegación el 21 de noviembre de 1973. Con un recorrido de 14 000 km, (9000 millas), se registra la navegación más larga en balsas. Con este hito, Alsar reconfirmó que es muy posible que navegantes de Sudamérica hayan poblado la Polinesia e incluso la misma Australia hace miles de años.«

Resulta impresionante la tenacidad de algunas personas capaces de arriesgarlo todo por una idea que a todas luces resulta inverosímil en ese momento. Alsar creía en ello. A pesar de lograr lo propuesto la prensa achacó su éxito a la casualidad y precisamente esa incredulidad fué lo que le impulsó a demostrar lo contrario repitiendo el recorrido.

No parece sencillo averiguar el camino adecuado en cada momento. Escuchaba estos días una canción: Caemos como un ángel. Son siete minutos largos con una letra sin estribillo. Me encanta el resultado y cómo me hace navegar por sus numerosos versos desentrañando enigmas:

Somos sombreros al viento
A merced de las tempestades

A veces la culpa nos mancha las manos
Muerde si nos acercamos
Otras veces nos espera un lecho de plumas
Agua limpia de olas y espuma

El tamaño de nuestros asuntos
Es el de un destello imperceptible
Un cauce poco profundo
La ingravidez de un imposible
A veces nos perdemos sin darnos cuenta
Como las gaviotas en la tormenta

No te rindas
Sigue adelante

Se han quemado los puentes
A veces podemos cambiar las cosas
Como la luz en las baldosas
Otras veces no tuvimos suerte
El paraíso era un antro de mala muerte

Diego Vasallo

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La serie completa con 33 fotografías: Flickr

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Roberto Molero