El bosque de Cea

Siempre dispuesto a ofrecer su casa, abierto de par en par nos espera el bosque. Ayer la tormenta intensa dejó la atmósfera limpia. Siento el aire que me llena y su renovada esencia. Pequeños charcos salpican el sendero, hay un plano, como siempre, una intención, un bocadillo y bastante más adelante una sorpresa.

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Un momento para aprender a escuchar, dar espacio a las sensaciones , dejarse invadir por un espacio entrelazado con el tiempo.

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En la parte baja del valle el camino se pierde entre el barro. No hay marcas. Los accesos se vuelven impracticables y se acumulan nuevas nubes cargadas de agua. Aparece la inquietud. Buscamos la salida. Nos resistimos a dar media vuelta, pues se trata de una ruta circular y hemos atravesado unos barrizales que no quisiéramos retomar. Después de un buen rato de analizar el terreno encontramos una vía dificultosa e insegura.

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Al final de la ascensión encontramos el camino. Las nubes me parecen menos amenazadoras y el horizonte inmenso. La sensación de superar una dificultad se apodera de mi mientras avanzamos despreocupadamente hacia la meta.

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El resto de la serie aquí: Flickr

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Roberto Molero

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Arpa de hierba

Una mañana y un propósito. Seguidamente una idea y una decisión. Luego una dificultad, un desenlace y por fin… allí estamos.  Patricia y Luis tienden su manto al viajero de forma generosa y sus modos no pasan desapercibidos. El tiempo esquivo se encabrita, pero la tarde es serena, las luces acarician la ventana y por fin me atrevo a aceptar su regalo por completo.

Si pasas por Asturias, cerca de Llanes y buscas un alojamiento, no podrás encontrar mejor lugar que Arpa de hierba. 

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Con las primeras luces de la mañana desplegamos el mapa. Luis nos indica una senda situada cerca de la casa y cambiamos nuestros planes.

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La senda fluvial del Nansa.

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Volver a caminar, aceptar los limites naturales, exponer los sentidos y de este modo colocar una ficha más en el tablero de la vida. El agua me trae esperanza y con ella un torrente de canciones, espuma y barro. Me miro las manos que aun permanecen firmes anhelando conocimiento. El verde cierra el cuadrante.

Aunque no pueda percibir un destino presiento la confluencia de miles de líneas que llamaron paralelas por un defecto de perspectiva. Allí es donde espero poder estar. En el lugar apropiado en la última de las horas perdidas.

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Roberto Molero

Botánico Gijón

El sonido seco de la puerta al cerrarse persiste en mi cabeza.
Al otro lado el mundo.
Dejo la casa con una mezcla de sentimientos. Después de recorrer parte del planeta regreso al origen tal vez un poco más consciente de mi continuo desgaste.
Tomando perspectiva la importancia de las cosas se transforma. Llega un momento en que me veo nadando en el centro de un océano inmenso, buscando una forma objetiva de analizar la situación en ese entorno, y es entonces cuando me parece irrelevante el rumbo que deba tomar tomar ni cualquier otra consideración que pueda hacerse. Acerco el zoom lo máximo que puedo a este momento preciso. Empiezo por lo que está en mi mano. Me decido por el Este y elaboro un esquema mental: Una hora de braza, otra de crol y la siguiente de espaldas.
Amanece cuando comienzo a dar la primera brazada.

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Con qué rapidez desaparece en tiempo en esta nueva jungla. La horas son devoradas en cantidades asombrosas y sus depredadores se multiplican cada instante.

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Y así, de pronto y como siempre me veo claramente. Sumergido en la rotación permanente, imaginando un nuevo destino.

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Destilo estas imágenes para rescatarlas más adelante, en el invierno más frío, cuando solo quede hielo y escarcha.

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“Hay más tiempo que vida” repito una y otra vez para poder recordarlo.

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Tal vez me espera el agua fresca, las notas sorprendentes o la oscuridad sembrada de estrellas, pero seguramente será solo una impresión. Como le decía “Gandalf ” a “Elrond” : Es en “los hombres” en quien hay que poner la esperanza.
Vuelvo con la intención de reanudar el camino saltando de viernes en viernes entre las rutas, los viajes, las sensaciones y las flores. También espero encontrar tu presencia al otro lado del río, desterrar el insomnio y restaurar el equilibrio.

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Roberto Molero

Un poco a veces.

Llegó un día de calor excesivo a la región. Estamos un poco libres. No es que no haya cosas urgentes en la bandeja de entrada, es que simplemente necesitamos colocar espacios verdes entre el asfalto e imaginar que ponerse las botas es todo un acto de libertad. La amenaza del hombre del tiempo esta vez no es un farol. Sofocante el primer aire se desploma sobre nosotros haciendo mella.

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Me hablan de un cuento sobre la princesa Griselda de Giovanni Boccaccio. Me dice Beatriz que siempre le pareció terrible y al escucharlo me parece aún mucho más terrible. Es un cuento de los que te hacen pasar un mal rato. Dejo el enlace: PINCHAR AQUÍ.

No recomiendo su lectura a nadie. No digáis que no lo he advertido.

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El suelo roca y el sudor permanente en un mundo al revés. Y es que hay veces que todo resulta un poco difícil.

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Una especie de espantapájaros me mira con cara de guasa. Esta vez toca regresar. Hay un gran incendio en Portugal, y muchas otras malas noticias. De esas nunca faltan, aunque algunos días pesan demasiado, como el calor de la tarde.

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Las calas son las que comienzan a desprender su energía positiva. No se puede desperdiciar. Tenemos que volver a recorrer la ruta completa. Habrá que sumar una entrada en el blog, programar el próximo concierto y organizar una barbacoa.

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Siempre me fijo en los helechos, en los recién nacidos y los inmensos, los secos y los verdes más furiosos. De un solo disparo tres hojas.

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La última imagen: casi un sendero, tal vez el cauce de un río. Un leve reflejo en el agua, un formato que no puede ser vertical ni tampoco horizontal. Como la vida: Un poco a veces…

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Roberto Molero

Abril en Mayo

Unas imágenes para Abril. Reunido con la familia me sumerjo inevitablemente en un océano de recuerdos. Hoy, que tan sobrados estamos de fotografías, añado las mías a la serie del día. Simplemente quería desearle lo mejor para el futuro.

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La serie completa se puede ver pinchando en este enlace: Flickr.

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Roberto Molero

Patrocinio

Esta semana he participado en una jornada informativa sobre Esclerosis Múltiple. Había mucha gente en la sala (como esperábamos)y yo albergaba muchas incógnitas. Me preocupaba el sistema de sonido, si me acordaría del discurso que llevaba escrito solamente en mi cabeza, si tendría sitio para colocar todos mis “accesorios”, etc…
Supuse que de todas formas podría aportar mi granito de arena. Tan solo un cuento, un osito llamado Patrocinio enfrentado a una realidad de cemento y ladrillo. Construí un escenario con puestas de sol y cielo estrellado, un diálogo abierto donde la realidad se pudiera colar sin dificultad por sus rendijas.

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Compuse una imagen formada pon una doble exposición para el cartel.
El título:”vivir hoy la esclerosis múltiple”.

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Llegué a casa contento, la noche era especialmente cálida y en mi casa no quedaba nadie despierto. Patrocinio se quedó en el coche. Lo envolví en mi bata de hospital a pesar de que le quedaba demasiado grande. Entonces me atrapó el sueño por sorpresa arrastrándome precipitadamente a su dimensión desconocida.
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Roberto Molero.

Despedida de Silvia

Ella se hizo un sitio a nuestro lado.

En las noches de tormenta prefería salir de su camarote para enfrentar la tempestad que refugiarse en la bodega.

Hablaba continuamente. Le gustaba abrir su corazón en la mesa y no tenía miedo de los delirios, de los sueños ni de la esperanza.

Tenía sincera la sonrisa.

Ayer nos reunimos para celebrar el tiempo compartido. Todo el mundo sonreía y algunas veces la emoción nos dejaba callados.

En mi laboratorio virtual comencé a “revelar” las imágenes que poco a poco comenzaron a tomar forma en la cubeta. Mi reflejo se perdió en la oscuridad de las paredes y mi locura me pareció solamente una más entre todas las que habitan el mundo.

Agradezco lo que me ha dejado y para ella son estas fotografías.

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La serie completa está en este enlace: Flickr


Roberto Molero

La cascada del Tabayón

El hayedo se viste de gala antes de que llegue el invierno, pero hay otras estaciones además del otoño. Pensábamos encontrar una primavera incipiente con tímidos brotes verdes, sin embargo el bosque madrugador ya impone sus tonos rutilantes.
Botas, mochilas, bocadillos, agua…Una rutina que no ha llegado a volverse tediosa. Recorrimos este lugar hace tan solo cuatro días y me he apresurado en procesar las fotos para compartirlas este viernes.

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Un pequeño chubasco nos sorprendió en el camino, un poco escasa resultó la comida, una vez más caminando al compás de mi respiración, dirigiendo la mirada alternativamente hacia el suelo y al paisaje, escuchando el sonido del mundo arañado por el agua y acompañado por completo me sentí feliz.

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Roberto Molero
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La serie completa la componen 88 fotografías que puedes ver y descargar en Flickr

Cartoneras (Resumen de un proyecto)

En estos días y hasta el 20 de Mayo del 2017 se exponen en el Bosque de la Maga Colibrí los trabajos realizados en varios centros municipales de Gijón. En estos talleres se realizaron obras colectivas utilizando materiales reciclados. EMTUSA ha financiado esta actividad propuesta por el equipo Tres Brujas. El 1 de Abril del año pasado publiqué una entrada en este blog con el título de” Cartoneras“.

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A continuación podéis ver algunos vídeos relacionados:

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Veo a la gente a mi alrededor nadando en un mundo en el que sobran muchas cosas. Vivo en medio de un bombardeo constante de información, publicidad, noticias, folletos informativos, carteles, anuncios… Todos parecer luchar encarnizadamente para hacerse un sitio preferente en el mercado de consumo, para llamar mi atención y para que me deje seducir por su propuesta.
En medio de esta batalla infinita aparece este oasis de cartón. Hay un turno para todos y libertad para elegir; se convierte ese excedente de recursos en una obra artística, hablamos un poco de nosotros mismos en vez de los famosos de turno, usamos cola para pegar en lugar de Control+C y conversamos entre nosotros sin una cámara como intermediario.

Después de haber participado reflexiono un poco mas sobre la experiencia. He tenido que tomar decisiones, ponerme manos a la obra y hacerlo en colaboración con otras personas. Pocas cosas ofrecen tanto por tan poco.

Termino con unas fotos de la exposición para los que no puedan acercarse a verla en directo.

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Roberto Molero

La cabaña

Algunos días sopla un viento frío y aterrador. Escucho distraído sus garras arañando mis ventanas.
Es mi turno; he de atravesar la tormenta, las gélidas aguas de la pereza, el desolado paraje de la indiferencia con sus primeros brotes de incomprensión.
No me lamento. Las toscas cicatrices protegen mi piel. Siento su contundencia arropando las zonas mas expuestas a la tempestad.

Sin embargo esta mañana hemos decidido quedarnos en la cabaña. He prendido un fuego que se renueva cada instante. Tus ojos tiemblan incandescentes mientras el tiempo se va ralentizando hasta que palpita casi imperceptible.

Allí estaba el amor. Justo a tu lado, con miles de aristas pero con una sola cara.

Allí estábamos de nuevo, los dos juntos, descifrando enigmas de domingo un día entre semana.

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Toda la información de este lugar en: Cabañas en los árboles


Roberto Molero