Estudio de grabación

Muchas horas pasamos encerrados en el estudio. Repitiendo una y otra vez las notas de cada instrumento, las voces y las ideas. Ya estamos en la fase final de la producción de nuestro segundo disco.
Ya puedo escuchar el conjunto, y disfrutar de la mezcla.
A veces unas paredes son mas que una celda y cientos de potenciómetros mucho más que un amasijo de controles.

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Algunos días parecen imposibles y las brechas insalvables. Mi piano un rompecabezas infinito, mis dedos insuficientes y la mente…una estepa azotada por el viento del este.

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De todos modos insistimos con nuestro producto hecho a mano. Canción a canción, nota a nota, letra a letra…

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Escucho una y otra vez el Master final tratando de ajustar los detalles y disfruto intensamente de lo que hemos creado. Más allá de todos los límites queda un resquicio para intentar compartir lo que somos.
Ahora sé a ciencia cierta que hay alguien mas ahí fuera que disfrutará con nuestras canciones y es precisamente este pensamiento anti-soledad lo que hoy me entusiasma.


Roberto Molero

Cumpleaños

El día empieza a despuntar a través de la niebla. Antes del amanecer atravesaba con mi bicicleta la capa de humedad oculta en la oscuridad. A mi espalda me escolta la nueva mochila con luces intermitentes que me regaló mi hermano por mi cumpleaños.

Alguien celebra hoy su propio cumpleaños, alguien que vive sumergida en un laberinto de actividades, haciendo equilibrios extraordinarios con su agenda y derramando su mirada inquieta por todos los rincones.

Aparto hacia los lados los minutos para hacer un hueco. Con el tesoro obtenido quisiera dedicar un momento para enviar mi felicitación.

¿Cumples un año más, o tal vez lo cumplimos todos? Pensaba en la evolución que sufrimos, en la dificultad de cambiar y también en lo inevitable de hacerlo.

Miro hacia atrás y me veo claramente a pesar de una memoria inconexa y plagada de lagunas. La erosión me ha ido modelando por dentro con intensidad pero me siento cómodo en su interior.

Te veo claramente al otro lado del espejo mientras me muevo al compás de la música recién horneada. Tan solo quería regalar una imagen. ¡Feliz cumpleaños!

Roberto Molero

 

 

 

 

 

 

Ausencias

He estado examinando el mundo en su detalle,

devorando la lluvia que empapaba mis desiertos.

Me he quedado a llorar mis pesadillas,

a correr deprisa sobre la nieve recién caída.

 

Se detuvo el tiempo en un compás determinado,

mezclando cada pista completamente vestido de incertidumbre.

Tengo menos, mucho menos miedo que ayer, no me importa que al final del túnel no se vea un resplandor, ni que falte oxígeno mas allá de la atmósfera. Hoy me siento presente, iluminado por aquellos que me quieren, respirando un aire que me llega hasta el fondo de los pulmones (con ayuda de mi inhalador habitual).

 

 

Roberto Molero

Bufones de Pría

Si hoy me viera en la situación de contar un cuento me encontrarían desprevenido. He comprado guisantes en la frutería, he recuperado algunas horas de sueño pendientes y he repetido los ejercicios de guitarra.
Mientras Beatriz corrige los exámenes la olla a presión canta su melodía, la lluvia acompaña intermitente esta escena cotidiana y la tarde se adormece.
Recientemente fuimos a ver los bufones. Desde tan cerca la naturaleza se ve muy grande. El mar se ve muy grande, las nubes enormes y los días se muestran anhelantes de nuevos horizontes…

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Hace pocos días los Reyes Magos regresaron a casa.
Si me pidieran una historia me pillarían con la mente en blanco, pensando en Graciela y su libro “Los sapos de la memoria” que me está encantando, o pensando en los últimos episodios de la serie de Sherlock Holmes. Tengo que terminar de grabar las voces de nuestro disco. Tendré que cambiar el frigorífico que está averiado y envejecido.

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He montado un pequeño vídeo que me hace sentir la fuerza del mar. A veces me reconforta ser muy pequeño, un minúsculo punto en un cuadro infinito. Creo que se debe a que desde un espacio infinitesimal es casi imposible equivocarse. Por mal que cantes si el coro está formado por millones de componentes no vas a conseguir estropearlo.

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Roberto Molero

Beleño, Sobrefoz y Abiegos.

Un paseo para comenzar el año. El bosque, como siempre mantiene sus puertas abiertas. Parece que el 2017 viene lleno de días por estrenar. Ya veremos de que somos capaces de rellenarlos.

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Estos pueblos pertenecen al concejo de Ponga. Protagonizaron un par de entradas del blog. Las podemos recordar en estos enlaces: Ponga (la lluvia) y Ponga (el sol).

Dejo el tercer enlace para recordar el día que vienen los Reyes Magos.

Hasta pronto.

Roberto Molero

El espectáculo debe continuar

Pues ya hemos llegado al final del año. Antes de abrir el telón de la última entrada reposa una corte de sillas vacías esperando visita.
El escenario se prepara. Cada foco ocupa su lugar, cientos de cables tratan de pasar desapercibidos y los técnicos cruzan los dedos para que todo funcione correctamente.
Detrás del momento decisivo se acumulan cientos de horas invisibles.
Al otro lado el público espera una sorpresa, un momento delicioso para poder saborearlo o tal vez ese abrazo desbordante que nos estremezca por completo.

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Una vez hechas las presentaciones no es posible la demora.

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Tengo los dedos endurecidos de tanto rozarlos contra las cuerdas y el mástil de la guitarra. Repito una y otra vez decenas de ejercicios y luego vuelvo a repetirlos. Me dejo sorprender por los grandes y a su lado me siento torpe. No se si me quedan muchas ideas o solo son unas pocas repetidas con diferente traje. Mi jaula parece al menos tan espaciosa como cualquier otra. La frontera entre el 2016 y el 2017 es inexistente. Es una uva artificial y una campanada.
El tiempo discurre silencioso pero me va erosionando. En este planeta inestable de fuego y lluvia me refugio en mi rudimentario espacio. No quiero dejar de temblar, de sentir la fuerza inmensa de todo lo que me sostiene.
No se que de que voy a pintar el nuevo año. Veo una gran colección de hojas en blanco. Me gusta pensar que aún me queda la posibilidad de trazar a mi antojo, cometer mis errores para poder saborear mis aciertos. Me gusta soñar que me dirijo con suerte hacia delante y que el futuro es luminoso. No tienen sentido las murallas, las armaduras ni los cerrojos en mi mundo.
A veces me parece que me enredo solo. En resumen: músicos para el fin de año en las imágenes y después de soplar, un deseo: ¡Feliz año!

Roberto Molero

Feliz Navidad

Sencillamente un Viernes más para desear Feliz Navidad a todos los que os habéis asomado a RADIOfotoGRAFIANDO en algún momento. Detrás de mi veo muchos días de trabajo intenso. Mucha maleza y algunas flores. Por delante veo muchos días de trabajo super-intenso. Mucha pereza entre algunos trazos de entusiasmo. Estos días prometen llenarse con gamas de colores demasiado saturadas. Seguramente sentiré la ausencia avivando las heridas, gastaré más de lo razonable, dormiré menos de lo necesario y soñaré con un espacio vacío donde no anuncien perfumes.
Afortunadamente aún queda la oportunidad de recoger momentos felices para destilar su esencia. Yo buscaré la manera de hacerlo y espero que puedas encontrar la tuya de una forma u otra. Como siempre en este espacio, completo la felicitación con una de mis fotografías. ¡Feliz Navidad!

Roberto Molero

Desfiladero de las Xanas

Se termina el otoño poco a poco, se termina el año suavemente. Un par de viernes más y habré completado los 53 que contenía el 2016. Tal vez pueda seguir transitando el camino hollado sin aferrarme a mi terca obstinación. Ya veremos. Nos visita un tesoro (quiero decir un amigo), y disfrutamos de compartir el oro (quiero decir el tiempo). Muy bueno por cierto (el tiempo).
Será mejor que abandone esta corriente de pensamiento que me está infectando y si os parece podemos internarnos en el túnel que nos lleva al desfiladero.

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Mucha luz al otro lado, un horizonte tras otro, un sendero arrebatado a la montaña…

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Un puente hacia un posible destino, los rayos luminosos que inciden con un ángulo invernal acrecentando las sombras, un árbol solitario en la ladera…

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Los habitantes del lugar que continúan viviendo cada día como el anterior, adaptados a su entorno natural, caminando en busca del bocado más sabroso.

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El camino de regreso. Hoy a pesar de la fiebre y de un sentimiento de abatimiento que no me abandona intento seguir el ejemplo de los pequeños ponys.
Las noticias terribles me duelen mucho esta mañana. Siguen cayendo bombas y disparando los fusiles. Siguen construyendo muros, levantando fronteras. Todos los oídos sordos, todas las voces mudas, las miradas ciegas golpean mi puerta.
Inútiles parecen las luces de colores, incluso las tres recetas destinadas a una gripe pasajera. Inútiles mis manos, mis palabras, mis aparentes destrezas.
Una preocupación insana, un dolor que no protege, que solo aporta sufrimiento se me pega. Pero como iba diciendo, trataré de esbozar una sonrisa, publicar esta mañana una aparente maravilla. Cielo limpio, todo verde, con un poco de amarillo, y paso a paso intentar buscar un punto de equilibrio, un lugar donde dejarme caer rendido.

Roberto Molero

Derubén café

Rubén posa para mi en su propio establecimiento. Nos conocimos en un concierto el día de su cumpleaños y nos invitó a tomar tarta. Le encanta bailar. Los pocos momentos que hemos compartido se han empapado por el torrente de alegría y entusiasmo que desprende. Desde mi punto de vista, previsiblemente incompleto, veo una persona feliz, y por una vez, pronuncio la palabra feliz sintiendo su significado pleno, sin restricciones ni enmiendas.

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Llama la atención este lugar que parece extraído de otro tiempo. Hay dos apartamentos que se pueden alquilar y una cafetería. Se respira un aire puro en esta especie de santuario erigido para charlar sin prisa. Como aquello que se ha hecho a mano, le envuelve un cariño que se percibe en todo lo que le rodea. Está situado en el pueblo de la Braña, cerca del aeropuerto de Asturias y se desmarca del entorno en su concepto.
Por los enormes ventanales penetra el horizonte para abrazar el interior y sus detalles.

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Carlos regenta el lugar y se ocupa de su funcionamiento. La especialidad de la casa es el Mojito. Me parece el lugar perfecto para una charla informal, para cerrar un negocio importante o para una declaración de amor. Merece la pena sin duda acercarse a este paraíso perdido. En su página puedes encontrar la dirección y como llegar:
www.derubencafe.com . Por último dejo una imagen que me resulta especialmente apropiada para resumir mis pensamientos: Dos hermanos compartiendo un instante al abrigo de las últimas horas de luz.

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Roberto Molero

Río Lobos

Llama el viernes a mi puerta. Insistente, presuroso…Golpea con fuerza y el ruido me despierta. Tercamente me encamino para acudir a la cita. Rebusco en el archivo y actualizo cinco momentos encerrados hace años. El primero es una ruta por el cañón del río Lobos; los niños aún podían llamarse niños. Empieza el día en las cabañas que nos alojaron y continúa por el camino que atraviesa el parque. Me detengo en retratar a varios habitantes de la zona: una libélula, una rana, un cuervo dándose un baño…

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El segundo momento se desarrolla en la playa de la Ñora. En una visita habitual aparecieron visitantes poco frecuentes. Dos jinetes para dos fotografías.

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En el tercero aparecen imágenes de una exhibición aérea. Vuelo en formación, tirabuzones de humo y una avioneta que serenamente va sobrevolando los edificios.

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El cuarto momento correspondo a otras dos imágenes colgadas en sus hilos…

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El último para el final. El mundo se detiene, desaparece el ruido de fondo y las estrellas brillan invisibles al otro lado de las nubes. Estamos terminando el segundo disco, ya falta muy poco para poder tocarlo con las manos. Como en la novela escrita por Michael Ende en 1973, siento que unos hombres grises atrapan el tiempo y lo devoran insaciablemente. Ayer me conté los años y vi que llevaba mal la cuenta. Me invadió la sensación de haber perdido uno en el recuento, un billete en la cartera, una idea novedosa arrojada a la papelera…
Espero que pronto vuelva a hacer la cuenta y me pase justo lo contrario, que todo se compense de alguna forma. De ese modo, en ese hipotético día venidero, espero encontrar la idea, el billete y el año que me faltaba.

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Roberto Molero