Taramundi

Muchas ventajas nos ha traído la evolución, el desarrollo de la industria y la modernidad en nuestra vida. Con la boca pequeña renegamos de la era digital, de la fría precisión quirúrgica con la que se dividen los ceros y los unos, pero aquí estamos. Nos iluminamos con luz artificial, nos asomamos al teléfono, a la televisión, al ordenador y a las tiendas rebosantes de productos para comprar en cada escaparate de la ciudad.
Desde un espacio seguro, echo la vista atrás, a lo analógico. Pilar utiliza un telar. Paciencia y conocimiento, el ingenio artesano que recobra nuevos valores.

.

.

.

A través de la ventana se dibuja un paisaje arcaico a penas salpicado por detalles propios de un futuro invasivo.

.

.

.

Muy cerca de allí perviven los restos de una civilización olvidada.

.

.

Como siempre un camino, una senda que nos interna en lo más intrincado del bosque para devolvernos mágicamente al mundo civilizado pasado un tiempo prudencial.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Palabras que no cesan, lazos de papel, el calor natural en la espalda…

.

.

Teixóis

.

.

.

.

.

.

Por fin la última imagen de la serie de hoy. una página que se marchita precede a la que renueva, ¿o es al revés? Vivimos atados al movimiento.

La serie completa se puede ver en: Flickr

Todo el universo en una sola canción. Muchas notas se repiten, otras caen a destiempo contaminando el pliego. En algún espacio se encuentra nuestra propia melodía. Somos incapaces de permanecer en silencio más que en unos breves instantes. Y tal vez sean esos espacios mudos los que le dan sentido a los otros.

Fuere como fuere la pelota está en juego. Cada uno en nuestro terreno tiene la oportunidad de aportar su muestra de color en el inmenso libro de la vida.

.

Roberto Molero

Anuncios

Playa de las Catedrales

Una playa solitaria es uno de los mejores lugares que conozco para reflexionar al ritmo de las huellas que van siendo creadas y destruidas en la arena. Robé las imágenes al mar hace unos días, y hoy le añado alguna de mis cavilaciones.

.

.

Ahora dejo que mis pensamientos se mezclen con la marea. De este modo van y vienen ideas diferentes, se mezclan, se agitan y desaparecen…

.

.

Sentí un pesar, dejé escapar un lamento en el encuentro organizado por Médicos sin fronteras en Oviedo. Me hubiera gustado estar al pié del cañón. Siempre creí que estaba destinado a la primera línea. Pero allí estaba yo, sentado en la butaca, rellenando una encuesta.

.

.

Me ilusioné con el nuevo proyecto musical. Una página en blanco, infinitas posibilidades, la capacidad personal, dejar fluir las ideas e intentar atraparlas… Sentí el vértigo del abismo.

.

.

Cada segundo una batalla. ¿Dónde encontraré el equilibrio? Mi pensamiento está un poco disperso y mi corazón dolido. Me quedaré un rato aquí en la orilla viendo pasar el agua inquieta entre mis nudillos.

.

El tiempo es el más valioso de los tesoros y la libertad de usarlo el mayor de los privilegios del hombre. Cada gota de este fluido irremplazable gotea sin descanso en la hierba fresca, en el río, en las facturas de la luz, en la hora de comer, en el libro de la mesita de noche, en mi metrónomo, y en los ojos de aquellos que reflejan los míos.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Todas las fotos de la serie se pueden ver en: Flickr

En Marzo del año 2009 tomé las primeras fotos en esta playa y publiqué una entrada en Enero del 2014 : Las Catedrales.

Roberto Molero

North country trail

Una inmensa masa boscosa se extiende por el norte del continente americano. Estamos en el estado de Michigan. Las carreteras que surcan el terreno se ven escoltadas por una fronda espesa y salvaje. La gran cantidad de agua y la calidad del terreno hacen que el crecimiento de las especies arbóreas sea mucho más rápido de lo que cabría esperar por su climatología.

El invierno es amplio y contundente, entonces el mundo parece detenerse bajo el frío y el hielo. sin embargo la primavera brota con una energía increíble. Después aparece el verano de forma pausada asociado a la hora de la visita. Por sus rendijas nos colamos en el marco de las fotografías de hoy.

Parece que todo está un poco lejos. Da la impresión de ser muy natural o primitivo. El aire no está hecho de la misma materia.

Por dentro es ingenioso y despierto. Abundante en detalles y fuerte como las mareas…

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Algunos otros momentos se adhieren al presente, tratando de sobrevivir a los abrasadores azotes del olvido, atravesando caminos de hierro, descifrando el dibujo celeste, haciendo equilibrios sobre ruedas, en una casa adoptada y en los días de pesca.

.

.

.

.

.

.

.

.

Roberto Molero

10º Aniversario del Bosque de la Maga

Nunca encontraré palabras para agradecer lo suficiente el empeño de algunas personas. Aquellas que buscan la forma de mirar un poco más lejos.

De su mano he ido aprendiendo a caminar sin retorno, fijando mi vista en los libros que ilumina el bosque, arañando las paredes transformadas por grandes ilustradores, dejándome querer por los creadores de sueños…

Ya se cuenta una década navegando por los procelosos mares de la lectura. Sin duda se trata de una experiencia que ha ido calando en los marineros, ha forjado el carácter de la tripulación, pero también de todos los pasajeros que hemos comprado billete.

Desde la proa del barco, con el viento azotando la cara, he visto en el horizonte que el simple hecho de “disfrutar” resulta ser mucho más necesario de lo que me habían contado.

Haciendo recuento de lo vivido atesoro muchos momentos felices, y esto me reconforta. Pero hay algo más que divertimento. Cada destino en el mapa ha sido diseñado con mimo. Esa forma suya de viajar, de abrir la mano con una invitación, de dirigir la mirada hacia el cambio y el pensamiento crítico, es lo que realmente me enamora.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Para completar la presentación y los fantásticos vídeos preparados para la ocasión contamos con la demoledora actuación de Ffidrigo. Un auténtico lujo. Un sonido maravilloso y un espectáculo impecable.

.

.

.

.

Añado un vídeo realizado por un servidor de una de las canciones que interpretaron esa velada:

.

.

Me despido con cuatro imágenes y reitero el agradecimiento a todos los que de alguna manera han hecho posible y transitable el enorme Bosque de la Maga Colibrí.

.

.

.

.

.

Roberto Molero

Vega de Pociello

A veces resulta difícil encontrar un camino practicable. Una senda sencilla que no esté llena de barro, que no lleve a un precipicio, que no sea pasto de las llamas…
Algunos días los golpes inesperadamente repiten el mismo blanco, como si estuvieran dirigidos por una mano invisible. Y llegan violentamente impactando en el más vulnerable de los espacios.
La semana pasada paseaba por el bosque, en el concejo de Caso (Asturias). Como siempre recogí algunas imágenes colgadas del tiempo. Limé sus aristas a mi antojo para poder traerlas hasta aquí. Pero un viernes más tarde se han multiplicado los incendios dejando un rastro de ceniza y hambre.
El retraso natural en las publicaciones reinventa las fotografías. Sus tonos parecen más oscuros, y el bosque se muestra triste y silencioso por lo que ha de venir, o por lo que ya ha pasado.
El aire puro y el venenoso comparten espacio, separados solamente por breves lapsos temporales. La fiesta se torna en desgracia y la risa en llanto con asombrosa velocidad.

De modo que aquí estoy de nuevo. Llorando unas lágrimas incapaces de detener las llamas. Encajando nuevas heridas, pretendiendo aparecer de nuevo en el portal con una camisa limpia, la cara recién afeitada y luciendo la mejor de las sonrisas.

Me penetra un sentimiento de impotencia y desamparo que mi coraza no puede detener. El frío muchas veces traspasa las mantas.
Sin embargo la vida nunca ha sido otra cosa que la lucha ante la muerte. Esa batalla que no voy a ganar  y por eso no puedo permitirme el desánimo.  Incluso ahora, en este momento que al ver mis fotos y escuchar mis canciones  tiemblo ante la fragilidad de mis ropajes.

Dejo aquí abajo en el suelo digital esta nueva serie. Predecible e incompleta . Me amparo en el verde, en las sombras que bailan entre los rincones umbríos…

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

He de Seguir un poco más adelante,
al otro lado de la colina,
esperando la lluvia,
junto a los otros.
Aquellos que compartimos
una misma huella
esperamos un nuevo día
y avanzamos hacia el mismo destino.

.

.

Puedes ver las 86 fotos de la serie pinchando en el enlace: Flickr

.

.

Roberto Molero

El dónut de la muerte

El agua refleja en el inmenso lago el color azul de un cielo todavía más grande. Atado al barco remolcamos un flotador. Podríamos imaginar que se trata de un animal salvaje que tenemos que domar. Hay que intentar mantenerse agarrado a pesar de la velocidad y de las maniobras de un piloto malintencionado que intenta hacerte caer al agua.
Desde que fue bautizado como “el dónut de la muerte” se quedó amarrado a ese nombre.

.

.

.

.

Después de los excesos, la velocidad y el vértigo de la emoción, llega la calma.

.

.

.

.

A mi alrededor la vida se muestra efervescente. Florece entre las cañas del embarcadero y en las conversaciones al lado de la orilla.

.

.

.

.

El verde se acomoda bajo las construcciones frecuentes peinando el horizonte que ha de venir.

.

.

En casa por fin me abrazan los momentos comunes, los escarceos en el piano, las sonrisas furtivas y el calor de las llamas.

.

.

.

.

Llegamos a otro punto y seguido, una mirada que atraviesa fronteras, la reunión en el salón y aquellas brasas que van perdiendo su fuerza.

Seguramente continuaremos visitando esos espacios con un poco de emoción, esa aventura controlada, la muerte de mentira. Buscando al otro lado el descanso merecido, la recompensa, la maravillosa constatación de nuestra supervivencia.
Esperemos que así sea, que siempre podamos seguir escribiendo con un punto y seguido y que sea otro quien ponga en final.

.

.

.

Roberto Molero

Flores en el Norte

Siempre suena música en mi cabeza. Desde que aparecen las primeras luces hasta que se agotan. En casa se multiplican los libros por todas partes. Algunos son enormes y esconden disimuladamente sus aristas afiladas entre las sábanas para terminar clavándose en las costillas, otros son delicados, de papel de seda y también hay algunos de color rojo como el de Neil Gaiman: “Errores infalibles” para y por el arte.

Parece que el libro me vio despistado y me abordó en el momento oportuno.
Y no es que yo me sienta cómodo vestido con el traje de artista. Pero si reconozco que me llama la atención su vestuario. Siempre que tengo la oportunidad y nadie me observa me pongo sus zapatos, o ese sombrero de ala ancha que me permite mirar con los ojos de los otros.

.

.

Estos días tristes el tren de la historia se ha detenido en la estación del conflicto. Como siempre hay dos bandos. No parece extraño que haya gente interesada en señalar los fracasos de los otros. Como suele pasar, aquel que toma la palabra se otorga la posesión de la verdad. Y es una verdad incuestionable, afilada, inamovible…
Los responsables de los gobiernos han vuelto a demostrar que ni quieren entenderse ni saben como hacerlo.

Nos invitan al odio y su mano es poderosa, capaz de captar adeptos con rapidez, de apoderarse de todo. Si repetimos consignas es que estamos perdiendo la razón.

Pero un poquito más allá de lo malo está todo lo bueno. Mucho más cerca de lo que quieren hacernos creer. Me acerco en las horas oscuras a la bombilla de las cosas de amo. Imagino que muchas de esas cosas son comunes, y no es difícil hacerlo. Detrás del cristal oscuro habitan miles de flores.

.

.

.

.

.

.

.

.

.
 
La vida nos envía extraños paquetes a la puerta de casa. Los tesoros más valiosos suelen anidar donde no los esperamos.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Hablaba de ese discurso de Gaiman, donde he encontrado algo de iluminación. Y me afano en volver a escribir y a compartir imágenes, buscando una estructura, un equilibrio o un camino que sea capaz de seguir o al menos unas costillas que nos proporcionen un poco de energía para seguir avanzando.

.

Roberto Molero

América

Las nubes se condensan en el cielo. Desde el asiento del copiloto tomo una fotografía que a su vez condensa muchos pensamientos que atraviesan mi cabeza. Las inmensas carreteras que comunican el planeta. El continuo desplazamiento de la especie por la superficie…

.

.

El conocimiento que se deposita en esa misma superficie se ofrece al instante, es sencillo, directo y limitado. Después de arañar ese mismo espacio una y otra vez aparece la otra historia. Ésta por el contrario resulta mucho mas incomprensible, compleja y alejada de la evidencia. Su sabor amargo resulta sumamente adictivo. Me envuelve, me rodea, me transforma…

.

.

.

.

.

.

.

.

.

De pronto aparece la primera de las preguntas. Es inevitable la tentación de tirar de sus hilos. La siguiente encadenada enlaza miles de racimos ¿Hasta donde llega el laberinto de nuestra ratonera?

.

.

Mientras tanto el devenir del tiempo va dibujando sus trazos en nuestro lienzo. Añadimos nuestras propias pinceladas de color a la historia.

.

.

.

.

.

.


Roberto Molero

El bosque de Cea

Siempre dispuesto a ofrecer su casa, abierto de par en par nos espera el bosque. Ayer la tormenta intensa dejó la atmósfera limpia. Siento el aire que me llena y su renovada esencia. Pequeños charcos salpican el sendero, hay un plano, como siempre, una intención, un bocadillo y bastante más adelante una sorpresa.

.

.

.

.

.

.

.

.

Un momento para aprender a escuchar, dar espacio a las sensaciones , dejarse invadir por un espacio entrelazado con el tiempo.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

En la parte baja del valle el camino se pierde entre el barro. No hay marcas. Los accesos se vuelven impracticables y se acumulan nuevas nubes cargadas de agua. Aparece la inquietud. Buscamos la salida. Nos resistimos a dar media vuelta, pues se trata de una ruta circular y hemos atravesado unos barrizales que no quisiéramos retomar. Después de un buen rato de analizar el terreno encontramos una vía dificultosa e insegura.

.

.

.

Al final de la ascensión encontramos el camino. Las nubes me parecen menos amenazadoras y el horizonte inmenso. La sensación de superar una dificultad se apodera de mi mientras avanzamos despreocupadamente hacia la meta.

.

El resto de la serie aquí: Flickr

.

Roberto Molero

Arpa de hierba

Una mañana y un propósito. Seguidamente una idea y una decisión. Luego una dificultad, un desenlace y por fin… allí estamos.  Patricia y Luis tienden su manto al viajero de forma generosa y sus modos no pasan desapercibidos. El tiempo esquivo se encabrita, pero la tarde es serena, las luces acarician la ventana y por fin me atrevo a aceptar su regalo por completo.

Si pasas por Asturias, cerca de Llanes y buscas un alojamiento, no podrás encontrar mejor lugar que Arpa de hierba. 

.

.

.

Con las primeras luces de la mañana desplegamos el mapa. Luis nos indica una senda situada cerca de la casa y cambiamos nuestros planes.

.

.

La senda fluvial del Nansa.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Volver a caminar, aceptar los limites naturales, exponer los sentidos y de este modo colocar una ficha más en el tablero de la vida. El agua me trae esperanza y con ella un torrente de canciones, espuma y barro. Me miro las manos que aun permanecen firmes anhelando conocimiento. El verde cierra el cuadrante.

Aunque no pueda percibir un destino presiento la confluencia de miles de líneas que llamaron paralelas por un defecto de perspectiva. Allí es donde espero poder estar. En el lugar apropiado en la última de las horas perdidas.

.

Roberto Molero